26/12/2025
Es importante entender que la visibilidad no determina la validez ni la gravedad de una condición; una persona puede enfrentar barreras monumentales para su autonomía sin necesidad de utilizar dispositivos de asistencia visibles como bastones o prótesis.
Las discapacidades invisibles, también conocidas como discapacidades ocultas o no aparentes, son condiciones físicas, mentales o neurológicas que limitan los movimientos, los sentidos o las actividades de una persona, pero que no son inmediatamente obvias para los demás. Esta falta de "señales visuales" suele generar un estigma social involuntario, donde la persona afectada es juzgada como "perezosa", "maleducada" o "exagerada" simplemente porque su lucha no es perceptible al ojo humano
Según diversas organizaciones de salud a nivel global, se estima que el 80% de las personas con discapacidad tienen una condición que no es inmediatamente visible. Esto significa que la "imagen mental" que tenemos de la discapacidad representa solo la punta del iceberg. Además, muchas de estas condiciones son dinámicas: fluctúan día a día. Una persona puede no necesitar ayuda el lunes, pero estar en una situación de vulnerabilidad total el miércoles.
Reconocer que no todas las discapacidades se ven es el primer paso hacia una cultura de accesibilidad universal. La accesibilidad no es solo construir rampas; es también adaptar nuestra comunicación, ser flexibles con los tiempos de entrega en el trabajo, ofrecer asientos en el transporte público sin cuestionar la necesidad de quien lo pide y, sobre todo, eliminar la presión de "tener que parecer enfermo" para recibir respeto y apoyo.
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