04/02/2026
Al psicólogo no van “los locos”.
Van personas reales, con historias reales y heridas reales.
Van quienes están aprendiendo a sentir, a sanar y a hacerlo distinto.
Van niños, adolescentes, adultos, mamás y papás que un día decidieron no seguir cargando solos.
Ir a terapia no es señal de debilidad.
Es un acto de valentía.
Es elegir cuidarse.
Es romper patrones.
Es empezar a sanar.
En este espacio no se juzga, se acompaña.
Y cada historia merece ser escuchada.