09/03/2026
Empiece a pagar y tenga " sentido común" cancele préstamos y tarjetas y vuelva a ser libre como antes...total la familia , el techo , educación y comida es lo que importa....las vanidades....para los inteligentes que quieran conocer " El mismo In****no " estando aún en la tierra pero " encadenado " piensa un poco más y comenta con los ingenuos que deseen engrosar los clientes VIP...Soltar cargas es lo que te devolverá la risa , el sueño y el apetito. !! Suerte...!! 💪
Hace un año saqué un préstamo de 50 mil lempiras.
Desde entonces he pagado puntualmente, mes tras mes, una cuota de más de 4 mil lempiras. Doce meses. Un año entero sacando dinero para cumplir. Un año entero creyendo que, aunque fuera lento, la deuda por lo menos iba bajando.
Ayer fui a hacer otra cuota.
Y fue ahí donde entendí de verdad cómo funciona esta trampa.
Después de un año pagando, todavía debo los mismos 50 mil lempiras.
Y aparte, el seguro.
Otros 17 mil.
O sea: doce meses pagando no para salir de la deuda, sino apenas para comprar el derecho de seguir dentro de ella.
Y ahí entendí algo que en Honduras ya se volvió paisaje:
pedir un préstamo no es una operación financiera.
Es una humillación administrada.
Antes de prestarte, te llaman socio.
Te hablan de confianza.
De respaldo.
De pertenencia.
Pero el día que pedís el dinero, dejás de ser socio.
Te convertís en sospechoso.
Te piden aval.
Papeles.
Fotos de tu casa.
Pruebas de lo que tenés.
Si no tenés bienes, dudan.
Si los tenés, los documentan.
No te prestan para crecer.
Te prestan bajo la lógica de que ya sos culpable hasta que demostrás lo contrario.
Y después viene el truco más perverso:
el que necesita, paga por necesitar.
Paga intereses.
Paga seguros.
Paga papelería.
Paga cargos absurdos.
Paga comisiones que casi nunca explican con claridad.
En Honduras endeudarse no solo cuesta dinero.
Cuesta dignidad.
Y cuando esa práctica se vuelve normal, deja de ser un abuso aislado.
Se vuelve sistema.
Ahí está el problema de fondo.
Porque un mercado donde una parte negocia desde el poder y la otra desde la necesidad no es un mercado libre.
Es una relación de dominación.
Y cuando el Estado no corrige esa asimetría, no está regulando.
Está dejando que el abuso funcione.
Lo más grave no es solo la tasa.
Ni el seguro.
Ni los cargos escondidos.
Lo más grave es que en Honduras ya normalizamos una forma de saqueo que se disfraza de servicio.
Y como tiene contrato, sello y cuota mensual, muchos creen que dejó de ser abuso.
Pero no.
Un mercado sin regulación efectiva no produce libertad económica.
Produce dominación privada.