01/01/2026
En los sistemas familiares, cada persona que forma parte del linaje —ya sea conocida o ignorada, aceptada o rechazada— influye en el equilibrio emocional del conjunto. Cuando alguien ha sido excluido, olvidado o juzgado con dureza, su ausencia no desaparece, sino que deja un vacío que el sistema intenta compensar de manera inconsciente. Esta dinámica puede manifestarse en generaciones posteriores a través de repeticiones de patrones, síntomas, conflictos o destinos difíciles, como si algo o alguien estuviera reclamando su derecho a ser visto. Solo cuando todos los integrantes son reconocidos y se les honra su lugar, el sistema puede encontrar paz y fluidez.