Psicóloga y Grafóloga Leilani Machado

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el conocimiento avanza en dirección del entendimiento para finalmente trasladarse en la aplicación para la consolidación de los hechos el aprendizaje sin hechos es agua estancada sin vida y sin salida.

Marzo es el Mes de la Concientización sobre las Discapacidades del Desarrollo.Pero déjame decirte algo importante…No sie...
03/03/2026

Marzo es el Mes de la Concientización sobre las Discapacidades del Desarrollo.

Pero déjame decirte algo importante…

No siempre se nota.
No siempre es una silla de ruedas.
No siempre es un diagnóstico visible.

A veces es el niño que se tapa los oídos en un salón ruidoso.
El que ensaya en su mente cómo decir “hola”.
El que se esfuerza el doble para encajar.
El que siente todo más fuerte, más profundo, más intenso.

Es terapia tras terapia.
Es defender derechos cuando estás cansado.
Es celebrar pequeños logros que para otros son “normales”, pero para nosotros son gigantes.

Son padres aprendiendo cada día.
Luchando por inclusión.
Pidiendo comprensión.
Amando sin límites, incluso en los días difíciles.

Las diferencias del desarrollo no son límites.
Son otra manera de aprender.
Otra manera de sentir.
Otra manera de ver el mundo.

Este mes no es para tener lástima.
Es para abrir los ojos.
Es para educar.
Es para incluir.

Sé amable.
Sé paciente.
Y enseña a tus hijos a incluir a todos.

Porque diferente no significa menos.

19/02/2026

La conexión entre la herbolaria y las emociones es profunda, ancestral y, hoy en día, respaldada por la ciencia. No se trata solo de "tomar un té", sino de un puente entre la bioquímica de las plantas y el sistema nervioso humano.
​Aquí te explico cómo se da esa conexión en tres niveles principales:

​1. El Eje Fisiológico (Cuerpo-Mente)
​Las plantas contienen fitoquímicos que interactúan directamente con nuestros neurotransmisores. No es magia, es biología:

​Regulación del Cortisol: Plantas llamadas adaptógenos (como la Ashwagandha o el Reishi) ayudan al cuerpo a gestionar el estrés físico y emocional, equilibrando las glándulas suprarrenales.

​Sistema GABA: Hierbas como la Valeriana o la Pasiflora aumentan la disponibilidad de GABA en el cerebro, un neurotransmisor que actúa como un "freno" para la ansiedad y la agitación.

​Serotonina y Dopamina: El Hipérico (Hierba de San Juan) es conocido por su capacidad de ayudar en estados de depresión leve al influir en la recaptación de estos químicos de la "felicidad".

2. El Poder del Olfato y el Sistema Límbico
​La herbolaria no solo se ingiere; se huele. Al inhalar los aceites esenciales de una planta:

​Las moléculas viajan directamente al sistema límbico, la parte del cerebro encargada de las emociones y la memoria.

​Por eso, un aroma a Lavanda puede desactivar una respuesta de pánico casi instantáneamente, antes de que tu mente lógica siquiera procese qué está pasando.

​3. El Ritual como Anclaje Emocional
​Más allá de los componentes químicos, el acto de preparar medicina herbal tiene un valor psicológico terapéutico:

​Intencionalidad: Detenerse a preparar una infusión es un acto de autocuidado. Es un mensaje que le envías a tu cerebro: "Me estoy atendiendo".

​Conexión con la Tierra: En un mundo hiper-digitalizado, usar elementos vivos (hojas, flores, raíces) nos ayuda a "enraizarnos", reduciendo la sensación de aislamiento y ansiedad existencial.

Nota importante: Aunque la herbolaria es una aliada maravillosa, las emociones complejas o trastornos clínicos deben ser acompañados por un profesional de la salud. Las plantas complementan, pero no siempre sustituyen la terapia o la medicación psiquiátrica.

Existe un patrón que aprendiste observando a tu familia y que está vaciando tu vida ahora.Das. Constantemente. Sin límit...
16/02/2026

Existe un patrón que aprendiste observando a tu familia y que está vaciando tu vida ahora.

Das. Constantemente. Sin límites. Sin esperar nada a cambio.

Y cuando alguien te pregunta qué necesitas, dices "nada, estoy bien".

Porque aprendiste algo muy específico en tu casa.

Aprendiste que dar era la forma de ser amado. Que entregarte era tu valor. Que sacrificarte era lo correcto.

Y aprendiste que pedir era ser una carga.

Así que te volviste el que siempre está ahí para todos. El que da sin parar. El que se vacía por otros.

Y la gente te quiso por eso.

Pero nadie te dijo lo que ese patrón te estaba costando.

Porque cuando das sin poder recibir, terminas vacío.

Y no es solo emocionalmente. Es materialmente también.

Tu familia daba todo. Y nunca tuvo nada.

Tu madre se sacrificaba. Y vivía en escasez.

Tu padre entregaba sin límites. Y nunca prosperó.

Y tú heredaste ese patrón. Célula por célula.

