03/02/2026
Causas de cirrosis hepática
CAUSAS DE CIRROSIS HEPÁTICA
Durante mucho tiempo se ha instalado la idea de que la cirrosis hepática es casi exclusivamente una consecuencia del consumo excesivo de alcohol. Si bien el alcohol sigue siendo una causa relevante, hoy la evidencia científica y la práctica clínica muestran con claridad que la cirrosis tiene múltiples orígenes, y que algunos de los más frecuentes en la actualidad no están relacionados con el alcohol.
Cada vez observamos más casos de cirrosis asociada a medicamentos de uso crónico y a alimentación basada en ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares. Esta transición epidemiológica no es casual y refleja cambios profundos en el estilo de vida moderno.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la cirrosis es el resultado final de un daño hepático crónico sostenido en el tiempo. Independiente de la causa inicial, el mecanismo final converge en inflamación persistente, muerte de hepatocitos, activación de células estrelladas hepáticas y depósito progresivo de colágeno. El tejido hepático normal es reemplazado por fibrosis, se altera la arquitectura del órgano y se pierde la función.
En el caso de la cirrosis alcohólica, el etanol y sus metabolitos generan estrés oxidativo, daño mitocondrial e inflamación crónica. Sin embargo, mecanismos muy similares se observan en la cirrosis no alcohólica, especialmente la asociada a hígado graso de origen metabólico.
La alimentación ultraprocesada, rica en azúcares simples, fructosa, harinas refinadas y aditivos industriales, favorece el desarrollo de hígado graso y esteatohepatitis no alcohólica. En este contexto, el hígado se expone de forma crónica a lipotoxicidad, disfunción mitocondrial y liberación constante de citoquinas inflamatorias. Con el paso de los años, este proceso puede evolucionar a fibrosis avanzada y finalmente a cirrosis, incluso en personas que nunca han consumido alcohol en exceso.
La resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia juegan un rol central. Aumentan la lipogénesis hepática, alteran el metabolismo de los ácidos grasos y perpetúan un estado inflamatorio crónico. Esta forma de cirrosis asociada a alimentación y metabolismo se ha convertido en una de las principales causas de trasplante hepático en varios países.
Por otro lado, la cirrosis inducida por medicamentos es una causa subestimada. El uso prolongado de fármacos potencialmente hepatotóxicos puede generar daño hepático crónico, especialmente cuando se combinan varios medicamentos, existe automedicación o el paciente presenta hígado graso previo. Analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, anticonvulsivantes y ciertos fármacos metabólicos pueden inducir inflamación persistente, colestasis o necrosis hepatocelular, que con el tiempo progresa a fibrosis y cirrosis.
En muchos casos, estas causas no actúan de forma aislada. Un paciente con hígado graso por alimentación ultraprocesada que consume medicamentos de manera crónica tiene un riesgo significativamente mayor de progresar a cirrosis. El hígado ya enfermo pierde capacidad de detoxificación y se vuelve más vulnerable a agresiones adicionales.
La evidencia científica actual confirma que la cirrosis ya no es solo una enfermedad del alcohol, sino el resultado final de múltiples agresiones metabólicas, nutricionales y farmacológicas sostenidas en el tiempo. El daño comienza años antes, muchas veces sin síntomas, con exámenes de sangre normales y con una falsa sensación de seguridad.
Comprender estas causas permite abandonar el estigma, mejorar la prevención y actuar antes de que el daño sea irreversible.
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