04/02/2026
Así se manifiesta el cortisol elevado en el cuerpo.
El cortisol es una hormona clave para la supervivencia: participa en la respuesta al estrés, ayuda a mantener la presión arterial y regula múltiples procesos metabólicos.
El problema aparece cuando se mantiene alto de forma constante. En ese escenario, el cuerpo pierde su equilibrio y comienzan a observarse cambios físicos característicos.
Cuando el cortisol permanece elevado por tiempo prolongado —ya sea por trastornos hormonales como el síndrome de Cushing o por el uso crónico de corticoides— se produce una redistribución típica de la grasa corporal:
Redondeo del rostro, conocido como cara de luna llena.
Acumulación de grasa en abdomen, tronco y región cervical, formando la llamada giba de búfalo.
Brazos y piernas más delgados por pérdida de masa muscular.
La piel suele volverse más delgada y vulnerable, con mayor facilidad para presentar estrías violáceas y moretones.
También pueden aparecer aumento del vello facial en mujeres, sensación de debilidad, fatiga persistente y disminución de la fuerza muscular.
Estos signos no son solo estéticos: reflejan un desequilibrio hormonal profundo. Con el tiempo, el exceso de cortisol puede asociarse a presión arterial elevada, resistencia a la insulina, pérdida de masa ósea y cambios en el estado de ánimo.
El cortisol es una herramienta de adaptación al estrés.
Pero cuando se mantiene elevado de manera crónica, deja de protegerte y empieza a pasar factura a tu salud.
⚠️ Aviso importante:
La información compartida tiene fines educativos y de divulgación médica. No sustituye una consulta médica ni debe utilizarse como diagnóstico. Ante síntomas o dudas, acude siempre con un profesional de la salud.