29/10/2025
POR QUÉ EL CUERPO TIEMBLA DESPUÉS DE UNA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA
Cuando una persona atraviesa una experiencia traumática —como un accidente, una discusión intensa o un susto repentino—, el cuerpo entra en un estado de alerta extrema. En esos momentos, el sistema nervioso simpático se activa y libera adrenalina, noradrenalina y cortisol, preparando al organismo para reaccionar con la respuesta de “lucha, huida o congelación”.
Una vez que el peligro pasa, el cuerpo necesita liberar toda esa tensión acumulada… y una de las formas más naturales de hacerlo es a través del temblor físico.
Este temblor postraumático no es una señal de debilidad, sino una reacción fisiológica saludable. Es el mecanismo del cuerpo para descargar la energía del estrés y restablecer el equilibrio interno. Durante la situación de amenaza, los músculos se contraen para responder al peligro; cuando el evento termina, el temblor actúa como una “válvula de escape” que libera esa tensión muscular y nerviosa.
Los estudios en neurociencia, especialmente los realizados por el Dr. Peter Levine, creador del enfoque Somatic Experiencia, indican que este proceso de temblor es una parte esencial del ciclo de recuperación del trauma. Si se suprime o se bloquea, la energía del estrés puede quedar almacenada en el cuerpo, provocando síntomas posteriores como ansiedad, insomnio, hipervigilancia o fatiga crónica.
Además, el temblor activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de inducir la calma y restaurar el equilibrio después de una amenaza. Esta respuesta natural es la manera en que el cuerpo “se reinicia”, liberando el exceso de adrenalina y ayudando a regular el ritmo cardíaco, la respiración y la tensión muscular. Por eso, en contextos terapéuticos o de crisis, permitir que el cuerpo tiemble puede acelerar la recuperación emocional y física.
Aceptar y comprender este proceso es fundamental para sanar. En lugar de resistir el temblor, es importante dejar que el cuerpo complete su respuesta natural. Técnicas como la respiración profunda, el movimiento suave o el acompañamiento psicológico pueden ayudar a integrar la experiencia y reducir el impacto del trauma en el sistema nervioso.
En conclusión, el temblor posterior a una experiencia traumática es la forma en que el cuerpo libera el miedo que no pudo expresar con palabras.
Es un recordatorio de que el cuerpo sabe cómo sanar, incluso cuando la mente aún no lo entiende.
Porque a veces, temblar no es un signo de fragilidad, sino el comienzo de la recuperación.