No fue una decisión consciente. Fue una programación invisible.

"Dar = amor. Pedir = rechazo. Recibir = egoísmo."

Y mientras esa ecuación siga grabada en tu cuerpo, puedes trabajar todo lo que quieras en tu mentalidad.

Tu biología va a seguir vaciándote.

Aquí está lo que nadie te explicó: ese patrón de dar no nació del amor.

Nació del miedo. Del miedo a no ser suficiente. Del miedo a que si no dabas, te abandonaban.

Y ahora, de adulto, sigues dando desde ese miedo.

Y la abundancia no puede entrar. Porque das más rápido de lo que recibes.

Tu cuenta se vacía. Tu energía se agota. Tu vida se empobrece.

No porque no trabajes. Sino porque repites el patrón de escasez de tu linaje.

Y hay algo que puede cambiar esto. Algo que no es "deja de dar" ni "aprende a poner límites".

Es algo más profundo. Algo que toca la memoria celular que heredaste. Que le dice a tu cuerpo: "Ahora sí puedes recibir sin culpa. Ahora sí puedes pedir sin miedo."

Cómo el patrón de dar de tu familia se convirtió en tu ciclo de escasez,

Por qué tu cuerpo no puede recibir aunque des tanto, y que es lo único que puede romper esa programación heredada.

El ambiente sí importa. Las personas con las que compartes tiempo, los lugares que frecuentas y las conversaciones que e...
13/02/2026

El ambiente sí importa. Las personas con las que compartes tiempo, los lugares que frecuentas y las conversaciones que escuchas terminan moldeando tu forma de pensar, tus decisiones y hasta tu futuro. Nadie es tan fuerte como para no ser influenciado por lo que lo rodea constantemente. Poco a poco, lo que ves se normaliza, lo que escuchas se acepta y lo que practican otros puede convertirse en tu hábito.

Elegir bien el ambiente no es creerse superior; es proteger tu propósito. Si quieres crecer, necesitas rodearte de personas que también quieran avanzar. Si deseas disciplina, debes estar cerca de quienes la practican. Porque el entorno puede empujarte hacia adelante… o puede detenerte sin que te des cuenta.

Al final, no se trata solo de fuerza de voluntad, sino de conciencia. El ambiente no lo es todo, pero influye más de lo que muchos admiten. Por eso, cuida dónde te quedas y con quién caminas.

Hoy vimos a una joven perder el control en plena vía rápida, en un episodio evidente de Trastorno mental, con un desenla...
10/02/2026

Hoy vimos a una joven perder el control en plena vía rápida, en un episodio evidente de Trastorno mental, con un desenlace impactante. Pero lo verdaderamente grave es que esto no empezó hoy.

Y hay que decirlo claro: sí existen hospitales, sí existen instituciones, sí existe el IMSS, sí existen gobiernos municipales, estatales y federales.
El problema no es que no haya nada.
El problema es que la salud mental no recibe la dimensión real que tiene.

La salud mental sigue tratándose como algo secundario.
Como algo “leve”.
Como algo que “se quita solo”.

En el IMSS o en cualquier hospital público no es común que una persona sea canalizada de inmediato a atención especializada por depresión, ansiedad severa o una crisis psicótica.
Tampoco es normal tener citas constantes y seguimiento, como sí ocurre con enfermedades físicas como la diabetes o la presión.
Y muchas veces tampoco se nos dice con claridad: “esto es grave, hay que atenderlo fuerte y a tiempo”.

Y también hay que reconocerlo:
muchas personas no buscan ayuda, ya sea por miedo, estigma, desconocimiento o porque se les ha hecho creer que “no es para tanto”.

Porque la depresión no es tristeza.
La ansiedad no es nervios.
Y una crisis mental no es un berrinche.

Los hospitales existen, pero no son suficientes, no son grandes, no son visibles, no se priorizan y no se normalizan y mientras la atención siga siendo limitada, tardía o burocrática, y mientras como sociedad sigamos minimizando estos padecimientos, las consecuencias seguirán apareciendo en la calle, en hospitales… o en videos virales.

La salud mental debería ser preventiva, constante y normalizada.
Debería ser común decir:
—“Tengo depresión, voy a atenderme”.
—“Estoy en crisis, necesito ayuda profesional”.
—“Esto no se puede dejar pasar”.

Esto no es culpar a una sola persona ni a una sola institución, es reconocer que falta atención real, seguimiento y conciencia colectiva, porque cuando la salud mental se minimiza, el riesgo aumenta.

Hablar de esto no es exagerar, es entender que ignorarlo sí tiene consecuencias graves.

Compartir esto no es morbo, es pedir que la salud mental deje de ser invisible.

Tomado de la red

La psicología dice que cuando las mujeres enfrentan estrés constante e incertidumbre, sus cuerpos aprenden a vivir en mo...
09/02/2026

La psicología dice que cuando las mujeres enfrentan estrés constante e incertidumbre, sus cuerpos aprenden a vivir en modo supervivencia. Permanecen alertas, tensas y agotadas, siempre esperando que algo salga mal. Incluso en momentos de calma, sus mentes no logran relajarse. No es porque estén exagerando, es porque su sistema nervioso ha olvidado cómo se siente la seguridad.

