Marta Kaizen

Marta Kaizen Informazioni di contatto, mappa e indicazioni stradali, modulo di contatto, orari di apertura, servizi, valutazioni, foto, video e annunci di Marta Kaizen, Sito Web di salute e benessere, Rome.

Abres Instagram, ves el bol perfecto de alguien, y de repente lo que tú has comido ya no te parece suficiente.Eso no es ...
28/04/2026

Abres Instagram, ves el bol perfecto de alguien, y de repente lo que tú has comido ya no te parece suficiente.

Eso no es querer cuidarte. Es mentalidad dieta con otra estética.

El contenido de bienestar puede hacerte más daño que bien, no porque la información sea falsa, sino porque alimenta exactamente lo que quieres dejar de hacer: pensar todo el día en la comida.

En este carrusel te explico por qué pasa y cómo recuperar tu propio criterio.

¿Lo reconoces en ti? Cuéntamelo en comentarios.

Cuanto más lees sobre nutrición, menos te fías de ti…Abres Instagram, ves el bol perfecto de alguien, y de repente lo qu...
28/04/2026

Cuanto más lees sobre nutrición, menos te fías de ti…

Abres Instagram, ves el bol perfecto de alguien, y de repente lo que tú has comido ya no te parece suficiente.

Eso no es querer cuidarte. Es mentalidad dieta con otra estética.

El contenido de bienestar puede hacerte más daño que bien, no porque la información sea falsa, sino porque alimenta exactamente lo que quieres dejar de hacer: pensar todo el día en la comida.

En este carrusel te explico por qué pasa y cómo recuperar tu propio criterio.

¿Lo reconoces en ti? Cuéntamelo en comentarios.

Hay días en los que comes peor. No porque tengas más hambre. Sino porque en algún lugar dentro de ti hay una voz que dic...
21/04/2026

Hay días en los que comes peor. No porque tengas más hambre. Sino porque en algún lugar dentro de ti hay una voz que dice: para qué cuidarme, si hoy no me lo merezco.

No lo piensas así de claro. Pero se siente así.

Esto no es falta de disciplina. Es la comida como castigo. Y es mucho más común de lo que nadie habla.

En este carrusel te explico por qué pasa y cómo empezar a romper ese ciclo.

¿Lo reconoces en ti? Cuéntamelo en comentarios.

No es falta de control. Es el todo o nada.Cuando sientes que has roto una norma —aunque sea pequeña, aunque sea inventad...
14/04/2026

No es falta de control. Es el todo o nada.

Cuando sientes que has roto una norma —aunque sea pequeña, aunque sea inventada— tu cerebro lo registra como fracaso. Y desde el fracaso, ya no hay nada que proteger.
Por eso un puñado de frutos secos se convierte en vaciar el bote entero.

No porque seas débil. Sino porque estás viviendo en blanco y negro.

En este carrusel te explico por qué pasa y cómo empezar a salir de ese patrón.

¿Te ha pasado esto? Cuéntamelo en comentarios.

Calientas el táper. Te sientas. Comes con el móvil al lado. Piensas en lo que tienes pendiente.Cuando te das cuenta, el ...
11/04/2026

Calientas el táper. Te sientas. Comes con el móvil al lado. Piensas en lo que tienes pendiente.

Cuando te das cuenta, el plato está vacío. Y no recuerdas haber comido.

No es que no hayas comido. Es que no has estado ahí mientras lo hacías.

Cuando comes en piloto automático, tu cerebro no registra bien el placer ni las señales de saciedad. Y cuando terminas queda una sensación vaga de que necesitas algo más, aunque acabas de comer. Esa sensación es la que lleva a seguir picando después. No porque tengas hambre, sino porque la comida no ha cumplido su función real.

Pero hay algo más que pierdes.

Comer es una de las pocas actividades del día que te da una excusa legítima para parar. Y la estás convirtiendo en otra tarea más que tachar de la lista.

