28/03/2026
Es una verdad absoluta. Al final del día, somos el promedio de las personas con las que pasamos más tiempo: sus hábitos, su forma de hablar y hasta su nivel de ambición se nos terminan pegando por ósmosis.
Si te rodeas de gente que suma, creces; si te rodeas de gente que solo se queja, terminas viendo problemas en todos lados. Es como un “espejo social” que moldea tu realidad sin que te des cuenta.