19/11/2025
🧠🤔 “¿INTUBAMOS POR GLASGOW… O POR PÁNICO? EL ERROR IMPRUDENTE QUE SIGUE COSTANDO VIDAS” 🫁💥
✍️Por Pasión Médica Pro
Hoy quiero tocar otro de esos puntos que, aunque nadie quiere admitir abiertamente, pesa sobre nuestras UCIs, emergencias y salas de hospitalización: ¿estamos intubando pacientes solo porque “tienen Glasgow bajo”, sin detenernos a evaluar la causa, la reversibilidad y la trayectoria clínica real?
La respuesta corta: demasiadas veces, sí. La respuesta larga… es la que merece ser contada con calma.
La escala de Glasgow —ese viejo acompañante del trauma, inventado en 1974— jamás fue diseñada como un criterio universal de vía aérea. Fue creada para estandarizar la evaluación del coma traumático, no para decidir intubaciones masivas. Sin embargo, con los años se volvió dogma: “GCS ≤ 8: intuba”. Un mantra repetido hasta el cansancio, incluso cuando la fisiología moderna, las guías actualizadas y la experiencia clínica nos gritan que el cerebro es mucho más complejo que un número.
Porque la neurología crítica no se resume a 3 columnas.
Y porque un Glasgow bajo no siempre es un cerebro moribundo: a veces es un cerebro inhibido transitoriamente, sedado por causas corregibles, intoxicado, hipoglucémico, hipercápnico, postictal, o atrapado en un estado que puede revertirse en minutos si se identifica el origen.
Las guías actuales son contundentes.
El Neurocritical Care Society Update 2024, el Consenso Europeo de Via Aérea en Neurocríticos 2025 y múltiples estudios observacionales muestran que:
🔹 Hasta un 40–55% de los pacientes intubados por “GCS bajo” tenían una causa reversible inmediata que no se trató antes de la intubación.
🔹 El periodo postictal fue la causa más frecuente de intubaciones innecesarias.
🔹 La hipercapnia, el CO₂ elevado y el delirium hipoactivo se confundieron con “coma” en más del 25% de los casos.
🔹 La mortalidad y complicaciones respiratorias aumentan significativamente cuando intubamos solo por el número, sin evaluar respiración, reflejos protectores ni trayectoria neurológica.
El famoso “GCS ≤ 8, intubar obligatoriamente” está siendo desmontado por evidencia moderna.
¿Por qué?
Porque un número aislado no dice si el paciente protege vía aérea, ventila adecuadamente, está hipercápnico, tiene reflejo tusígeno, responde a estímulos o está intoxicado con una sustancia reversible en 20 minutos.
El caso del postictal es paradigmático: un GCS de 5 que se convierte en 14 solo con oxígeno, control de vía área básica y tiempo. Y sin embargo, en el caos de la guardia, se intuba “por protocolo” sin preguntarnos nada más.
La evidencia reciente va más allá:
El ICH-CARE Trial 2025 en hemorragia intracerebral encontró que muchos pacientes con Glasgow 7–8 que respiraban adecuadamente, con tos efectiva y estabilidad hemodinámica, no se beneficiaron de la intubación temprana, y algunos incluso tuvieron peores desenlaces funcionales por neumonías asociadas al ventilador y sedación prolongada.
La medicina que practica números y no fisiología siempre llega tarde.
Por eso los consensos modernos recomiendan NO basarse solo en el Glasgow para tomar la decisión. En su lugar:
➡️ Evaluar respiración: frecuencia, esfuerzo, hipercapnia, fatiga, ritmo.
➡️ Revisar reflejos protectores: tos, nauseoso, manejo de secreciones.
➡️ Identificar y revertir causas inmediatas: glucosa, sodio, CO₂, dr**as, alcohol, benzodiacepinas, opioides, hipoxia.
➡️ Usar POCUS cerebral y pulmonar para valorar perfusión, signos de hipertensión endocraneana y estado ventilatorio.
➡️ Observar trayectoria neurológica durante 10–15 minutos: ¿mejora? ¿empeora?
➡️ Aplicar el concepto moderno de “intubación fisiológica”, no solo numérica.
El REVERSA Study 2025 —uno de los más sólidos— mostró que los centros que aplicaron un algoritmo basado en reversibilidad + protección de vía aérea + ventilación, en lugar del Glasgow aislado, redujeron intubaciones innecesarias en un 33%, sin aumentar eventos adversos.
Y, más importante aún, redujeron la duración de ventilación mecánica y sedación.
Porque el cerebro, también habla antes de que la bioquímica o los números lo expresen.
Porque un Glasgow no es diagnóstico, es apenas un punto de una curva.
Porque el paciente no necesita un tubo… necesita que lo interpreten.
👉 El Glasgow no es una orden: es una herramienta.
👉 La decisión real es si el paciente protege vía aérea y ventila, no el número que marque.
👉 Intubar sin analizar la causa es convertir la sedación y el ventilador en castigos evitable.
La neurología crítica moderna no permite automatismos. Exige contexto, fisiología, tiempo y criterio. Seguiremos haciendo más posts como éstos, seguiremos trabajando por una medicina más crítica, humana y fundamentada.👌💯🔥