03/12/2025
En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, 𝗲𝘀 𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗯𝗮𝗿𝗿𝗲𝗿𝗮𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗳𝗶́𝘀𝗶𝗰𝗮𝘀: 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗳𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹. Personas que viven con un trastorno como la depresión pueden enfrentar una “discapacidad emocional” cuando sus síntomas: tristeza persistente, falta de interés, agotamiento, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño o del apetito; les impiden llevar una vida funcional plena, atender su trabajo, relaciones, familia o actividades cotidianas.
En México, los trastornos mentales representan una carga importante de discapacidad. En 2021 se estimó que alrededor de 18,1 millones de personas tenían algún trastorno mental, cifra que aumentó respecto a años anteriores.
Además, estudios señalan que entre el 15 % y 18 % de la población sufre algún trastorno de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad u otros.
Estas “discapacidades invisibles” repercuten de muchas formas: pueden limitar la capacidad para trabajar, estudiar, mantener relaciones, cuidar de sí mismos o funcionar de manera autónoma. Muchas veces quienes las padecen enfrentan el estigma, la incomprensión, la desinformación, y la dificultad de acceder a tratamiento o apoyo adecuado, lo que agrava su sufrimiento.
Por ello, es vital que como sociedad reconozcamos la salud mental como parte de la salud integral. Visibilizar la discapacidad emocional, promover entornos de apoyo, facilitar el acceso a atención psicológica y psiquiátrica, y fomentar la empatía y comprensión colectiva son pasos fundamentales. Solo desde ese enfoque inclusivo podremos garantizar el bienestar y dignidad de quienes vivimos un trastorno emocional, transformando el sufrimiento silencioso en oportunidades de cuidado, comprensión y acompañamiento.
Reconocer lo que sientes es un acto de valor, y si en algún momento notas que tus emociones comienzan a superar tus recursos, buscar orientación profesional puede marcar una gran diferencia.