23/10/2025
Hoy andaba en la reflexión, ya que nadie fue a mi taller, jsjsjs.
Y me puse a platicar con la chica que me invitó a su espacio ♡.
El caso es que, en medio de la plática, hablábamos sobre los precios de las clases en el ámbito holístico y de la salud mental.
Y, al chile, ella y yo coincidimos en que está chido compartir estos conocimientos con la banda que no tiene los recursos suficientes, que está en situación vulnerable, que tiene trabajos de mi**da donde les pagan una baba, y que el pi**he sistema los absorbe tratando de sobrevivir al día.
Y la neta, también he reflexionado por mi cuenta que está de la v***a que muchos lugares donde se da yoga tengan precios o paquetes absurdos: te ofrecen una clase a la semana por un precio elevado.
¿Qué pi**hes beneficios físico, mental o espiritual te da si limitan tu progreso (sobre todo si eres principiante o no tienes conocimientos básicos de alineación)?
Porque si no pagas más, no tienes acceso a todo el contenido.
¿De verdad estamos brindando un beneficio real a la población o le hacemos a la ma**da?
¿Y realmente motivamos a que sigan con su práctica aunque no vayan con nosotros?
Mi crítica va hacia esos espacios privilegiados donde ofrecen un yoga limitado, sin reflexión, vendiendo el discurso del bienestar y la conexión mente-cuerpo-espíritu, con un revoltijo de filosofías que se contradicen.
Ay, no sé.
Creo que por eso antes ponía resistencia a creer en todas estas prácticas holísticas.
Porque, aparte de apropiarse de las culturas y tradiciones de los pueblos y de la India, venden ideas huecas disque pa’l bienestar de uno.
Y aquí es donde me pregunto:
¿Qué clase de yoga quiero compartir y hacia dónde va dirigido?
Hoy decido que en estudios de yoga muy elegantes y sofisticados no quiero estar.
Me late más una cancha, un parque, una cárcel, una clínica, una escuela… esos lugares donde la vida pasa de verdad.
Quiero que mi yoga sea accesible, que deje herramientas para seguir la práctica dentro y fuera del tapete, dentro y fuera de la clase.
El yoga debe ser para todos, porque el yoga se adapta a ti, y no tú a él.
Y ya.