28/12/2025
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Ahora que el año 9 llega a su fin, algo se posa en ti.
El año 9 es el de los finales, de los balances, de los desapegos a veces dolorosos pero necesarios. Te ha pedido mirar aquello que ya no tenía razón de ser, agradecer lo que fue y dejar partir lo que aún frenaba tu impulso. No fue un final vacío, sino un final lleno de sentido.
Y he aquí que el año 1 se presenta.
Abre un nuevo ciclo: nueve años por nacer a partir de un punto simple y poderoso: la intención. El año 1 no exige que todo esté claro, perfecto o listo. Solo te pide atreverte a dar el primer paso. Es el año de las semillas, de los impulsos nuevos, de las decisiones íntimas que susurran: «¿y si fuera ahora?».
Allí donde el año 9 te enseñó a cerrar puertas con conciencia, el año 1 te invita a empujar nuevas con valentía. Lleva la energía de la renovación, de la identidad, de la afirmación de uno mismo. Te recuerda que no tienes que reproducir el viejo esquema para avanzar; puedes crear de otra manera.
Entre el final y el comienzo, hay un espacio sagrado.
Un espacio donde puedes honrar el camino recorrido sin aferrarte a él. Un espacio donde puedes elegirte de nuevo, no por reacción, sino por alineación.
Que este año 1 sea aquel en el que te permitas ser el origen de tu propia historia.
No en la precipitación, sino en la precisión. No en el miedo a equivocarte, sino en la confianza de aprender.
Un ciclo se cierra.
Otro comienza.
Y esta vez, avanzas con más conciencia, más verdad y, sobre todo… más de ti.