23/03/2026
Leído por ahí:
Durante casi un año pasé por un compañero de trabajo todas las mañanas para llevarlo. Nunca le cobré gasolina, lo esperaba cuando se tardaba y hasta me desviaba un poco si era necesario. Lo hacía por compañerismo.
Una noche supe que tenía que llevar al doctor a un familiar y le avisé: “Mañana no voy a poder pasar por ti, tengo que ir al hospital”.
Su respuesta fue: “Uy, me hubieras avisado antes, a ver cómo le hago. Los Uber a esta hora están carísimos”.
Horas después subió un estado: “En los momentos difíciles sabes quiénes son tus verdaderos amigos”.
Después de más de 200 viajes gratis entendí algo: yo no era su amigo… era su transporte.
Cuando ayudas demasiado sin poner límites, la gente deja de verlo como un favor y empieza a verlo como obligación.
Y el día que no puedes… resulta que el malo eres tú.