Tanatologo Ricardo Jacinto Galindo

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EL ÚLTIMO VIAJEEl último viaje, llega sin avisarnos, sin prepararnos, sin decidirlo.Y a veces, no nos permite ni despedi...
22/02/2026

EL ÚLTIMO VIAJE

El último viaje, llega sin avisarnos, sin prepararnos, sin decidirlo.
Y a veces, no nos permite ni despedirnos, y nos vamos sin un adiós sin un abrazo, sin un te amo, sin un perdóname.

Mientras vivimos, realizamos tantos viajes y hacemos tantos planes, pero nunca pensamos en ése...

Que llega cuando menos lo esperamos y como un ladrón nos transporta a otro plano.
Es como un rapto que deja una estela de dolor y llanto, es inexplicable y lleno de asombro, cuesta creerlo porque parece una mentira, y es una lucha para los nuestros poder aceptarlo

Porque duele tanto, que hasta respirar se hace difícil.
Nunca pensamos que en cualquier instante podemos perder la vida y la desperdiciamos corriendo tras muchas cosas, acumulando bienes y apegándonos a todo, cuando sabemos que nada nos llevaremos.

A veces, salimos de casa dando un portazo sin pensar que quizás, ese sea nuestro último adiós y será el último recuerdo que dejaremos. Pero así, es como vivimos... "Inconscientes”.

Ver morir a tanta gente a mi alrededor, me ha hecho reflexionar sobre este tema y al observar mi vida, puedo ver que mi vida es sólo un eco lejano, que se ha ido gastando y sólo es un cuarto lo que me queda, pero cómo puedo saberlo?

Si el tren de regreso, sólo te recoge sin avisarte.
No le importa si estás dormido, si estás despierto, si estás desn**o o estás vestido, si estás o no estás listo, sólo llega...

Y con él, te lleva.

Y me doy cuenta.
Cuanto tiempo he perdido, postergando cosas que quiero hacer, esperando el mejor momento.
Pero cuál es el mejor momento? Me pregunto.-

Y descubro que éste, es el mejor momento, el único que existe y el único en que puedo ser y actuar.
Y decido, que a partir de hoy, quiero vivir mi presente y dejar de postergar las cosas, porque este momento es el único seguro y lo viviré día a día, como si fuera el último.

Para comenzar, hoy quiero agradecer por tantas cosas y quiero darles las gracias ya, a todas las personas que forman parte de mi historia; han sido como especies alimenticias que le han dado sabor a mi vida, sin la presencia de ustedes, sería insípida y vacía y quiero que se den cuenta de la importancia y el valor que tienen...

TODOS LOS DIAS

Quiero agradecer a la vida por todo lo vivido, por todo lo aprendido, por todas mis fallas y sobre todo porque he amado, porque amar, es lo único que me ha llenado, ya que para amar, fuimos creados.

Quiero saldar cuentas con la vida, quiero perdonar y pedir perdón por todos mis errores, soltar y dejar ir todas mis amarras y así, como Amado Nervo, poder decir: "Vida, nada te debo, vida estamos en paz".
Entonces estaré listo para tomar ese último viaje, sin miedo ni culpa....

LO IRÓNICO DEL VELORIO NO ES LA MU3RT3… ES EL ESPECTÁCULOLo más triste de un velorio no es el ataúd.Es el ruido alrededo...
20/02/2026

LO IRÓNICO DEL VELORIO NO ES LA MU3RT3… ES EL ESPECTÁCULO

Lo más triste de un velorio no es el ataúd.

Es el ruido alrededor.

El mismo teléfono que nunca sonó para preguntar
“¿cómo estás?”
hoy no deja de vibrar para anunciar:
“ya faIIeció.”

Y entonces aparecen.

Como si la muerte tuviera más poder de convocatoria que la vida.

Llegan los abrazos que no dieron.
Las flores que nunca regalaron.
Las palabras bonitas que jamás se atrevieron a decir cuando todavía podían escucharlas.

Algunos lloran fuerte… demasiado fuerte.

