29/01/2026
Cuando ocurre una infidelidad, no solo se rompe un acuerdo. Se rompe el apego seguro.
La infidelidad es un evento traumático relacional:
el cerebro entra en hipervigilancia, buscando señales de peligro para no volver a ser herido.
Por eso muchas personas revisan el celular, piden ubicación o buscan pruebas constantes. No es “toxicidad”.
Es una búsqueda desesperada de seguridad emocional.
El problema es que el control solo calma por momentos. A largo plazo no regula la ansiedad, la aumenta y desgasta el vínculo.
En terapia no se trabaja para controlar al otro. Se trabaja para regular la inseguridad propia.
La terapia no busca garantizar que la relación continúe, sino que sea más consciente y menos reactiva.
Sanar no es vigilar mejor. Es aprender a sentir seguridad sin vivir en alerta constante.