31/10/2025
*¿Qué significa ser una bruja?*
He visto a muchas personas afirmar que sienten una rabia muy profunda por la quema de personas (principalmente mujeres) durante la cacería de brujas que se realizó en Europa entre los siglos XV y XVIII, pero rara vez nos detenemos a ver qué tanto nos parecemos realmente a esas personas que fueron llevadas a la hoguera, al cadalso o a otros destinos igualmente atroces. En primer lugar, se dice que la mayoría de las mujeres quemadas cometieron el “grave error” de atreverse a pensar por sí mismas, más allá de realmente ejercer la brujería. El mote de “bruja”, donde se les atribuía una conexión con Satanás a estas personas, era simplemente una justificación para deshacerse de cualquier miembro de la sociedad que tuviera el atrevimiento de no someterse al régimen cristiano vigente.
Es bello sentirnos brujas en el siglo XX porque prendemos unas velas para lanzar un par de hechizos, pero ¿qué tanto somos brujas (o brujos) en lo que representa este místico concepto? ¿Qué tanto nos atrevemos a llevarle la contra a “lo establecido”? ¿Cuántas veces levantamos la voz cuando vemos la injusticia frente a nuestros ojos? Porque las “brujas” medievales que trabajaban con las hierbas, hacían uso de todo tipo de magia, incluyendo la negra, muchas veces para defensa de los suyos. Esto no significa que para ser una bruja tienes que salir a la calle y deshacer alguna estructura obsoleta y limitante vigente, pero sí que te preguntes si tu forma de vida te lleva a la rebelión interior o tus “trucos” solo te mantienen en el mismo lugar.
Habrá múltiples conceptos de lo que significa ser “bruja”, como las relaciones con el universo o los elementales, pero no se trata de que dances bajo la luna o que tu mejor amigo sea el romero, se trata de entender qué es lo que existe detrás de los actos que realizas, qué es lo que te lleva a hacerlos y reconocer qué tanto es un deseo personal, y qué parte es una programación inconsciente.
¿Para qué preparar agua de luna, si luego somos incapaces de ver nuestra propia sombra y nos da miedo la obscuridad?
¿Para qué “celebrar los ciclos” si luego somos incapaces de dar cierre a historias obsoletas?
¿Por qué invocar a los ancestros si no nos hemos tomado la molestia aún de entender el camino de nuestros propios padres o abuelos?
¿Para qué hablar de feminidad, de útero y de sanaciones, si en el fondo seguimos viviendo con dolor el ser mujeres?
¿Cómo hablar de libertad si aún justificamos con otros por qué hacemos lo que hacemos y nos da vergüenza que descubran que somos brujas, “para no ofender a los demás o no ser señaladas”?
Hoy que es el “Día de las Brujas” es momento de detenernos a pensar si el mote de Bruja que muchos se adjudican está siendo usado de forma vilipendiadora o si se trata del ejercicio real de la brujería que en su origen tenía el objetivo de sanar individuos, haciendo uso de los poderes sutiles presentes en todo lo que existe.
¿Tú qué opinas? ¿Te identificas como Bruja o Brujo? ¿Cómo usas la palabra en tu vida cotidiana?