Pero no lloran por amor.
Lloran porque el silencio del ataúd les grita todo lo que no hicieron.

Les recuerda la llamada que postergaron.
La visita que prometieron.
El “luego paso” que nunca llegó.

Qué fácil es amar cuando ya no pueden responderte.
Qué cómodo es hablar bien de alguien cuando ya no puede señalar tu ausencia.
Qué sencillo es parecer buen hijo, buen hermano, buen amigo… cuando el único testigo ya no respira.

La verdad incomoda, pero alguien tiene que decirla:

Muchos funerales no están llenos de amor.
Están llenos de culpa vestida de negro.

Y si este texto te molesta…
no es porque sea cruel.

Es porque sabes que alguna vez prometiste una visita
que nunca hiciste.

Reflexión final

No esperes a que el silencio de un ataúd te obligue a sentir lo que pudiste demostrar en vida. Llama hoy. Visita hoy. Abraza hoy. Porque el verdadero amor no se demuestra con coronas de flores… se demuestra con presencia cuando todavía hay latidos.

La AnsiedadEs un estado emocional y fisiológico.El cuerpo siente que hay peligro (real o percibido) y activa supervivenc...
19/02/2026

La Ansiedad

Es un estado emocional y fisiológico.

El cuerpo siente que hay peligro (real o percibido) y activa supervivencia.

Puede haber:
✔️ Sensación de amenaza
✔️ Miedo difuso
✔️ Taquicardia
✔️ Hipervigilancia
✔️ Sensación de perder control

👉 Puede estar basada en experiencias reales pasadas… o no.

Se pueden estar activando:
🔹 Memoria de supervivencia
🔹 Estrés biológico activo
🔹 Conflicto de miedo al futuro

El Pensamiento catastrófico

Es un patrón mental, no un estado emocional.

Es cuando la mente imagina el peor escenario posible aunque no haya evidencia.

Ejemplo:
👉 “Seguro algo malo va a pasar”
👉 “Esto va a salir terrible”
👉 “Se va a morir alguien”

Es una distorsión cognitiva.

NO significa que haya ocurrido algo real.

11/02/2026

El duelo por una mascota es real y profundo; no es “exagerado” ni menor.

Ellos son familia, compañía, rutina y amor cotidiano.

Transitarlo lleva tiempo y ternura contigo misma.

1. Permítete sentir todo
Tristeza, enojo, culpa, vacío… todo es parte del proceso. No te apresures a “estar bien”. Llorar también es amar.

2. Valida tu vínculo
El dolor es proporcional al amor que hubo. Honra lo que significó para ti: los cuidados, las miradas, los silencios compartidos.

3. Crea un pequeño ritual de despedida
Una carta, una oración, encender una vela, agradecer por su vida. Los rituales ayudan al corazón a comprender lo que la mente ya sabe.

4. Acepta los recuerdos que duelen… y los que reconfortan
Al inicio lastiman, luego se vuelven un refugio. No los evites; deja que vengan a su ritmo.

5. Habla de tu pérdida
Con alguien que te escuche sin minimizar. Frases como “era solo un animal” no ayudan; busca a quien entienda tu amor.

6. Cuida tu cuerpo
El duelo también cansa físicamente. Descansa, come lo mejor que puedas, camina. El cuerpo también está de luto.

7. Dale un sentido a su partida, cuando estés lista
A veces el amor que nos dejaron se transforma en más compasión, en ayuda a otros animales, en gratitud profunda.

