01/02/2026
Por un mundo con mas empatia!
Hubo una maestra en primaria que nunca me dijo
“así está bien, pobrecita”.
Me regresaba los trabajos.
Una y otra vez.
Decía: “Tu letra puede mejorar.”
Y tenía razón…
porque estaba horrible.
Pero no era castigo. Era apuesta.
Mientras otros bajaban la vara,
ella la subía con cuidado,
sin gritar,
sin exhibir,
sin convertir mi esfuerzo en un acto heroico.
No estaba corrigiendo letras.
Estaba corrigiendo expectativas ajenas.
Creyó que yo podía dar más
cuando lo fácil era conformarse
con lo “aceptable para alguien como yo”.
Eso hizo la diferencia.
No la perfección del cuaderno,
sino alguien que no confundió inclusión
con renuncia al proceso.
A veces no necesitas que te aplaudan.
Necesitas que alguien te devuelva el trabajo
y te diga, con calma y convicción:
“Inténtalo otra vez.” ✏️🧠