01/12/2016
El esguince de tobillo es una lesión que compromete a los ligamentos de la articulación del tobillo, ya sean del lado externo o interno. Produce un daño que puede ir desde una simple distensión hasta la rotura completa.
Existen varios grados de esguince, los que van a depender de la indemnidad del ligamento. Los Tipo I corresponden a una distensión, sin rotura de fibras ligamentosas. El esguince Tipo II corresponde a roturas parciales del ligamento y el Tipo III son roturas completas del ligamento.
Hoy en día se realiza un tratamiento funcional, es decir, una inmovilización con algún tipo de tobillera especial o bota que le permita al paciente realizar rehabilitación en forma paralela a la medida de inmovilización. De esta manera disminuye menos la masa muscular, no pierde tanto rango articular, mejora su respuesta al dolor y disminuye más rápido la inflamación.
El tratamiento va a depender del tipo de esguince que sea. En los grado I ó II, con mínimo compromiso ligamentoso, se usan métodos de inmovilización parcial con órtesis que son semirígidas. Esto le permite a la persona conservar la movilidad en extensión y en flexión, y por lo tanto va a caminar sin la posibilidad de torcerse el tobillo.
Si el paciente tiene demasiado dolor, es preferible usar en los primeros días una bota inmovilizadora, la cual permite que disminuya la inflamación y dolor para que cuando esté en condiciones de poder realizar una flexoextensión de tobillo en mejores condiciones, se pasa a cualquiera de las órtesis semirígidas. De esta manera puede seguir su rehabilitación y en el plazo de tres a cuatro semanas estará en condiciones de iniciar alguna actividad deportiva multidireccional.
Normalmente las lesiones menores, como esguinces grado I ó II van a demorar alrededor del mes en volver a una actividad física competitiva y los grado III sobre los dos meses de evolución, siempre y cuando estén tratados correctamente.