30/01/2026
Dvesha es el impulso de alejarnos de lo que incomoda.
No solo de lo que duele afuera, sino de aquello que no encaja con la imagen que tenemos de quienes creemos ser.
Rechazamos emociones, actitudes, personas y experiencias porque nos recuerdan partes nuestras que no sabemos cómo sostener.
Aceptar las sombras cuesta porque no son amables, no son coherentes, no son agradables.
Y entonces aparece la aversión: cerramos el cuerpo, endurecemos la mirada, nos defendemos.
No para crecer, sino para no sentir.
En prácticas como el Yin Yoga, donde no hay impulso ni conquista, la resistencia se vuelve visible.
Al quedarnos en la quietud y en movimientos suaves, emerge aquello que normalmente evitamos.
No se nos pide cambiarlo, solo permanecer lo suficiente para reconocerlo.
La humildad nace cuando dejamos de forzar la experiencia.
Cuando aceptamos que nuestra realidad también está hecha de incomodidad, de contradicción y de límites.
Y al reconocer eso, sin juicio, comenzamos a ver con más claridad nuestras vivencias tal como son, no como quisiéramos que fueran.
Aceptar no es rendirse.
Es dejar de negar lo que ya está presente. 🤍
Gracias por su energía ♡