16/01/2026
La Organización Mundial de la Salud clasifica las carnes procesadas en la misma categoría que los ci*******os y el amianto.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha colocado carnes procesadas, incluyendo favoritas como jamón, perritos calientes y tocino, en el Grupo 1, su clasificación más alta para pruebas cancerígenas.
Esta designación significa que la comunidad científica ha alcanzado un consenso definitivo: estos alimentos están directamente relacionados con el desarrollo del cáncer, específicamente el cáncer colorrectal.
Aunque esto no significa que comer una rebanada de jamón sea tan peligroso como fumar un ci******lo, significa que la evidencia del enlace es igual de robusta. El riesgo proviene en gran medida del proceso mismo; métodos como el curado, salado y ahumado crean compuestos químicos como las nitrosaminas que pueden dañar el ADN a lo largo del tiempo.
Más allá de conservantes como nitratos y nitritos, los métodos de cocción a alto calor como la parrilla o freír aumentan aún más la presencia de cancerígenos como las aminas heterocíclicas. Los expertos en salud recomiendan limitar significativamente o evitar completamente las carnes ultraprocesadas a favor de fuentes proteicas más seguras como el pescado, los frijoles o alternativas vegetales. Para aquellos que todavía optan por consumir carne roja, reducir el tamaño y la frecuencia de las porciones es un paso crítico para reducir los riesgos para la salud a largo plazo.
Hacer estos ajustes dietéticos puede tener un profundo impacto en la prevención del daño celular y en la promoción de la longevidad general.
Fuente: Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer. IARC Monographs evalúa el consumo de carne roja y carne procesada. Organización Mundial de la Salud.