26/03/2026
A veces no es el error lo que más marca a un niño… es el silencio que viene después.
Cuando no hay disculpa, el niño no entiende… interpreta.
Y muchas veces interpreta que lo que sucedió fue su culpa.
Disculparte no te quita autoridad, te acerca, te humaniza, porque al final nadie somos perfectos.
Y le enseña que el amor también sabe reparar.
No se trata de ser perfectos,
se trata de hacernos responsables.
Hoy puede ser un buen día para decir: “Perdón… no fue tu culpa.” 🤍