27/01/2026
No estamos preparados para todo.
Y eso también está bien.
Crecimos creyendo que, si nos esforzábamos lo suficiente, podríamos anticiparnos a la vida, tener respuestas listas, estar fuertes todo el tiempo. Pero la realidad es otra: la vida no pide permiso, no avisa y no espera a que nos sintamos listas.
Lo que sí hace, una y otra vez, es enseñarnos.
Cada experiencia —incluso las que llegan desordenadas, incómodas o dolorosas— trae consigo una lección. No siempre clara al inicio, no siempre amable, pero profundamente transformadora. A veces la enseñanza no es “sé más fuerte”, sino “pide ayuda”. Otras veces no es “aguanta”, sino “suéltalo”. Y muchas veces, la lección más grande es aprender a volver a nosotras mismas cuando nos hemos ido demasiado lejos.
No estamos preparadas para todo, pero sí tenemos la capacidad de aprender, adaptarnos y reconectar. De escucharnos distinto. De mirarnos con más honestidad. De entender que crecer no es hacerlo perfecto, sino hacerlo consciente.
Por eso estos espacios importan.
Porque no se trata de escapar de la vida, sino de detenernos un momento para entenderla. Para entendernos. Para recordar quiénes somos cuando el ruido baja y la prisa se calla.
Reconectarte es eso: una pausa intencional. Un regreso al cuerpo, a la emoción, a la verdad propia. Un espacio para sostenernos, mirarnos con compasión y seguir caminando con más claridad.
Hoy quiero contarles que ya solo nos quedan dos lugares disponibles para el Retiro Reconectarte · Vol. III
Si sientes que este momento de tu vida te está pidiendo parar, sentir y volver a ti, quizá este espacio es para ti.
No porque tengas todo resuelto, sino precisamente porque no.
Y porque aquí, no tienes que llegar preparada… solo presente 🤍