@ crédito al autor

Me diagnosticaron síndrome del cuidadorMe lo dijeron así, sin rodeos.Como si fuera una enfermedad más en una hoja clínic...
26/01/2026

Me diagnosticaron síndrome del cuidador
Me lo dijeron así, sin rodeos.
Como si fuera una enfermedad más en una hoja clínica.
“Síndrome del cuidador.”
Y yo solo pensé:
—¿Cómo se llama entonces amar hasta romperse?
Porque nadie ve cuándo empezó.
No empezó el día del diagnóstico.
Empezó cuando mis padres ya no podían más
y yo decidí quedarme
mientras otros decidían irse.
Empezó la noche que aprendí a dormir con un oído despierto.
Cuando el cuerpo pedía descanso
y el alma respondía: aguanta un poco más.
Empezó cuando dejé de ser hijo
y me convertí en manos, en bastón, en voz, en fuerza prestada.
Me diagnosticaron síndrome del cuidador
porque mi espalda duele,
porque mi mente no se apaga,
porque lloro sin darme cuenta,
porque sonrío en público
y me rompo en silencio.
Pero nadie diagnosticó
a los que desaparecieron.
A los que prometieron estar
y solo estuvieron de palabra.
A los que opinan desde lejos
pero no conocen el peso real
de levantar a quien te dio la vida.
Nadie les puso nombre
a los hermanos ausentes,
a los familiares cómodos,
a los que llegan cuando todo ya pasó
y se atreven a decir
“si hubieras hecho esto…”
A mí sí me pusieron nombre.
Cuidador.
Agotado.
Colapsado.
Porque cuidar no cansa…
lo que cansa es hacerlo solo.
Lo que enferma no es el amor,
es la indiferencia ajena.
Es cargar con todo
mientras otros duermen tranquilos
con la conciencia en modo avión.
Me diagnosticaron síndrome del cuidador
pero no me arrepiento.
Porque cuando mis padres me necesitaban
yo no miré a otro lado.
Yo estuve.
Con miedo.
Con cansancio.
Con lágrimas.
Pero estuve.
Y si este texto duele,
si incomoda,
si despierta algo que preferías callar…
no es por mis palabras.
Es porque, en el fondo,
sabes que amar así
no debería enfermar a nadie,
y aun así
somos siempre los mismos
los que pagamos el precio de no abandonar.
Porque cuidar a quien te dio la vida
no es una obligación.
Es un acto de amor tan grande
que a veces
la vida te pasa la factura en el cuerpo.
Y aun así…
si tuviera que volver a elegir,
volvería a quedarme.
Porque hay dolores que cansan
y hay ausencias
que no se perdonan nunca.😔🫂

En una Suiza científica, rígida y pulcra, se atrevió a hacer lo imperdonable: hablar de la muerte mirándola a los ojos.N...
16/01/2026

En una Suiza científica, rígida y pulcra, se atrevió a hacer lo imperdonable: hablar de la muerte mirándola a los ojos.

No como fallo médico.
No como enemigo a vencer.
Sino como parte inevitable de la experiencia humana.

Mientras la comunidad científica prefería el silencio elegante, ella escuchó a los moribundos.

Mientras otros escondían el tema bajo la alfombra del laboratorio, ella humanizó el final de la vida.

Habló de duelo.
De miedo.
De sentido.
Habló de ángeles.
De las etapas después de la muerte.
Del amor incondicional como experiencia real, no como consuelo barato.
Y no solo habló. Actuó.

Desafió un sistema que prohibía a los pacientes terminales reunirse con sus familias.
Cubría con mantas los cuerpos desn**os de sus pacientes cuando los médicos entraban a “revisar”.
Exigía que fueran llamados por su nombre,
no por el diagnóstico,
no por el pronóstico,
no por el número de cama.

Habló de lo que ocurre cuando el cuerpo ya no manda… y el alma pide la palabra.

Sí, espiritualidad.
Esa palabra que todavía provoca urticaria académica.

¿El resultado?
Desprestigiada en su propia tierra.
Cuestionada, minimizada, convenientemente ignorada.

Tuvo que cruzar el océano para que en Estados Unidos alguien dijera:
“Esto importa. Esto es humano. Esto es necesario.”

Hoy el mundo cita sus etapas del duelo, pero guarda silencio cuando recuerda por qué fue rechazada.

Porque Elisabeth Kübler-Ross
no solo estudió la muerte.
Nos devolvió la dignidad al morir.

Y eso —ayer y hoy—
sigue siendo profundamente incómodo.

13/01/2026

CUANDO HAS PERDIDO A UN SER QUERIDO O TEMES PERDERLO.

