24/01/2026
Hace ocho años estuve de vacaciones en Puerto Vallarta.
Además de disfrutar la playa y el descanso del hotel, me regalé algo que hoy cobra un sentido aún más profundo: un tour de aventura manejando un racer por la sierra.
Recuerdo la adrenalina de cruzar arroyos, pasar entre piedras, subir pendientes pronunciadas, esquivar obstáculos…
No era solo emoción. Era libertad.
Era sentir el cuerpo vivo, el corazón latiendo fuerte y esa sonrisa espontánea que nace cuando te permites disfrutar sin miedo.
Hoy entiendo que esas experiencias me conectaban —y me siguen conectando— con mi niño interior.
Ese niño que, durante su infancia y adolescencia, fue sobreprotegido.
Al que no siempre le permitieron explorar, arriesgar, ensuciarse, descubrir quién era.
Sanar al niño interior no es “volver al pasado”, es recuperar la chispa de la vida en el presente.
Es permitirte jugar, sentir, emocionarte otra vez.
Es dejar de vivir solo desde la responsabilidad, el deber y el control, para volver a habitar la alegría, la curiosidad y el gozo de existir.
Cuando el niño interior sana, la vida recupera color, sentido y movimiento.
Y desde ahí, todo cambia: tus decisiones, tus relaciones y tu manera de estar en el mundo.
Si sientes que algo de esta historia resuena contigo, quizá no sea casualidad.
Mi programa de acompañamiento está diseñado precisamente para ir a la raíz, sanar heridas emocionales profundas y ayudarte a reconectar contigo, con tu vitalidad y con tu verdadera esencia.
Con gusto puedo acompañarte en ese proceso, paso a paso, con respeto y profundidad.
✨ La chispa que buscas… sigue viva dentro de ti.