28/01/2026
¿Qué es un “anexo”?
Un anexo es un lugar no regulado que dice ofrecer ayuda para personas con adicciones, pero que no cuenta con permisos oficiales, personal profesional ni un modelo terapéutico formal.
La mayoría funcionan de manera improvisada, con exconsumidores sin preparación clínica y con métodos basados en castigo, encierro y control, no en tratamiento.
En muchos anexos:
No hay psicólogos ni médicos titulados
No existe un plan terapéutico individual
Se normaliza la humillación, el miedo y la violencia
No hay supervisión sanitaria ni legal
No son centros de rehabilitación: son lugares de contención forzada.
¿Por qué muchas familias toman la mala decisión de internar ahí a sus hijos?
No es por maldad. Es por desesperación.
El costo barato engaña
Cuando una familia está agotada emocional y económicamente, el precio bajo parece una solución inmediata. No ven el daño a largo plazo.
Quieren que alguien más “lo controle”
Confunden encierro con tratamiento. Creen que si no consume, ya está mejor… pero solo está contenido, no sanado.
Miedo y culpa
El miedo a que su hijo muera los lleva a aceptar cualquier opción que prometa “mano dura”.
Desinformación
No saben distinguir entre un centro profesional y un anexo. Nadie les explicó la diferencia.
Urgencia, no conciencia
La decisión se toma desde el pánico, no desde la información.
La verdad que duele
Un anexo no cura una adicción.
Puede detener el consumo por miedo, pero no sana la mente, la emoción ni la raíz del problema.
Muchos jóvenes salen más dañados, resentidos o con recaídas más fuertes.
Mensaje para las familias
Internar por lo barato sale caro:
en trauma, en retrocesos y, a veces, en vidas.
La recuperación real requiere:
Acompañamiento profesional
Tratamiento digno
Límites claros sin violencia
Trabajo con la familia.