11/12/2018
COLUMNA PSICOLOGIA AL DIA
LUNES 10 DE DICIEMBRE DE 2018
EL TEMA DE HOY
PROBLEMAS CON LA FAMILIA DE TU PAREJA
Uno puede elegir a la persona con la que pasara el resto de su vida, pero no a las personas que la acompañan. La familia política y amigos de la pareja pueden llegar a ser un problema en la relación hasta el punto de causar la ruptura. Más allá de lo que nos pueda parecer, este es un problema recurrente en muchas parejas y que hay que saber manejar y delimitar.
Debemos saber que cuando nos comprometemos con alguien también lo hacemos con el mundo que le rodea. No estamos obligados a congeniar con las personas allegadas a la pareja, pero sí a tratar de mantener una relación cordial.
Los hombres suelen establecer un vínculo más estrecho con la familia de la esposa. Dicho vínculo puede ser una gran fuente de felicidad, pero, por otro lado, la cercanía también aumenta la probabilidad de que se produzcan roces.
Un hecho más que recurrente es la necesidad de esos padres de seguir desplegando una actitud sobreprotectora, controladora y en algunos casos hasta dictadora con sus hijos/as.
Por otro lado, hay que considerar que los padres entrometidos no tienen mucho efecto a menos que los hijos lo consientan.
Normalmente, cuando se dan los problemas serios es cuando los hijos no han madurado y los padres quieren sobreprotegerlos. De otra forma, serán los hijos los que pongan distancia con sus padres cuando se den cuenta de que se están entrometiendo en su felicidad.
También existen algunos casos donde la mala relación con la familia es causada por la pareja. Pasa cuando hay hijos y no quieren que compartan tiempo con su familia sin una razón justificada. O cuando hay fiestas y siempre quieren celebrarlas con su familia.
¿Qué cosas puedo hacer para llevarme mejor con la familia de mi pareja?
Pon límites.
Deberán establecer ciertos límites. Saber qué es lo que puedes aceptar y lo que no cuando visitas a la familia de tu pareja o ellos van a tu casa.
Deja claro desde el principio cuáles son esas barreras que no pueden pasar. Es con tu pareja, por supuesto, con quien debes marcar esos límites. Puede que tengas la suficiente confianza como para hablar directamente con las personas implicadas, pero eso no siempre es una buena idea. Algunos pueden ser bastante susceptibles y generar problemas adicionales.
No obligues a elegir.
No pongas a tu pareja “entre la espada y la pared”, obligándole a decidir entre su familia o tú. Todos tenemos derecho a mantener nuestros vínculos. Además, los padres no se cambian por nada. Hacer que tu pareja elija entre estas dos opciones creara tristeza y resentimiento en ti.
Ponte en su lugar.
Otra manera para llevarse bien con la familia es pensar en quién tenemos al lado, no en nosotros mismos todo el tiempo. Esto quiere decir que, si tienes que ir a comer con tus suegros, hazlo por la felicidad de tu pareja. Será un detalle que probablemente valorará mucho.
Se tú mismo/a.
Si eres tú mismo/a, tu pareja te reconocerá más en los momentos que pases con su familia y desprenderá una mayor sensación de felicidad.
Si eres una persona alegre y en ese momento eres la más amargada del planeta, es complicado que tu pareja te reconozca como la persona de la que está enamorada.
Si tienen conflictos con las familias de sus parejas y no saben cómo resolverlos acudan a terapia psicológica para que puedan salir adelante viendo las fortalezas y debilidades que tienen cuando están en una convivencia familiar.