Me acerco a ti para confiarte con amor, lo que pienso para mí misma de la muerte.

Mis palabras van con la cálida ternura conque se acaricia a un niño; y con la cuidadosa delicadeza conque se cura una herida, me acerco a ti, que sufriste el desgarro de la despedida.

Te entrego estas simples palabras. Algunas te servirán de alivio y de consuelo, otras te irritarán, ¡seguramente!, porque no dicen lo que tú sientes ahora. No te impacientes; acéptalas como indicadoras de un camino que hay que recorrer con tiempo, y no como preceptoras de un deber que ya debieras haber cumplido. Si algo te incomoda hoy, déjalo, y tal vez lo leas mejor mañana.

Tú caminas por un desierto, el sol y las arenas enardecen tu sed; si yo te hablo de un oasis no es para culparte por no haber llegado, sino para alentar tus pasos.

Acepta que ante la muerte, quedas desconcertado como un niño. Tu propia muerte te asusta, y la muerte de tus seres queridos te duele. No voy a escribir una sola palabra para superar tu miedo o suprimir tu dolor; porque no tengo esa palabra mágica. Sólo te escribo cosas simples, para que te duelas sanamente y sea más llevadero.

Que te duelas sanamente, a causa de tus mu***os, que te deprimas un tanto y un tiempo, pero no que no puedas vivir. Que te dejes morir porque murió tu madre, tu padre o tu hermano, tu esposo o tu esposa, tu hijo o tu amigo.

Yo quisiera ayudarte, si me es posible y si tú quieres, a que sufras sanamente, para seguir viviendo y ; QUE NO MUERAS CON SUS MU***OS. Tus mu***os ya murieron, y en tu mente ya lo sabes. Pero tu corazón necesita tiempo para saber y aceptar que ya partieron. Por eso tu dolor resurge como nuevo, ante esa mesa familiar donde un lugar quedó vacío, en esa Navidad donde alguien falta, en ese nacimiento sin abuelo, en ese año nuevo en que se brinda y alguien ya no levanta la copa.

Así es el corazón humano: siempre vive de a poco lo que la razón sabe de golpe. ¡Para la mente los mu***os mueren una vez; para el corazón mueren muchas veces...!

Enciende la lámpara de la esperanza y alégrate como un niño. "Ellos resucitarán para ti"... Resucitarán para ti, cuando hayas aceptado que "murieron para ti"; sólo los recuperas en su regreso, cuando aceptas su partida. ¡No es posible la alegría del reencuentro, sin sufrir el dolor de la despedida!

A veces la muerte de nuestros seres queridos despierta mucha rabia, aunque sepas los porqués y no quieras sentirla. Tu resistencia ante la muerte te hace rebelarte, aunque no sepas del todo contra quién hacerlo... ¿Contra Dios...? ¿Contra tus mu***os... porque te abandonaron? ¿Contra... qué o quién? tal vez rabia contigo mismo.

¡Ante la muerte se acaban tus explicaciones! No te tortures sintiéndote culpable ante tus mu***os. ¡Los mu***os no cobran deudas! ¡Además, si hoy resucitaran, volverías a ser con ellos como fuiste! ¿O no sabías con certeza que un día iban a morir?

No te mueras con tus mu***os... ¡Muéstrales más bien, que como el árbol podado en el invierno, lejos de morirte, retoñas vistiendo tu desnudez devolviendo frutos por heridas! Acepta la realidad y date cuenta, de que tus mu***os te plantean un serio desafío: El de tener una respuesta para el sentido de tu vida. Porque mientras no sabes para qué murieron ellos, tampoco sabes para qué vives tú. ¿O no piensas morir?

Ante tus mu***os tu corazón tiene mil interrogantes y tu razón, ninguna respuesta. Resolverás mejor la cosa, cuando preguntes menos y aceptes más. Las flores que regalas a tus mu***os hablan de la vida y la esperanza. También en tu corazón duermen la vida y la esperanza esperando que tú las despiertes para seguir viviendo esperanzado.

