23/04/2026
Dios nos invita a confiar en su Espíritu, no en nuestro propio afán.
La misión de Zorobabel no era tarea fácil: reconstruir el templo de Jerusalén y restaurar la estructura física y la identidad espiritual del pueblo de Dios. Pero la obra se había estancado. El desánimo se había apoderado del pueblo. Estaban agotados. Los enemigos gritaban.
Los recursos eran escasos. ¿Y la presión? Abrumadora. En ese momento, Dios pronuncia una verdad eterna:
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
ZACARÍAS 4:6b
Lo que comenzó como un llamado puede convertirse rápidamente en una carga cuando intentamos llevarlo con nuestras propias fuerzas.
El Espíritu Santo no es un generador de respaldo para cuando nuestros planes fallan; Él es el arquitecto, el constructor, la fuente de poder y nuestro guía, es con Él y para Él cada logro, cada meta cumplida.