09/09/2025
La “No Reforma Fiscal” de la tía Sheibaum y su impacto en la clase trabajadora en México
Aunque desde el gobierno se insiste en que para 2026 no habrá una “gran reforma fiscal”, lo cierto es que los cambios que se plantean tienen efectos directos en la vida de la clase trabajadora. Bajo la retórica de cuidar la salud pública, proteger el medio ambiente y garantizar una sociedad más justa, se están abriendo caminos de recaudación que, en la práctica, terminan golpeando a quienes menos ganan.
En primer lugar, la subida del IEPS a refrescos, ci****os, cerveza y comida chatarra encarece productos que forman parte del consumo cotidiano de millones de familias. La idea oficial es desincentivar “hábitos dañinos”, pero en la realidad no se trata de dejar de consumir, sino de gastar más en lo mismo, reduciendo el ingreso disponible para otros gastos básicos como útiles escolares o medicinas.
En segundo lugar, el posible retiro de exenciones del IVA a ciertos alimentos o productos de uso común afectará de lleno la despensa de la clase trabajadora. No se trata de lujos, sino de lo que se compra diario en el mercado o en la tiendita. Cada peso adicional en alimentos, transporte o servicios básicos se multiplica en hogares que ya destinan prácticamente todo su ingreso al consumo.
Tercero, los impuestos ecológicos y a la movilidad repercutirán directamente en el transporte público y en los costos de distribución de bienes. Al final, el aumento en combustibles y logística se traslada a los precios de la tortilla, el huevo o el gas doméstico. Nuevamente, la clase trabajadora pagará la factura.
Cuarto, el endurecimiento de reglas en plataformas digitales y de importación de productos de bajo costo limita opciones de consumo y autoempleo. Las compras en SHEIN o TEMU, que eran una alternativa accesible, serán más caras; y quienes buscan ingresos extra como repartidores, freelancers o creadores de contenido enfrentarán mayor retención de impuestos, reduciendo lo poco que ganan.
Finalmente, la fiscalización digital con inteligencia artificial representa un riesgo adicional para pequeños negocios, tienditas, puestos y changarros que intenten formalizarse en regímenes como RESICO. Con auditorías automáticas y cancelación de sellos digitales sin derecho de audiencia, cualquier irregularidad puede convertirse en un bloqueo que deje a una familia sin ingresos de un día para otro.
En conclusión, esta “no reforma fiscal” no incrementa tasas en el papel, pero sí encarece la vida diaria de la clase trabajadora. Más impuestos indirectos, menos deducciones y mayor control digital significan que los que menos ganan terminarán pagando más, mientras el discurso oficial seguirá vendiendo la idea de salud, ecología y justicia social.