No te mueras con tus mu***os... ¡Míralos marchar por su camino, hacia su meta, y aprende la lección que ellos te dejan, diciendo que tu andar de peregrino, también tiene un final, al que te acercas...! Más que con la frialdad de los mármoles, más que con suntuosos monumentos y grandilocuentes discursos, honra a tus mu***os con una vida digna. ¡Piensa qué esperas para ti cuando hayas mu**to!

Aprende de tus mu***os una lección para la vida: Es mejor amar a los tuyos mientras viven, que culparte por no haberlos amado, cuando ya se fueron.

No te mueras con tus mu***os... ¡Despídelos, como despides las aguas del río que van al mar, sabiendo que volverán mañana nubes, y serán lluvias sobre tu rostro! Así como los cirios encendidos se queman y derriten dando luz y calor en la despedida. Que tu corazón no se derrita en vano, quemándose en el fuego del dolor sino que arda en las llamas del amor y en la luz de la esperanza.

No te mueras con tus mu***os... ¡Vive este invierno de dolor, que te desnuda como quitándote la vida; pero, recuerda que la savia duerme para retoñar y florecer en primavera! Parte del dolor que te golpea, cuando despides a tus mu***os, se debe a una pregunta que golpea en tu interior, interrogando por el sentido de la vida. Si respondes de verdad, sincera y frontalmente, gracias a la muerte de tus mu***os tú vivirás más plena y auténticamente.

¿Sabes qué?... cuando lloras a tus mu***os, lloras por ti y no por ellos. Lloras porque los perdiste, porque no los tienes a tu lado. Porque, si todo concluye con la muerte, tus mu***os ya no están, ni siquiera para sufrir por haber mu**to; y si la vida continúa, más allá de la muerte, ¿por qué apenarte por tus mu***os?

Cuando hayas terminado de aceptar que tus mu***os se murieron, dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo, para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido.

No te mueras con tus mu***os... ¡Recuerda que donde ardió el fuego del amor y de la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo, para hacerse llamas!

Si dices que, sin tus mu***os, tú no puedes seguir viviendo, no digas que es porque los amabas tanto, sino por cuánto los necesitabas, (y no es lo mismo amar que necesitar). Si lo aceptas así, tal vez descubras, para tu crecimiento, que tu vida consiste en vivir EN tu vida... ¡y no en la de los otros!

No frenes tus lágrimas cuando llegan, ni fuerces el llanto cuando se alejan. No dejes de llorar porque alguien lo reprueba, ni te obligues a llorar porque si no: "¿Qué dirán los otros? Respeta tu dolor y tu manera de expresarlo.

No te mueras con tus mu***os... ¡Déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño, para anidar en otros climas y volver más numerosas y crecidas, en otra primavera!

Las lágrimas que ocultas, el dolor que escondes y la protesta que callas, no desaparecen: quedan al acecho del momento en el que puedan estallar. Y es mejor que lo vivas todo a su tiempo y en su hora. Es común que las personas guarden buena cantidad de culpas para reprocharse ante sus mu***os. ¡No lo hagas contigo! Tus mu***os no ganan nada con tus insomnios de remordimientos. Ámalos ahora; recuérdalos con amor, y, quizás, sí ganen algo.

Aprende a mirar la muerte como otro nacimiento, para otra etapa de la vida...Tú y yo sólo vemos una cara de la muerte, la del otro lado se nos escapa. Si desde el seno de tu madre hubieras visto nacer un hermano, creo que lo hubieras llorado como mu**to, hasta nacer tú y reencontrarlo. ¿Qué sentirías si miraras la muerte como otro nacimiento...?

No te mueras con tus mu***os... ¡Déjalos que vayan como esta semilla que se lleva el viento, no por capricho de llevarla, sino para sembrarla en algún lado, aunque tú no sepas dónde!

