03/03/2026
Del muro de Alejandra Fuentes.
La neuropatía periférica es una de las complicaciones más comunes y peligrosas de la diabetes. Es el resultado de años de niveles altos de glucosa en sangre, que actúan como un ácido lento dañando las delicadas fibras nerviosas, especialmente las más largas: las que van desde la columna hasta la punta de los pies.
El Doble Ataque: El azúcar alto daña de dos formas:
Daño Directo: Altera la química del nervio, destruyendo la mielina (la capa aislante que permite que la señal eléctrica viaje rápido).
Falta de Oxígeno: Daña los pequeños vasos sanguíneos (microangiopatía) que alimentan al nervio. Sin sangre, el nervio "muere de hambre" y empieza a enviar señales erróneas.
El Lenguaje del Dolor (y el Silencio): Se ilustra cómo el cerebro interpreta este daño de formas confusas. Al principio, los nervios irritados envían señales de "falsa alarma": hormigueo, quemazón o pinchazos de alfileres.
Sin embargo, la etapa más peligrosa es la insensibilidad, donde el nervio deja de enviar señales por completo y dejas de sentir dolor, calor o frío.
El Peligro de no Sentir: La pérdida de sensibilidad es la causa principal del pie diabético. Al no sentir dolor, una persona puede caminar todo el día con una piedra en el zapato o una ampolla sin darse cuenta. Esa pequeña herida, sumada a la mala circulación, puede convertirse rápidamente en una úlcera grave.
¿Sabías que la neuropatía suele seguir un patrón de
"calcetín y guante"?
Los síntomas casi siempre comienzan en las puntas de los dedos de los pies y van subiendo por la pierna; solo cuando llegan a las rodillas suelen empezar a aparecer en las manos.
IMPORTANTE: El contenido es informativo.
El control estricto de la glucosa es la única forma de frenar el avance de la neuropatía. Si sientes hormigueo o pérdida de sensibilidad, consulta a tu médico. Revisa tus pies cada noche con un espejo para buscar cortes o manchas.