24/05/2024
Ayer fue un día bonito…
Una mamá de un niño con diagnóstico de TDAH me buscó para preguntar sobre escuelas para su hijo, alguien la recomendó conmigo y pues le di las opciones que yo conozco.
Otra mamá me escribió para agradecer y compartirme que su pequeña ya estaba en concurso para ser admitida en CEPAC, la escuela para altas capacidades. Ella estaba convencida de que su niña tenía TDAH hasta que llegó a consulta y me contó lo que vivía, aunque ya le habían dicho que su hija presentaba capacidad sobresaliente, como que no se la creía y fuimos logrando cambiar su chip y las cosas se acomodaron para que alcanzara la convocatoria.
El TDAH y las altas capacidades son neurodivergencias, ambas implican un montón de retos para la persona y para su familia.
Estos momentos me llenan el corazón porque acompañar a estas mamás no es nada más escuchar sus pesares y apoyarles en acomodar lo que sienten, sino también decirles que sus hijos e hijas enfrentan un mundo que les es difícil, que no les comprende en muchos sentidos y les resta oportunidades.
Estas mamás enfrentan barreras junto con sus peques, peregrinar en muchísimas escuelas, gastar hasta lo que no tienen, ver miles de videos para poder apoyar el aprendizaje… así que cuando puedo apoyar en abrirles nuevas ventanas lo hago gustoza aunque no sean mis pacientes, aunque no les cobre por el servicio, porque sé lo que viven porque yo he visto muchas puertas cerrarse ante la condición de mi hijo.
Y entonces la agradecida soy yo…