No te castigues, encaprichada y resentidamente, prohibiéndote g***r de la vida porque perdiste a un ser querido. Tu tristeza te destruye a ti, sin beneficiar a tus mu***os. Y, cuando ellos partieron, no se llevaron contigo tu derecho a g***r de la alegría de la vida. Tus mu***os tenían sus falencias; no sigas culpándolos por tantas cosas. ¡Los mu***os no pagan deudas! Perdónalos, si es necesario hacerlo, dejándolos en paz a ellos y liberándote tú para vivir tu vida.

Tus mu***os no están en el cementerio. Nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos. ¿Me preguntas dónde están...? Yo no puedo responder por ti. Yo sé dónde están "para mí" los míos; pregúntate tú a ti mismo dónde crees que están "para ti" los tuyos. El cementerio no es un desierto sin vida, es un campo sembrado con esperanzas. El cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas. Ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas.

No te mueras con tus mu***os... ¡Diles tu adiós!, esperanzado, como despides el sol en el ocaso, la luna y las estrellas en la aurora, sabiendo que a su turno y a su hora, todos volverán hacia tu encuentro.

Estos días de dolor profundo, grises de tristeza, de soledad y de silencio, son como el tiempo del invierno para las plantas. Pero confía en la vida, ¡qué es siempre más fuerte que la muerte!, para que retoñe su alegría y florezcan tus ganas de vivir. Así como te alegra la belleza de las flores, deja que la alegría de los otros te alivie de tus p***s, que te contagien su alegría.

No te rebeles frente a la alegría ajena. No pretendas que todos se mueran con tus mu***os; que cada uno lleva su peso con llorar los suyos. Y es mejor para ti que te contagien su alegría y sus ganas de vivir, y no se hundan contigo en el pozo de tu pena.

No te mueras con tus mu***os... ¡Llévalos vivos en tu amor y vive con ellos en tus recuerdos! Mientras esperas que tus mu***os regresen como si no hubieran mu**to, les impides volver de otra manera, a ocupar un lugar en tu corazón y en tu recuerdo. Es una ley de la vida: No se goza el despertar de la aurora sin pasar por la muerte del ocaso.

No te ates con el dolor a tu pasado. Camina con la luz de la esperanza hacia el futuro. Tus mu***os se van por una puerta, que tú no puedes trasponer ¡ahora! porque se cerró tras ellos. ¡No los esperes ahí...! Despídelos, para que puedas correr y espéralos llegar por otra puerta, ¡al final de tu duelo!

¡Deja de culparte! Que si le hubiera dicho... Que si le hubiera hecho... Que si hubiera sabido... Que si... ¡Todas torturas, inútiles para ellos y crueles para contigo! Además, "si hubiera sido así", "si hubieras hecho eso..." hoy te reprocharías no haber hecho lo contrario. ¡Acepta la muerte, y punto! La luz de la fe puede alumbrar tu camino, para que veas más allá de la muerte.

No te sientas obligado a sentir todo esto en los comienzos de tu duelo. Prueba si puedes decirlo y sentirlo. Lo que parece imposible hoy lo verás alcanzado mañana. Respeta tu tiempo y tu ritmo.

Carta para despedir a un ser querido fallecido:
(te recomiendo hacerla de puño y letra)

Te amé y te amo, por eso tu partida me hace sentir tu ausencia y te recuerdo con dolor y pena. Acepto tu derecho a partir, a tu hora y sin mi consentimiento. Acepto mi dolor al extrañarte y este enojo inexplicable, porque al partir me abandonaste. Sé que no fui perfecto contigo, hice lo que me fue posible, por eso quiero despedirte sin quedarme con culpas por el pasado. Sé que no fuiste perfecto, pero no te culpo por nada; fue tu vida, hiciste lo que te fue posible, y no quiero vivir reprochándote culpas que ya no sientes. Te extraño, y me parece imposible poder vivir sin tu presencia. Porque te amé llegué a necesitarte; y ahora quiero aprender a amarte sin necesitar tenerte a mi lado; quiero que mi amor no muera sino que madure y crezca. Y aunque sienta que te necesito, sé que no te necesito porque mi vida tiene su autonomía y su propia consistencia, tan claramente como sé que viví antes de conocerte y que podré vivir cuando ya no te tengo. Si decidiste partir aquí estoy para despedirte. Nada ganaría con empecinarme en creer que no te fuiste. Me siento con derecho y con obligación de seguir mi vida. No quiero morir contigo, porque tú no ganarías nada, y no te mostraría con eso el amor que te he tenido sino cuánto te he necesitado.

