20/01/2026
Cuando por fin llegue a tu vida un amor sano… al principio tu corazón ni siquiera lo reconocerá.
Estará tan acostumbrado al estruendo de los portazos,a las promesas rotas como cristal bajo los pies,a la adrenalina de esperar un mensaje que nunca llega,que lo confundirá.
Te parecerá silencio en lugar de paz.
Calma, en lugar de certeza.
Y extrañarás, sin querer admitirlo,aquella montaña rusa que te hacía sentir viva…
porque aún no has aprendido que estar en paz también es estar viva.
Y más viva que nunca.
No te inundará de palabras a todas horas.
En cambio, cuando hable, cada sílaba tendrá raíces.
No controlará tus salidas, ni revisará tus sospechas;te dará un espacio tuyo, sagrado, junto al suyo,y no tendrás miedo de usarlo.
Verás cómo respeta tu tiempo,
tus sueños, tus amistades,tu pasado sin pedirte explicaciones.
Cómo celebra tus logros sin una pizca de envidia.
Cómo te abraza después de un día difícil
sin intentar arreglarlo todo… sólo estando ahí.
Como un puerto, no como un huracán.
Un Amor sano no jugará al escondite con sus sentimientos.
No tendrás que descifrar sus intenciones entre líneas.
Te mirará a los ojos y dirá “te quiero”
y esa frase, simple y clara, te sonará a revolución.
Porque vendrá sin condiciones, sin chantajes, sin ese sabor amargo a deuda emocional.
Y tú, poco a poco, te sorprenderás a ti mism@: dejando de esperar la tormenta, de prepararte para la guerra, de protegerte
Aprenderás a recibir lo bueno sin desconfiar, a creer en la ternura sin pensar que es frágil, a soltar el miedo que una vez te mantuvo aferrada
a personas que sólo sabían herir.
Porque él no llegará para salvarte.
Llegará porque tú ya te salvaste sol@
Llegará y reconocerá en ti a una persona entera, que ya no pide permiso para ocupar su lugar en el mundo.
Y caminarán juntos,no como dos mitades buscando completarse, sino como dos enteros eligiendo compartir la luz.
Ese día, tu alma susurrará:
“Ah, era esto.
No era un cuento.
Era verdad”.
Y lo más hermoso será darte cuenta
de que el amor, el de verdad,
no era lo que esperabas…
era lo que siempre mereciste.