Cuando empiezas a comer con presencia, algo cambia. Comes menos y te quedas más satisfecha. Disfrutas más de lo mismo. Y terminas de comer sin que la comida siga ocupando espacio mental el resto del día.

Esta semana elige una comida al día para estar presente. Solo una. Sin móvil, sin pantallas, sin hacer nada más mientras comes.

Y observa qué cambia.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en 💛

Has tenido un día duro. Llegas a casa agotada. Y te dices: “hoy me lo merezco.”Y comes. No porque tengas hambre. Sino po...
06/04/2026

Has tenido un día duro. Llegas a casa agotada. Y te dices: “hoy me lo merezco.”

Y comes. No porque tengas hambre. Sino porque sientes que te lo has ganado.

Pero al rato aparece algo incómodo. Una sensación de haber cruzado una línea. ¿Por qué, si era tu premio?
Ahí está el problema.

Cuando usas la comida como recompensa, estás reforzando sin darte cuenta que el placer de comer hay que ganárselo. Que disfrutar requiere justificación. Y eso no es libertad. Es otro tipo de control disfrazado de permiso.

El “me lo merezco” parece lo contrario de la restricción. Pero viene del mismo sitio: de creer que comer depende de si has sido suficientemente buena ese día.

La comida no es un premio. No es un castigo. No es una recompensa por sobrevivir al martes.

Cuando comes algo rico un miércoles sin motivo, sin haberlo ganado, y lo disfrutas sin culpa — ahí empieza la libertad real.

Esta semana, cuando te digas “me lo merezco” antes de comer, solo observa si hay hambre real detrás. Esa pausa de dos segundos vale más que cualquier plan de alimentación.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en 💛

Abres la nevera sin hambre. Miras. Cierras. Vuelves a abrir. Coges algo. Y cuando terminas, la pregunta de siempre: “¿po...
02/04/2026

Abres la nevera sin hambre. Miras. Cierras. Vuelves a abrir. Coges algo. Y cuando terminas, la pregunta de siempre: “¿por qué he comido si no tenía hambre?”

Porque no estabas buscando comida.

Cuando abres la nevera sin hambre física, tu cuerpo no te pide alimento. Te pide atención. Hay algo dentro que necesita ser escuchado. Y como nadie nos enseñó a traducir esa señal, hacemos lo más fácil: comer.

Detrás de ese impulso casi siempre hay cansancio que no te permites atender, aburrimiento que no sabes sostener, estrés acumulado, soledad o emociones que no quieres mirar de frente.

La comida no es el problema. Es la respuesta más accesible que has encontrado para algo que no sabes gestionar de otra manera. Y no es tu culpa.

Pero puedes empezar a cambiarlo. No prohibiéndote comer. Sino aprendiendo a preguntarte qué necesitas realmente antes de abrir la nevera.

Esta semana prueba esto: cada vez que vayas a la cocina sin hambre, escribe una sola palabra en el móvil. Lo que crees que estás sintiendo en ese momento. Sin juzgarte. Sin cambiar nada.

Al final de la semana tendrás un mapa honesto de lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en 💛

Cuando hay gente alrededor, todo parece fácil. Comes normal, eliges con calma.Pero cuando te quedas sola… algo cambia.Ab...
30/03/2026

Cuando hay gente alrededor, todo parece fácil. Comes normal, eliges con calma.
Pero cuando te quedas sola… algo cambia.

Abres la nevera sin hambre. Picoteas sin darte cuenta. Y al rato aparece la culpa: “¿por qué no puedo controlarme cuando estoy sola?”

No es falta de control. Es que cuando estás sola, desaparece la distracción. El trabajo, las conversaciones, las tareas — todo eso funciona como un muro entre tú y lo que sientes. Cuando el ruido para, lo que llevas dentro sube a la superficie.

Cansancio. Vacío. Aburrimiento. Tensión acumulada.
Y tu cerebro busca la solución más rápida que conoce: comer.

Además, cuando estás sola no hay juicio externo. Puedes comer sin testigos. Y esa libertad mal entendida se convierte en una trampa. Porque no es libertad. Es escondite.