Hoy te lloro triste y apenado, angustiado y deprimido, ¡y me lo permito así, porque así lo siento!, pero, y aunque me cuesta decírtelo, sé que mañana, muy pronto, volveré a vivir el gozo de la vida, llevando conmigo tu recuerdo y también tu compañía. Mientras te digo todo esto, me parece imposible que te hayas ido y busco inútilmente explicaciones. Mejor, acepto tu partida , y te despido.

🙏🫂

La muerte de un ser querido es algo que tarde o temprano tenemos que enfrentar Y por qué no... También te preparara para tu propia muerte.

Autor de Apoyo: René Juan Trossero
Adaptación y edición: Claus Tuchán Terapeuta

Nadie te habla del duelo que empiezacuando la persona que amastodavía respira.Porque la muerte no siempre llega de golpe...
08/01/2026

Nadie te habla del duelo que empieza
cuando la persona que amas
todavía respira.
Porque la muerte no siempre llega de golpe.
A veces se instala despacio.
En silencio.
Y te obliga a despedirte
todos los días
sin que nadie lo note.
Empieza cuando deja de mirarte como antes.
Cuando su voz ya no suena igual.
Cuando te pregunta tu nombre…
y por dentro se te rompe algo
que no sabes explicar.
Empieza cuando la ves ahí,
viva…
pero ya no presente.
Cuando sigues cuidando un cuerpo
que amas,
pero extrañas el alma
que ya se está yendo.
Nadie te prepara para eso.
Para llegar cansado,
hacer lo que toca,
sonreírle…
y luego llorar en el baño
para que no te vea.
Porque no quieres que sienta culpa.
Porque no quieres que se dé cuenta
de que ya la estás perdiendo.
Ese duelo es cruel.
Porque no te deja llorar libremente.
Porque no puedes decir
“ya no está”…
cuando todavía está.
Y lo peor
es que te acostumbras a despedirte.
A despedirte de sus conversaciones.
De sus consejos.
De su risa.
De su fuerza.
Hasta que un día entiendes
que lo estás llorando
antes de que se vaya.
Y entonces llega la culpa.
La culpa por cansarte.
Por desear que descanse.
Por pensar —aunque no quieras—
que tal vez
cuando todo termine
el dolor también termine.
Y te odias por pensarlo.
Pero nadie habla de esto.
Nadie habla del desgaste.
Del vacío anticipado.
Del amor que duele
cuando no se puede salvar.
Cuando finalmente se va,
todos te dicen
“sé fuerte”.
Pero tú ya lo fuiste demasiado tiempo.
Lo que nadie ve
es que tú ya lloraste esa pérdida
cien veces antes.
En cada madrugada.
En cada hospital.
En cada silencio incómodo.
Y aun así…
cuando el último suspiro llega,
el dolor no es menor.
Porque el duelo que empieza antes
no evita el final.
Solo te enseña
a amar incluso
cuando sabes
que vas a perder.
Si estás leyendo esto
y sientes ese n**o en el pecho…
si recuerdas cada noche,
cada despedida silenciosa,
cada “aquí estoy”
aunque por dentro te estuvieras rompiendo…
No estás exagerando.
No estás siendo débil.
Estás amando de la forma
más dura que existe.
Porque hay amores
que no se viven para siempre…
pero se lloran
mucho antes de terminar.
Y si tú estuviste ahí,
hasta el final,
aunque te hayas ido rompiendo poco a poco…
Que nunca te quede duda:
hiciste lo más difícil.
Amar
cuando ya sabías
que dolería. 🫂🙏

31/12/2025

Obtuve más de 300 reacciones en una de mis publicaciones la semana pasada. ¡Gracias a todos por el apoyo! 🎉

Hay fotografías que no necesitan explicación. Solo silencio.Año 2020. En el asiento delantero de un automóvil, frente a ...
23/12/2025

Hay fotografías que no necesitan explicación. Solo silencio.

