19/12/2025
W***Y WONKA Y LA DETONACION DE SU TRAUMA
La escena de W***y Wonka donde le preguntan “¿cuándo fue la primera vez que se comió un dulce?” nos muestra con mucha claridad cómo funciona la reactivación del trauma.
Un estímulo aparentemente simple —un dulce, un envase, un olor, una pregunta— abre la puerta a la memoria emocional. No es solo un recuerdo: es el cuerpo volviendo a sentir lo que una vez sintió. En ese instante, W***y no recuerda el dulce… recuerda la herida. La prohibición, la rigidez, la ausencia de permiso para el placer, para el juego, para la libertad de ser niño.
Así opera el trauma:
No vive en el pasado, vive en el presente, esperando algo que lo active.
Por eso, muchos adultos no entienden por qué reaccionan con enojo, tristeza o bloqueo ante cosas “pequeñas”. No es exageración. Es una parte del niño interno que sigue pidiendo ser visto.
En la película, la sanación ocurre cuando W***y, ya como adulto, puede mirar a su padre desde otro lugar, comprender su historia, poner palabras donde antes hubo silencio y límites duros. No se trata de justificar el daño, sino de integrar la experiencia. De dejar de huir del dolor y darle un significado distinto.
Sanar no es borrar el pasado.
Sanar es poder recordarlo sin que duela igual.
Es permitir que el niño herido finalmente tenga permiso… incluso para disfrutar un dulce.
Y eso, también en la vida real, es un acto profundo de amor propio y reconciliación emocional.
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