27/12/2025
Esta foto es de hace más de 13 años.
Un grupo de alumnos universitarios me organizó una fiesta de cumpleaños…
pero con temática infantil.
Había piñata.
Había Pato Lucas.
Había harina por todos lados.
Y había algo que hoy valoro todavía más: risa genuina.
Terminamos todos llenos de harina,
como niños traviesos,
sin poses,
sin máscaras,
sin pretensiones.
Y cada vez que veo esta foto recuerdo algo esencial:
👉 el niño interior no se sana solo hablando de él.
También se sana jugando, riéndose, bajando la guardia.
Con el tiempo aprendemos a “portarnos bien”,
a controlarnos,
a encajar,
a ser serios…
Y muchas veces, sin darnos cuenta,
dejamos encerrada la parte más viva de nosotros.
El niño que se permitía g***r sin culpa.
El niño que no necesitaba aparentar.
El niño que sabía disfrutar el momento presente.
Estas fechas del año son un portal poderoso.
Un momento ideal para regresar a nosotros,
para preguntarnos con honestidad:
👉 ¿cuándo fue la última vez que me permití divertirme sin justificarlo?
👉 ¿cuánto de mi adulto está gobernado por un niño que nunca fue escuchado?
Sanar no siempre es dolor.
A veces es recordar quién eras antes de endurecerte.
Permitirte jugar.
Permitirte reír.
Permitirte ser humano.
Tal vez ese también sea un acto profundo de sanación
y el inicio de una transformación real.
✨ Volver a ti también puede ser así: con risa, verdad y harina en la cara ✨
Contáctame para ayudarte a sanar tu niño interior.