15/04/2026
LA OBRA DEMONÍACA EN LA CULTURA CONTEMPORÁNEA
Del testimonio de Gloria Polo, cap. "Cómo vi mi ab**to en el libro de la vida" (https://www.amazon.com/dp/B0GTNM62J5)
El ab**to es [...] un auténtico sacrificio humano a Satanás. [...] La sangre (derramada) de los niños inocentes tiene [...] una extraordinaria repercusión social pues es como una llave que permite al Demonio abrir las cerraduras de los portales infernales, de los cuales hacer salir todo tipo de demonios, que hoy en día infectan siempre más la humanidad, alejándola de la verdad, no solo evangélica y por tanto sobrenatural sino también natural. Es a causa de este nuevo poder demoníaco que toman más fácilmente pie en el mundo aquellas ideologías «inclusivistas», que parecen promover la humanidad, pero en cambio la están siempre más volviendo esclava del pecado y la preparan para la acogida del más extenso y grave totalitarismo de la historia humana. El más extenso porque mundial y el más grave porque fundado sobre un nuevo humanismo ateo post-cristiano y transhumano. Los propugnadores de ello son los componentes de la élite mundialista, ilusos de poder un día reinar con Satanás, si lo ayudan a realizar sus planes en el mundo. Serán en cambio por él torturados en eterno, si no se convierten. Esta élite –que se autopercebe, sin embargo, «iluminada» y «progresista»– para difundir el nuevo humanismo ateo postcristiano, utiliza organismos internacionales, como por ejemplo la Unión Europea (UE) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Son estos organismos internacionales, de hecho, que, utilizando una retórica luciferina, han buscado con sus documentos convencer al mundo de la bondad de los nuevos y engañosos valores sexuales y reproductivos –valores que están en línea con lo que ellos llaman «desarrollo sostenible»– y luego intentan introducir los nuevos derechos sexuales y reproductivos. La retórica con la cual es divulgado el nuevo modelo antropológico es la misma retórica que la serpiente luciferina ha utilizado en el jardín del Edén, para convencer a Eva de desobedecer al mandato de Dios. Considerad bien: la serpiente dijo a Eva que, puesto que se volvería como Dios –he aquí el distorsionado valor– habría podido comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal –he aquí el distorsionado derecho– omitiéndoles que, si hubieran desobedecido a Dios, habrían introducido inevitablemente el dolor y la muerte en el mundo. ¡No nos dejemos engañar por esta retórica luciferina! Prestemos atención a los falsos valores/derechos sexuales y reproductivos y a sus presupuestos morales anticristianos, es decir: la difusión cada vez más extensa del relativismo moral; la exaltación del placer de la sexualidad humana, en detrimento de su finalidad reproductiva; la contracepción; el proceso de normalización (ya iniciado en los años setenta) y exaltación de la homosexualidad (véase los desfiles de los Gay Pride); la desvalorización de la maternidad; la promoción de matrimonios tardíos y modelos de familia reducidos, por medio de la absolutización de los valores de la cultura, del trabajo y de la carrera, del buen salario y del buen tenor de vida, de los viajes y del divertimento, que inducen –dada la precariedad laboral actual– a hacer postergar a tiempo indefinido la construcción de una familia, la cual difícilmente podrá ser suficientemente prolífica como para no contribuir al envejecimiento de la población; la confusión de los roles de género en el interior de las familias tradicionales; la difusión del ab**to libre, gratuito, sin términos y condiciones, presentado como realización del proceso de emancipación y autodeterminación de la mujer, que debería ser sostenido por el reconocimiento del ab**to como «derecho» de la mujer; y la imposición de la ideología de género, que quiere desarticular la identidad de género del ser humano del s**o biológico, como premisa para el transhumanismo.
Demasiados piensan erróneamente que tales cambios culturales son fruto de un progreso natural de la humanidad. Ellos son, en cambio, conscientemente introducidos en la sociedad por los gobiernos de las naciones firmatarias de las resoluciones ONU. Son introducidos como instrumentos de ingeniería social, buscando, en última instancia –aunque en la falta de conciencia de muchos sus actores–, a generar una nueva conciencia pública universal post-cristiana y a reducir la población mundial[69]. ¡Esta es la terrible y actual omisión luciferina!
Del testimonio de Gloria Polo, cap. "Cómo vi mi ab**to en el libro de la vida" (https://www.amazon.com/dp/B0GTNM62J5)