El problema no es lo que comes a solas. Es lo que estás evitando sentir.

Esta semana, la próxima vez que vayas hacia la cocina sin hambre, no te juzgues. Solo observa qué estabas sintiendo justo antes. Ahí hay una respuesta importante esperándote.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en 💛

Paz.Esto es lo que se siente cuando comes sin negociar contigo misma.Sin calcular si “te lo mereces”. Sin pensar en comp...
22/03/2026

Paz.

Esto es lo que se siente cuando comes sin negociar contigo misma.

Sin calcular si “te lo mereces”.
Sin pensar en compensarlo mañana.
Sin ese ruido de fondo que convierte cada plato en una decisión moral.

Solo hambre real. Comida rica. Y presencia.

El hambre emocional no se atiende prohibiéndote cosas.

Se atiende aprendiendo a distinguir qué necesitas de verdad en cada momento. Y dándotelo, sin culpa.

Una pasta con pesto un domingo. Sin drama. Sin después.
Eso también es salud.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en 💛

Roma, pizza, pasta, helado… y sin culpa.Porque el problema no es disfrutar de la comida. El problema es cuando comes par...
21/03/2026

Roma, pizza, pasta, helado… y sin culpa.

Porque el problema no es disfrutar de la comida. El problema es cuando comes para tapar lo que sientes en lugar de saborearlo de verdad.

Este finde estoy en Roma gozando cada bocado. Presente. Sin ansiedad. Sin ese piloto automático de “me lo como todo y ni sé por qué”.

Y te digo algo que igual no te gusta: el hambre emocional no se soluciona con fuerza de voluntad… se soluciona dejando de huir de ti.

Aprendiendo a parar.
A preguntarte qué necesitas de verdad.
Y a darte eso sin usar la comida como parche.

Comer así, desde la calma, es otro nivel.
Y sí, la pizza sabe mucho mejor 😉🍕

Viajar. Salir de la rutina.Cuando te mueves entre el blanco y el negro con la comida, puede ser un verdadero in****no.Si...
21/03/2026

Viajar. Salir de la rutina.
Cuando te mueves entre el blanco y el negro con la comida, puede ser un verdadero in****no.
Si aprendes a moverte entre grises, puedes disfrutar de ella sin desconectar de tu cuerpo y tus necesidades 🤍

Porque la vida es demasiado corta e impredecible como para perdértela entre extremos 🫂

De lunes a viernes te portas “bien”.Y el fin de semana sientes que lo estropeas todo.Pero no es falta de disciplina. Es ...
21/03/2026

De lunes a viernes te portas “bien”.

Y el fin de semana sientes que lo estropeas todo.
Pero no es falta de disciplina. Es que cuando te exiges demasiado durante la semana, tu cuerpo y tu mente acumulan una presión que necesita salir. Y sale el fin de semana. A través de la comida.

No es que el fin de semana seas otra persona. Es que durante la semana estás conteniendo a una persona que necesita respirar.

El ciclo siempre es el mismo: restricción entre semana, descontrol el fin de semana, culpa el domingo, más restricción el lunes. Y vuelta a empezar.

La solución no está en controlarte más el sábado. Está en ser más flexible el martes.

Cuando la semana deja de sentirse como un examen, el fin de semana deja de sentirse como una huida.

Si te reconoces en este patrón, guarda este post. Y esta semana prueba una cosa: date permiso de disfrutar algo entre semana, sin compensar después.

Ahí empieza el cambio de verdad.

Si quieres aprender a tener una relación tranquila con la comida, sígueme en

Indirizzo

Rome

Notifiche

Lasciando la tua email puoi essere il primo a sapere quando Marta Kaizen pubblica notizie e promozioni. Il tuo indirizzo email non verrà utilizzato per nessun altro scopo e potrai annullare l'iscrizione in qualsiasi momento.

Contatta Lo Studio

Invia un messaggio a Marta Kaizen:

Condividi