04/02/2026
"No estoy haciendo cambios, para qué sigo viniendo a terapia?"
"Sé lo que debo de hacer aunque en este momento no puedo hacer cambios, ¿me está funcionando la terapia?"
"No cambias, -me dicen- te sigo viendo igual que antes"
Éstos y otros comentarios nada agradables he leído en redes sociales refiriéndose a la terapia o incluso, algunas personas cercanas a mí han cuestionado el alcance del ejercicio terapéutico.
De entrada me parecen super válidas las interrogantes: ¿Realmente vale la pena acudir a terapia? ¿sirve de algo? ¿La terapia promueve cambios? ¿Y esos cambios son rápidos y duraderos?
Creo que existe más de una forma de ver la psicoterapia. Al menos, yo puedo mencionar tres:
Si la miramos desde el lado utilitarista, la terapia tendría que servirnos para lograr "algo". Ser más productivos, más positivos, más sabios, más ricos, mejores líderes, etcétera.
Si la definimos desde un lugar de cambios comportamentales; tendría que favorecer el dejar ciertos comportamientos que consideráramos insanos y volcarnos en hacerlos cada vez más saludables.
A mí me gusta mirar la terapia como un espacio-tiempo diferente. En el que el consultante y su terapeuta comparten no sólo una dificultad, o el anhelo de vivirse distinto; sino un momento en el que se puede mostrar la vulnerabilidad más profunda y no ser juzgada. Sino que, por el contrario, será bien recibida, acompañada y desde luego, asimilada como una experiencia de autoconocimiento y aprendizaje.
Creo en la terapia que más que cambios de comportamiento, promueve cambios de consciencia. Una consciencia más orgánica, menos automatizada por las exigencias del afuera y desde luego, que permita abrir posibilidades de cambio no para agradar a los demás o hacerlo bien (según lo establecido por la sociedad), sino para crecer desde dentro.
Y una vez hecho esto, los cambios de comportamiento o actitudinales se pueden generar, tal vez les guste a los demás o no. Eso creo da igual.