Tanatologo Ricardo Jacinto Galindo

Tanatologo Ricardo Jacinto Galindo Acompañamiento tanatologico. Acompañamientos tanatologicos

31/12/2025

Obtuve más de 300 reacciones en una de mis publicaciones la semana pasada. ¡Gracias a todos por el apoyo! 🎉

Hay fotografías que no necesitan explicación. Solo silencio.Año 2020. En el asiento delantero de un automóvil, frente a ...
23/12/2025

Hay fotografías que no necesitan explicación. Solo silencio.

Año 2020. En el asiento delantero de un automóvil, frente a la entrada de un hospital, un joven inclina su cuerpo sobre el de su señora madre. No hay camillas, no hay médicos todavía. Solo urgencia. Solo amor. Sus manos tiemblan. Su respiración intenta devolverle el aire a quien se lo está perdiendo.

La mujer había empeorado durante el trayecto. El virus avanzó más rápido que la ayuda. Antes de que pudiera cruzar las puertas del hospital, su cuerpo comenzó a apagarse. El joven no pensó en protocolos ni en miedo. Hizo lo único que sabía hacer: intentar salvarla con su propio aliento.

Los médicos llegaron segundos después. Demasiado tarde.

La cámara captó el instante exacto en que la esperanza se rompe, pero el gesto permanece. No es una escena heroica en el sentido clásico. No hay victoria. No hay aplausos. Solo un vínculo humano llevado hasta el último límite.

Durante la pandemia, millones de historias se perdieron entre cifras y gráficos. Esta imagen recuerda algo esencial: detrás de cada número hubo nombres, familias y despedidas que no siguieron ningún ritual. Gente que murió acompañada solo por quienes los amaban.

No es una foto sobre la muerte. Es una foto sobre el amor que se niega a rendirse incluso cuando ya no queda nada por hacer.

Y por eso, aunque duela, merece ser recordada.

28/11/2025

En el duelo, lo importante no es la foto.
Es estar.
Estar de verdad.
Sin cámaras, sin demostraciones públicas,
sin la urgencia de “subir algo” para que parezca apoyo.

Acompañar no es tomarse una selfie con el dolor ajeno.
No es etiquetar al doliente para que el mundo vea
lo “presente” que estuviste.
Acompañar es llegar, sentarte, escuchar,
guardar silencio si hace falta
y sostener sin publicar.

Como sociedad hemos confundido empatía con evidencia.
Como si sentir se validara con una imagen.
Como si solo doliera lo que está en redes.

Pero la sororidad verdadera es íntima.
No necesita testigos.
Se nota en las manos que abrazan,
en las voces que no exigen,
en las presencias que no presumen.

Porque en el duelo, lo que sana es quien está,
no quien se muestra.
Lo que acompaña es la presencia,
no la publicación.

Y ojalá recordemos que el amor y el apoyo
no se prueban con fotos,
se demuestran quedándose.

Soy Janice
desde tu partida

VOLVERÉ Cuando mi cuerpo se conviertaen polvo de estrellas,y las alas de mi almame lleven al infinito,Volveré en una car...
22/11/2025

VOLVERÉ

Cuando mi cuerpo se convierta
en polvo de estrellas,
y las alas de mi alma
me lleven al infinito,
Volveré en una caricia del viento
en un cosquilleo en tu pecho
tal vez en colibrí en tu ventana
o en mariposa blanca en tu jardín.
La marea alta te recordará
todo lo que juntos compartimos
los retos y batallas ganados
y aquello creímos perdido
y al final fue perfecto.
En algún olor me sentirás
y entre letras y versos
te hablaré discreta.

Volveré entre nubes de incienso
entre gotas de lluvia
entre campos floridos,
Y en los fríos inviernos
te dará mi recuerdo
unas ganas inmensas
de agarrarme a besos,
pero entonces verás
con los ojos cerrados
mi silueta presente
con sonrisa en mis labios,
nadie muere del todo
mientras tu lo recuerdes.

