09/10/2025
🎗️-En el marco del Día Internacional de la Hepatitis C, conmemorado el 1° de octubre, les extiendo un cordial saludo e invitación a sumarse a las acciones de sensibilización y difusión sobre la importancia de la detección, prevención y atención a esta infección.
La hepatitis C es una infección que, sin tratamiento provoca inflamación y deterioro progresivo del hígado y puede provocar daños como cirrosis o cáncer. Cada año, en las Américas se registran 176 mil nuevas infecciones por hepatitis C, con aproximadamente 38 mil muertes asociadas, por lo que este día representa una oportunidad para reforzar los servicios de alta calidad en la prevención, atención y tratamiento de las personas que tienen la infección.
A partir del año 2020, el Gobierno de México, a través de la coordinación con el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), implementó el Programa Nacional de Eliminación del Virus de la Hepatitis C. Su objetivo es asegurar la respuesta nacional mediante: el acceso universal y gratuito a pruebas de detección y medicamento; aplicación de una estrategia de atención primaria de la salud que coloque a las personas y comunidades en el centro del programa; capacitación e ejecución de estrategias de difusión; así como, la elaboración de un sistema de registro que permita mejoras en cada unidad de atención.
Para lograr la eliminación de la hepatitis C en México, Censida reitera la importancia de la detección oportuna y la atención integral. La prueba de hepatitis C está disponible para todas las personas, principalmente para quienes estén expuestos a factores que aumentan el riesgo de adquirir la infección. Estos son:
• Transfusiones sanguíneas o trasplantes de órganos antes de 1994.
• Compartir agujas, equipo o dispositivos para el consumo de sustancias psicoactivas.
• Accidentes con agujas y punzocortantes en la atención de personas en unidades de salud.
• Infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
• Uso de material y equipo médico no estéril durante la hemodiálisis.
• Prácticas sexuales en las que exista contacto con sangre.
• Compartir cepillos dentales, rastrillos o navajas de afeitar.
• Familiares con cirrosis o hepatitis C.
• Tatuajes, perforaciones, delineado permanente de ojos, labios o cejas, con materiales sin esterilizar.
• Tratamientos de acupuntura, mesoterapia no regulados.