Año 2020. En el asiento delantero de un automóvil, frente a la entrada de un hospital, un joven inclina su cuerpo sobre el de su señora madre. No hay camillas, no hay médicos todavía. Solo urgencia. Solo amor. Sus manos tiemblan. Su respiración intenta devolverle el aire a quien se lo está perdiendo.

La mujer había empeorado durante el trayecto. El virus avanzó más rápido que la ayuda. Antes de que pudiera cruzar las puertas del hospital, su cuerpo comenzó a apagarse. El joven no pensó en protocolos ni en miedo. Hizo lo único que sabía hacer: intentar salvarla con su propio aliento.

Los médicos llegaron segundos después. Demasiado tarde.

La cámara captó el instante exacto en que la esperanza se rompe, pero el gesto permanece. No es una escena heroica en el sentido clásico. No hay victoria. No hay aplausos. Solo un vínculo humano llevado hasta el último límite.

Durante la pandemia, millones de historias se perdieron entre cifras y gráficos. Esta imagen recuerda algo esencial: detrás de cada número hubo nombres, familias y despedidas que no siguieron ningún ritual. Gente que murió acompañada solo por quienes los amaban.

No es una foto sobre la muerte. Es una foto sobre el amor que se niega a rendirse incluso cuando ya no queda nada por hacer.

Y por eso, aunque duela, merece ser recordada.

28/11/2025

En el duelo, lo importante no es la foto.
Es estar.
Estar de verdad.
Sin cámaras, sin demostraciones públicas,
sin la urgencia de “subir algo” para que parezca apoyo.

Acompañar no es tomarse una selfie con el dolor ajeno.
No es etiquetar al doliente para que el mundo vea
lo “presente” que estuviste.
Acompañar es llegar, sentarte, escuchar,
guardar silencio si hace falta
y sostener sin publicar.

Como sociedad hemos confundido empatía con evidencia.
Como si sentir se validara con una imagen.
Como si solo doliera lo que está en redes.

Pero la sororidad verdadera es íntima.
No necesita testigos.
Se nota en las manos que abrazan,
en las voces que no exigen,
en las presencias que no presumen.

Porque en el duelo, lo que sana es quien está,
no quien se muestra.
Lo que acompaña es la presencia,
no la publicación.

Y ojalá recordemos que el amor y el apoyo
no se prueban con fotos,
se demuestran quedándose.

Soy Janice
desde tu partida

VOLVERÉ Cuando mi cuerpo se conviertaen polvo de estrellas,y las alas de mi almame lleven al infinito,Volveré en una car...
22/11/2025

VOLVERÉ

Cuando mi cuerpo se convierta
en polvo de estrellas,
y las alas de mi alma
me lleven al infinito,
Volveré en una caricia del viento
en un cosquilleo en tu pecho
tal vez en colibrí en tu ventana
o en mariposa blanca en tu jardín.
La marea alta te recordará
todo lo que juntos compartimos
los retos y batallas ganados
y aquello creímos perdido
y al final fue perfecto.
En algún olor me sentirás
y entre letras y versos
te hablaré discreta.

Volveré entre nubes de incienso
entre gotas de lluvia
entre campos floridos,
Y en los fríos inviernos
te dará mi recuerdo
unas ganas inmensas
de agarrarme a besos,
pero entonces verás
con los ojos cerrados
mi silueta presente
con sonrisa en mis labios,
nadie muere del todo
mientras tu lo recuerdes.

Y si sigo presente
en tus lindas memorias
volveré a men**o
a contar mil historias
a morirnos de risa
a llorar de repente
y a gritarle al viento
de esa ausencia que hiere,
pero no olvides nunca
que mi amor llenará
ese espacio vacío
que mi cuerpo dejó,
seré luz en la noche
seré paz en tu día
seré cálido abrazo
¡en recuerdos de vida!

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