Y si sigo presente
en tus lindas memorias
volveré a men**o
a contar mil historias
a morirnos de risa
a llorar de repente
y a gritarle al viento
de esa ausencia que hiere,
pero no olvides nunca
que mi amor llenará
ese espacio vacío
que mi cuerpo dejó,
seré luz en la noche
seré paz en tu día
seré cálido abrazo
¡en recuerdos de vida!

01/11/2025

Vive por mí
Mensaje desde el cielo, de parte de quien te amó profundamente

Si pudiera enviarte un susurro cada vez que lloras en silencio, lo haría.
Si pudiera envolverte con mis brazos cuando las noches se hacen eternas, lo haría.
Si pudiera tocar tu alma para recordarte cuánto vales… lo haría una y otra vez.

Pero hoy solo puedo hablarte desde otro lugar, uno que no ves, pero que te sostiene.
Y por eso, hoy quiero decirte esto:

Vive por mí.

Vive por todo lo que no pudimos hacer juntos.
Vive por los abrazos que aún no diste.
Vive por los días que te esperan y que pueden ser hermosos si te atreves a mirarlos con nuevos ojos.
Vive por cada paso que das con el corazón herido, pero aún con fe.

No quiero que me recuerdes desde el dolor, sino desde el amor que compartimos.
Ese amor no ha mu**to. Se ha transformado.
Y ahora es fuerza que te acompaña, impulso que te levanta cuando no puedes más.

Cuando sonríes, yo respiro.
Cuando te abrazas fuerte, yo me acerco.
Cuando decides seguir, aunque duela… ahí estoy.

Yo ya no puedo vivir esta vida. Pero tú sí.
Y te necesito viva, despierta, latiendo, no por obligación… sino por amor.

Hazlo por ti. Hazlo por mí. Hazlo por lo que aún podemos construir, aunque estemos en planos distintos.
Y cuando llegue el momento, te prometo que volveremos a encontrarnos.
Pero por ahora, mi misión es ayudarte a seguir.

Así que… vive. Vive con ganas. Vive en paz. Vive por mí.

Con todo mi amor,

01/11/2025
SOLO ESO!!!!
05/10/2025

SOLO ESO!!!!

—Hijo, ya creciste, ya no te hago falta… y eso está bien —le dijo su papá con una sonrisa tranquila mientras lo veía par...
30/09/2025

—Hijo, ya creciste, ya no te hago falta… y eso está bien —le dijo su papá con una sonrisa tranquila mientras lo veía partir.

Él se iba a otra ciudad a comenzar su vida: trabajo nuevo, departamento nuevo, sueños por cumplir.

—Te voy a llamar los fines de semana, pa —le dijo al despedirse con un abrazo.

Y así fue… al principio.

Después las llamadas se hicieron más espaciadas.
Una semana sí, otra no…
Luego pasaban meses sin hablar.
Y, sin darse cuenta, el tiempo empezó a correr más rápido de lo que pensaba.

Su papá solía llamarlo. A veces solo para escuchar su voz.
—¿Cómo estás, hijo? Solo quería saber de ti —decía con tono suave.

Pero él siempre andaba apurado.
—Ahorita voy a una junta, hablamos al rato, ¿sí?

Y ese “al rato”… casi nunca llegaba.

Una tarde, su papá le dijo algo que no supo responder:
—No te preocupes por mí… solo me hace bien saber que estás bien. A veces solo quisiera que me contaras cómo te va, nada más.

Él asintió, respondió con prisa, y volvió a colgar.
No pensó mucho en eso.

Hasta que, una madrugada, una llamada lo sacó del sueño con un golpe al corazón.

—Tu papá está grave… y pidió que no te avisáramos antes. Pero ya no aguanta mucho. Si puedes venir…

Corrió al hospital con el alma hecha n**o.
Y ahí estaba su padre, dormido entre máquinas y suspiros.
Le habló. Lo llamó.
Pero no hubo respuesta.

Sobre la mesita, una carta.
Con su nombre.

“Si estás leyendo esto, es porque ya partí.
Quiero que sepas que no me faltó nada.
Tu felicidad fue mi mayor alegría.
Aunque la vida nos llevó por caminos distintos, siempre te llevé conmigo.
Abrázalo a tu hijo cada noche. No pierdas tiempo.
El amor no necesita estar encima para sentirse cerca.
Y yo… siempre estuve contigo.”

