24/01/2026
El cuerpo también hace duelo.
Aunque a veces creemos que solo es “emocional”, la pérdida se inscribe en músculos, respiración, sueño, digestión y energía vital.
Respuestas corporales ante el duelo
*Cansancio profundo*
Sensación de agotamiento constante, incluso sin haber hecho esfuerzo físico.
*Opresión en el pecho*
Como si faltara aire o el corazón pesara más.
*N**o en la garganta*
Dificultad para hablar, llorar o tragar.
*Cambios en la respiración*
Respiración corta, superficial o suspiros frecuentes.
*Dolores musculares*
Especialmente en cuello, hombros y espalda.
*Alteraciones del sueño*
Insomnio, despertares nocturnos o dormir en exceso.
*Cambios en el apetito*
Falta de hambre o necesidad constante de comer.
*Problemas digestivos*
Náuseas, acidez, estreñimiento o diarrea.
*Sensación de vacío en el estómago*
“Hueco” interno difícil de explicar.
*Mareos o sensación de irrealidad*
Como si el cuerpo estuviera desconectado.
*Palpitaciones*
Aumento del ritmo cardiaco sin causa aparente.
*Tensión mandibular*
Apretar los dientes sin notarlo.
*Hormigueo en manos o piernas*
Respuesta del sistema nervioso al estrés.
*Baja inmunidad*
Mayor susceptibilidad a enfermar.
*Cambios en la piel*
Sequedad, brotes, caída de cabello.
*Pesadez corporal*
Sensación de llevar un peso invisible.
*Inquietud física*
Dificultad para quedarse quieto.
*Hipervigilancia*
Cuerpo en alerta constante.
*Falta de energía sexual*
Disminución del deseo.
*Suspiros repetidos*
Forma automática del cuerpo de regularse.
Estas respuestas no son debilidad.
Son intentos del cuerpo por adaptarse a una ausencia que desorganiza todo el sistema interno.
El duelo no solo se piensa:
*se respira, se tensa, se cansa, se encoge… y poco a poco, aprende otra forma de estar*.
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