Andrea Rojas/Psicóloga Clínica

Andrea Rojas/Psicóloga Clínica La salud psicológica es primordial para ser feliz, no solo en momentos sino para toda la vida. Lic en Psicología Andrea Rojas
Cédula profesional: 14421494

Consulta psicológica con enfoque psicoanalítico. Puede reservar su cita directamente en el calendario provisto y al número 8110589896.

02/02/2026

No se están rebelando… se están perdiendo

No se están yendo de casa porque no los amemos.
Se están yendo porque alguien les dijo que el amor estorba, que la autoridad oprime, y que la identidad se inventa, no se forma.

A nuestros jóvenes se les está enseñando a huir antes de entender, a romper antes de sanar,
a cambiar quiénes son sin saber quiénes eran.

Antes, el hogar era refugio.
Hoy, para muchos, es algo de lo que quieren escapar.
No porque sea malo… sino porque una ideología les susurra que papá y mamá son el problema.

Y lo más triste no es que se vayan.
Es que muchos padres los miran y dicen:
“Está aquí… pero ya no lo reconozco.”

Estamos perdiendo hijos en vida.
No por falta de amor, sino por exceso de voces que gritan más fuerte que la verdad.

Pero escucha esto:
ninguna ideología es más poderosa que un padre que ama, una madre que ora, y un hogar que permanece firme.

Nuestros hijos no están perdidos.
Están siendo disputados.

Y esta generación no necesita menos padres…
necesita padres que no se rindan.

31/01/2026
27/01/2026

El principio educativo que Lacan extraerá de la dialéctica de la frustración es que siempre hay que dar lugar a la nada. Quienes encarnan el Otro para el niño deben saber darle nada; el problema son las ideas preconcebidas que el Otro tiene acerca de las necesidades del niño. Si el Otro, en vez de dar nada, “atiborra al niño con la papillas asfixiante de lo que tiene, es decir confunde sus cuidados con el don de su amor, entonces el niño restablece por otros medios el lugar de la nada". El ejemplo que de ello da Lacan es la anorexia, pero hay muchos otros modos de restablecer el lugar de la nada -la fuga, por ejemplo. Si hay una pedagogía lacaniana es la que consiste en recordar que nada es más salubre que la nada. Allí Lacan indica que es preciso “que la madre tenga un deseo fuera del niño”(S4), que este niño no sea todo para ella.

24/01/2026

La permisividad como una forma de abandono simbólico

Desde la perspectiva lacaniana, la función de la crianza no consiste simplemente en proteger o satisfacer al niño, sino en introducirlo en el orden simbólico. Las grandes preguntas existenciales del niño giran en torno al deseo del Otro: ¿Qué quiere de mí el Otro?; ¿Para qué me quiere?.Es el célebre “Che vuoi?” que Lacan retoma de la novela El diablo enamorado de Jacques Cazotte, donde esta pregunta se vincula siempre con lo insoportable; oscilando entre el horror y el abismo.

La inscripción en el orden simbólico mediante la metáfora del Nombre-del-Padre introduce, ante todo, un principio de orden. La lógica fálica permite mediar la sobrecarga pulsional a través de una estructura que colinda con las formas de poder, separando al niño de la fusión con el deseo materno mediante la castración simbólica. La permisividad extrema impide consumar esta separación, dejando al niño atrapado en una relación imaginaria con el Otro sin una adecuada mediación simbólica.

Sin límites claros, el niño no puede simbolizar la prohibición ni construir un deseo propio. En lugar de estructurar su deseo a partir de los límites impuestos por el Otro (donde cada “no” funciona como coordenada y brújula en el ambiguo mapa de su deseo), queda expuesto al goce del Otro de manera desbordante, lo que le genera una angustia difusa e invasiva.

La angustia no es señal de que algo falle en el orden simbólico, sino de que el orden simbólico falla en su función de mediación.

Cabe señalar que la ausencia de límites no equivale a la forclusión del Nombre-del-Padre propia de la psicosis. No se trata de una estructura psicótica, sino de una débil contención simbólica, que puede producir experiencias psicotizantes sin constituir una psicosis en sentido estricto. Como intentos de responder a la indeterminación subjetiva, es decir, de significar la angustia, pueden aparecer toda clase de afectos: culpa, confusión, inhibición, manía, apatía, agresividad… todos ellos intentos fallidos de dar respuesta a un goce sin ley, a un deseo del Otro que no se articula como falta.

Es como si el niño se encontrara frente a un tablero con fichas, dados, figuras y colores… pero sin instrucciones. Cada jugador inventa sus propias reglas, y el niño no sabe si gana, si pierde o siquiera si está jugando. El resultado no es autonomía, sino desorientación; el niño no necesita que todo le sea permitido, sino que alguien le marque los límites que le permitan desear sin quedar aplastado por el goce del Otro.

Roberto Reyes

21/01/2026
19/01/2026

En la psicosis, la forclusión del Nombre-del-Padre impide la inscripción del sujeto en el orden simbólico, al faltar el significante que anude el cuerpo al lenguaje no se consolida la imago unificada y el cuerpo-imagen se presenta fragmentado o cambiante. Las somatizaciones directas, donde lo pulsional se inscribe sin intervalo en la materialidad del cuerpo, generan alteraciones de los límites corporales, invasiones, perforaciones y descargas de goce.

Roberto Reyes

14/01/2026

Tus hijos están aprendiendo a amar viéndote...

La forma en que le hablas a tu pareja es cómo aprenderán a hablar con ellos.

Cómo haces que tu pareja se sienta especial, es cómo aprenderán a hacer que su pareja se sienta muy especial.

La forma en que hablas de tu pareja delante de tus hijos les mostrará cómo debería ser hablado por su pareja.

Todo importa. Pero como actúas con tu pareja deja el mayor impacto.

Están aprendiendo a amar, cómo amar, observándote.
❤️

19/12/2025

¿Cómo trata el tema de la culpabilidad el psicoanálisis? No ubicándose como un juez o en la instancia del Otro de la ley para poder ayudar en el empalme entre culpa y responsabilidad, sino conduciendo a cada uno en la experiencia de la cura a no renunciar a su goce o, para resumir, a sus vilezas. Cada uno tiene, por supuesto, las mejores razones del mundo para sentirse culpable por esto. No se trata sin embargo de salir con la idea: ‘bueno, yo renuncio a esto, me vuelvo un buen chico, se terminó, no me ocupo más el tema.’ Esta salida implicaría quedar atrapado en el siempre más del superyó, que pedirá sin fin y nunca se terminará de renunciar. Se necesita encontrarle una forma humana vivible a este goce. Esta decisión es crucial, y cuando Lacan desarrolló la fórmula ‘no ceder en su deseo’ ligó culpa y decisión. (…) La guía de la acción del neurótico no es la decisión, sino la inercia. El principio de culpabilidad es que justamente triunfa la inercia, única guía de la elección. Y Lacan, por el contrario, puso en el centro de la acción analítica provocar la decisión.

Jacques Alain Miller y Éric Laurent
El Otro que no existe y sus comités de ética

Dirección

Avenida Jardín De Las Lomas
Cumbres
66036

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