Lloró como nunca.
No por lo que su padre le dio, sino por lo que él no dio a tiempo.

Ese día entendió algo que ya no se le olvida:

No dejes que el cariño se quede guardado.
Las flores más importantes se entregan en vida.
Después… ya no sirven.

Llama.
Abraza.
Hazte presente.

Porque el tiempo no avisa cuándo deja de esperar.

Puedes ir a 100 funerales, pero hasta que te sientes en la primera fila y te toque vivirlo de cerca, no sabrás cómo se s...
29/09/2025

Puedes ir a 100 funerales, pero hasta que te sientes en la primera fila y te toque vivirlo de cerca, no sabrás cómo se sienten las personas.

24/09/2025

Perder una hija, es perder más de la mitad de tu Alma.
Es dejar de planear en este plano y tener ilusiones de re- encontrarse.
Perder un hija va con la Pérdida de sí mismo, pues sólo "sobrevives" y las sonrisas cambian, la mirada se endurece, las palabras se convierten en todo lo que no se dijo y la boca sigue callando.

La vida parece se detiene en el momento de la despedida, algunos van por ahí con la Herida aún abierta sin poder "cubrirla".
Y se vuelven diferentes pues ellos también partieron cuando un corazón dejó de latir y se encerraron en ese sitio, donde el cuerpo se llevó a reposar....

Esto es algo de lo que ocurre cuando se pierde a un hija, por eso nunca le digas a un Padre/Madre en Duelo que dejé de llorar, que tiene que ponerse en pie, pues son palabras vacías que no consuelan solo lastiman.

Perder a alguien no es solo despedirse de su presencia… es aprender a vivir con su ausencia. Es mirar el lugar donde sol...
23/09/2025

Perder a alguien no es solo despedirse de su presencia… es aprender a vivir con su ausencia. Es mirar el lugar donde solía estar y sentir que algo en el alma también se fue.

El duelo no tiene un reloj. No hay fecha exacta en la que todo deje de doler. Hay días en los que parece que avanzas, y otros en los que te quiebras solo con un recuerdo. Y eso está bien. No estás fallando, estás sintiendo.



El amor que diste, el amor que recibiste… no desaparece con la muerte. Se transforma. Se convierte en memoria, en aroma que llega sin aviso, en canción que te lo recuerda, en lágrima que baja sin pedir permiso.



A veces sientes culpa por reír, por seguir, por continuar. Pero vivir no es olvidar. Vivir también es honrar. Es seguir construyendo desde el amor que quedó sembrado en tu corazón.



Habla de quien se fue. Recuerda. Llora si lo necesitas. Pero también permítete sanar. Porque aunque tu historia con esa persona cambió, no terminó. Vive de tal forma que donde quiera que esté, pueda estar orgulloso de ti.



Y cuando sientas que ya no puedes más, levanta la mirada. Porque incluso en medio del dolor… todavía hay luz.

CRÉDITO A QUIÉN CORRESPONDA.
TOMADO DE LA RED.

Hoy volví a llorar, volví a llorar porque hay momentos en los que el corazón no encuentra otra forma de hablar.Volví a l...
17/09/2025

Hoy volví a llorar, volví a llorar porque hay momentos en los que el corazón no encuentra otra forma de hablar.
Volví a llorar por todo lo que quise que fuera diferente, por lo que no estuvo en mis manos cambiar.
Volví a llorar por las veces que esperé algo que nunca llegó, por las palabras que hicieron falta y por las que dolieron demasiado.
Volví a llorar porque necesitaba soltar, porque a veces sólo el llanto alivia lo que el corazón calla.
Y cuando ya no quedaron más lagrimas, me lavé la cara con la misma ternura con la que quisiera que el mundo me tratara.
Me miré al espejo, hinchados los ojos, y me hable...
Me dije en susurros que voy a estar bien, yo siempre encuentro la manera.
Porque aunque me cueste respirar, aunque me invadan las dudas y me pese la tristeza, yo siempre me volveré a poner de pie.
Créditos al autor

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