24/02/2026
Jamás dolor ante el ejercicio!!
Estirar no siempre es la solución. Cuando hay irritación nerviosa, puede ser el error que mantiene el problema activo.
Sí conviene estirar cuando el dolor es leve, no hay hormigueo, mejora con el movimiento y no existe pérdida de fuerza. En esos casos, los estiramientos suaves y controlados, combinados con movilidad y respiración, ayudan a reducir tensión y recuperar rango de movimiento.
No conviene estirar si el dolor es agudo, aparece sensación de “corriente eléctrica”, hay adormecimiento o el dolor empeora al estirar. Esos signos suelen indicar sensibilización o compresión/irritación del nervio (por ejemplo, ciático o raíces lumbares), y forzar el estiramiento puede agravar los síntomas.
La prioridad entonces debe ser disminuir la irritación: movimientos sin dolor, posiciones de alivio, control lumbopélvico y una progresión gradual hacia fortalecimiento de core y glúteos antes de volver a estiramientos más intensos.
Si se presenta debilidad, aumento progresivo del adormecimiento o dolor incapacitante, es recomendable una evaluación profesional.