05/12/2025
El camino de la recuperación no es lineal. Tiene avances, pausas, retrocesos y momentos de profunda claridad.
Por eso, acompañar a una persona con una adicción implica reconocer su propio ritmo, su historia y su forma particular de enfrentar el dolor.
Respetar su proceso significa:
✨ Aceptar que cada persona sana en tiempos distintos.
✨ Escuchar sin imponer, comprender sin controlar.
✨ Validar sus esfuerzos, incluso cuando parecen pequeños.
✨ Entender que una recaída no es un fracaso, sino una parte posible del camino.
✨ Sostener el vínculo terapéutico con presencia, límites claros y compasión.
Cuando respetamos el proceso, favorecemos la autonomía, la motivación interna y la confianza, elementos fundamentales para un cambio real y sostenido.
Acompañar no es acelerar ni forzar…
Es caminar junto a la persona, apoyarla a descubrir sus propios recursos y celebrar cada paso hacia su recuperación.
No es posible solucionar la adicción de otra persona, el campo de actuación de cada uno se reduce a sí mismo; así, lo más saludable es establecer una distinción y ocuparse de la propia salud emocional.