27/11/2025
En los últimos años el uso del celular se ha convertido en una herramienta cotidiana; sin embargo, lo que para nosotros puede ser “solo un ratito”, para el cerebro infantil puede representar una sobreestimulación constante difícil de manejar.
Hoy más que nunca necesitamos establecer límites claros.
En nuestra experiencia clínica de los últimos meses, hemos recibido un número creciente de niños con:
❌ Baja tolerancia a la frustración
❌ Dificultad para esperar turnos
❌ Conductas agresivas o impulsivas
❌ Berrinches prolongados y explosivos
❌ Poca capacidad para autorregularse
Estas conductas no aparecen de la nada. Se relacionan, entre otros factores, con el uso excesivo de pantallas, el cual afecta directamente la maduración de la corteza prefrontal, área cerebral encargada del autocontrol, la planificación, el lenguaje interno y la regulación emocional. Cuando el niño pasa varias horas frente a un dispositivo, su cerebro permanece en modo pasivo y reactivo, y no practica las habilidades que se desarrollan a través del juego, la interacción social, el aburrimiento creativo y la resolución de problemas reales.
⛔ ¿Cuánto tiempo es recomendable?
Las principales asociaciones de pediatría y neurodesarrollo sugieren:
👶 0 a 6 años: Nada de pantallas. A esta edad, el cerebro necesita experiencias sensoriales reales, movimiento, juego libre, contacto humano y lenguaje vivo.
👧👦 7 a 12 años: Máximo 1 hora al día. Siempre supervisada, con contenido adecuado a su edad.
🧑🎓 13 años en adelante: Máximo 2 horas al día. Con reglas claras, horarios definidos y consecuencias consistentes.
Y no solo se trata del tiempo. También importa el contenido.
Videojuegos violentos, youtubers que promueven faltas de respeto, retos peligrosos o estímulos acelerados pueden afectar la manera en que nuestros hijos piensan, reaccionan y se relacionan.
❤️ Educar también es poner límites
Los límites no lastiman; protegen.
Cuando decimos “no es momento del celular”, en realidad estamos diciendo:
✔ Me importa tu desarrollo
✔ Quiero que aprendas a esperar
✔ Tu cerebro vale más que una pantalla
✔ Estoy aquí para enseñarte autocontrol
Educar con el corazón no significa ceder a todo lo que piden; significa acompañar, sostener y decir “hasta aquí” cuando algo deja de ser sano.
Los niños no necesitan más pantallas.
Necesitan más presencia, más juego, más conversación, más mundo real.
Eduquemos con límites.
Eduquemos con el corazón. 💛
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