29/01/2026
Hace aproximadamente 8 meses, C., un joven de 17 años, llegó con nosotros canalizado por su escuela. Iba reprobando la mayoría de las materias, con muy poca motivación y casi sin interés por seguir estudiando.
Desde el inicio realizamos una evaluación integral, que nos permitió conocer a fondo sus necesidades, identificar sus áreas de oportunidad y diseñar un plan de trabajo pensado especialmente para él. Comenzamos a acompañarlo de manera cercana, en constante comunicación con su escuela y su familia.
Nuestro enfoque no fue solo académico. Trabajamos también en su motivación, en ayudarle a creer en sí mismo y en que pudiera reconocer todo lo que era capaz de lograr.
Poco a poco, los cambios comenzaron a notarse. C. empezó a acreditar más materias, a involucrarse más y a mostrar una actitud distinta. Más adelante se integró también el apoyo psicológico, lo que fortaleció aún más el proceso que ya veníamos construyendo con él.
Ayer, C. llegó a una de nuestras sucursales y nos compartió algo que nos tocó profundamente el corazón:
nos dijo que ya comenzaría a prepararse para la universidad, que vendría a visitarnos de vez en cuando… y que algún día regresaría para traernos su título profesional.
En ese momento, muchas emociones nos invadieron.
Orgullo, por ver hasta dónde ha llegado.
Alegría, por escucharlo hablar de su futuro con ilusión.
Y también nostalgia, porque lo vamos a extrañar. C. llenaba nuestros días con su amabilidad, su sentido del humor y esas ocurrencias que hacían todo más ligero.
Hoy, en Educando, celebramos uno de nuestros logros más grandes:
ver a un alumno motivado para continuar estudiando y comenzar una carrera profesional.
Son momentos como este los que nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.
Los que nos llenan el alma, nos conmueven hasta las lágrimas y nos impulsan a seguir dando lo mejor de nosotros para acompañar a muchos más alumnos en este camino, lleno de retos, aprendizajes y esperanza.
Gracias, C., por recordarnos que sí se puede 🤍✨