26/01/2026
"Reflexiones de una psicóloga"
Descubre quién eres...
El viaje hacia el descubrimiento de uno mismo es una travesía que, a men**o, no tiene mapa ni brújula. Comienza en el momento en que dejas de buscarte en los ojos de los demás y te diriges hacia tu interior. Es un proceso lento, profundo y a veces doloroso, porque nos enfrenta a partes de nosotros que hemos ignorado, reprimido o, simplemente, nunca nos atrevimos a explorar.
Descubrir quién eres no es algo que suceda de un día para otro. No se trata de encontrar una versión de ti mismo (a) que ya estaba perfectamente definida, sino de despojarte de las capas que has ido construyendo a lo largo de los años, esas capas formadas por expectativas externas, por los roles que se te asignaron, por el miedo a ser rechazada o no ser suficiente. Es un proceso de desaprender lo que pensabas que debías ser para finalmente, ser quien siempre has sido.
A men**o, las respuestas a quiénes somos se encuentran en el silencio, en los momentos de soledad, en los rincones oscuros donde dejamos de huir de nosotros mismos. Nos sorprendemos al ver que lo que buscamos afuera estaba dentro de nosotros (as) todo el tiempo, solo que no sabíamos cómo escucharnos. Al abrazar nuestras sombras y nuestras luces, nos acercamos más a esa esencia pura que no necesita validación ni perfección para existir.
Es cierto que el camino hacia el autodescubrimiento puede ser desafiante, porque implica cuestionar todo lo que hemos dado por hecho: las creencias, los miedos, las decisiones que tomamos bajo la influencia de los demás. Pero también es el único camino que nos lleva a la autenticidad, a la verdadera libertad. Porque cuando descubres quién eres, ya no tienes que encajar en moldes ajenos ni complacer a otros. Te das permiso de ser tú mismo (a), sin excusas ni justificaciones, con todo lo que eso conlleva.
El proceso de conocerte a ti mismo (a) también es un acto de valentía, porque significa enfrentarte a la idea de que tu identidad no es fija, sino que está en constante evolución. Cada decisión que tomas, cada relación que construyes o dejas ir, cada emoción que enfrentas, te va moldeando. Te das cuenta de que el autodescubrimiento nunca es completo, es más bien una continua apertura a nuevas dimensiones de tu ser, a nuevas posibilidades de ser.
Y al final, lo más hermoso de todo es que, al descubrir quién eres, no solo entiendes más sobre ti mismo (a), sino que también aprendes a amarte y aceptarte en toda tu complejidad. El amor propio es el resultado de ese descubrimiento, y cuando aprendes a amarte sin condiciones, todo lo que te rodea cambia. Las relaciones se vuelven más genuinas, las decisiones más alineadas con tu verdad, y la paz se convierte en tu compañera constante.
Descubrir quién eres no es encontrar una respuesta única y definitiva. Es un proceso continuo que te invita a seguir explorando, a seguir creciendo, a seguir siendo tú, sin miedo y sin reservas. Porque al final, lo único que realmente importa es ser fiel a ti mismo.
Este camino de autodescubrimiento te invita a cuestionar y explorar tus propias capas. ¿Qué parte de ti mismo (a) aún no has descubierto completamente? ¿Cómo te sientes al pensar en la idea de abrazar tu autenticidad sin reservas?
Que sea una semana de autodescubrimiento para ser la mejor versión de nosotros (as).
Recuerden ir a terapia y que ¡Hablar sana!