29/01/2026
Nadie tiene que venir a salvarte.
Nadie tiene que elegirte para que valgas.
Eso que esperas afuera
—el amor, el respeto, el cuidado, la ternura—
es una casa que se construye primero por dentro.
Ámate como quien riega una planta todos los días,
aunque no florezca aún.
Quiérete como quien se queda,
incluso cuando duele mirarse de verdad.
Valórate como quien entiende
que no se negocia lo esencial.
Porque cuando tú te das lo que mereces,
dejas de aceptar migajas
y empiezas a reconocer banquetes.
¿Y si hoy eliges tratarte
como siempre esperaste que te traten?
¿Y si el amor que buscas
empieza con tu propio nombre?