01/03/2026
Es un gran pesar la pérdida de la Dra. Durón. Nuestros caminos se cruzaron pocas veces, pero cada encuentro fue memorable. Ella representaba lo que siempre he aspirado a ser, tanto como neurólogo como persona: alguien capaz de mantener la ciencia y la fe en perfecta armonía y de creer firmemente en un mejor futuro para Honduras.
Era de esas personas imprescindibles que, en silencio y casi de forma imperceptible, hacían avanzar a Honduras y a la ciencia, con un impacto gigante para todos; trabajaba movida por convicción, por su fe en el conocimiento y por su confianza en el país.
Sin duda, su partida es una gran pérdida para todos.