Así muchos guerreros de vida , luchando por su bienestar ❤️‍🩹
03/02/2026

Así muchos guerreros de vida , luchando por su bienestar ❤️‍🩹

𝐄𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐩𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐥𝐞 𝐯𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐚.𝐒𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟í𝐚, 𝐬𝐞 𝐛𝐮𝐫𝐥𝐚, 𝐥𝐚𝐬𝐭𝐢𝐦𝐚, 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐦á𝐬 𝐲 𝐣𝐮𝐳𝐠𝐚 𝐬𝐢𝐧 ...
26/01/2026

𝐄𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐩𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐥𝐞 𝐯𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐚.
𝐒𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟í𝐚, 𝐬𝐞 𝐛𝐮𝐫𝐥𝐚, 𝐥𝐚𝐬𝐭𝐢𝐦𝐚, 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐦á𝐬 𝐲 𝐣𝐮𝐳𝐠𝐚 𝐬𝐢𝐧 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐫 𝐬𝐮 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐣𝐨.
𝐂𝐫𝐞𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫á 𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐨,
𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐩𝐞𝐬𝐚𝐧
𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐚𝐜𝐭𝐨𝐬 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐧 𝐡𝐮𝐞𝐥𝐥𝐚.
𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐦𝐞𝐦𝐨𝐫𝐢𝐚…
𝐲 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐬𝐮𝐬𝐭𝐚.
𝐍𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞, 𝐧𝐨 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐚, 𝐧𝐨 𝐚𝐦𝐞𝐧𝐚𝐳𝐚.
𝐍𝐨 𝐚𝐯𝐢𝐬𝐚.
𝐒𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚.
𝐄𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨,
𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐨𝐫𝐠𝐮𝐥𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐭á 𝐦á𝐬 𝐚𝐥𝐭𝐨
𝐲 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐦á𝐬 𝐝𝐨𝐫𝐦𝐢𝐝𝐚.
𝐘 𝐞𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚𝐧𝐳𝐚𝐬𝐭𝐞.
𝐍𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐡𝐮𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚𝐫𝐭𝐞,
𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚𝐫𝐭𝐞.
𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐧𝐨 𝐜𝐚𝐬𝐭𝐢𝐠𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐯𝐞𝐧𝐠𝐚𝐧𝐳𝐚,
𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐜𝐮𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.
𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐚𝐬 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐞.
𝐀 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐫𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨,
𝐚 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞,
𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚 𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢ó𝐧.
𝐋𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨,
𝐥𝐚𝐬 𝐫𝐢𝐬𝐚𝐬 𝐚 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬,
𝐞𝐥 𝐝𝐚ñ𝐨 𝐦𝐢𝐧𝐢𝐦𝐢𝐳𝐚𝐝𝐨,
𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐬𝐮 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬𝐨.
𝐏𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐬 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨.
𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐡𝐮𝐦𝐢𝐥𝐝𝐚𝐝.
𝐌𝐢𝐫𝐚𝐫 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐚𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐞ñ𝐚𝐥𝐚𝐫.
𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐬𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐚,
𝐲 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐨.
𝐋𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐧𝐨 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐚,
𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐭𝐚𝐫𝐝𝐚.
𝐘 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐝𝐞,
𝐲𝐚 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐞𝐱𝐜𝐮𝐬𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚𝐧.

Alguien dijo "deja de recordarme lo fuerte que soy cuando vengo a ti por un espacio seguro para ser débil." Y esta es mi...
23/01/2026

Alguien dijo "deja de recordarme lo fuerte que soy cuando vengo a ti por un espacio seguro para ser débil." Y esta es mi nueva frase favorita…

Porque esto. ESTO. Esto es exactamente lo que las personas fuertes necesitan escuchar pero nunca se les permite decir.Porque has sido fuerte. Demasiado tiempo. Demasiado sola.

Has sido la que aguanta, la que maneja, la que no se rompe sin importar cuánta presión se ponga sobre ti. Has sido roca para todos—familiares, amigos, hijos, pareja—sin importar cuánto te desmoronas por dentro.

Y estás cansada. Agotada de ser fuerte. Exhausta de tener que levantarte una vez más cuando todo lo que quieres es quedarte caída por un momento.

Desesperada por espacio donde puedes finalmente soltar—donde puedes llorar, colapsar, admitir que no estás bien sin tener que también ser la que resuelve cómo estar bien.

Así que finalmente te permites ser vulnerable. Finalmente bajas la guardia con alguien en quien confías. Finalmente dices "no puedo más" o "necesito ayuda" o simplemente lloras sin palabras porque estás demasiado agotada para explicar.

Y en lugar de dejarte ser débil—en lugar de sostener ese espacio para tu quebranto—te dicen: "Pero eres tan fuerte. Vas a superar esto. Siempre lo haces."

Y lo dicen como si fuera consuelo. Como si fuera cumplido. Como si recordarte tu fuerza cuando lo que necesitas es permiso de ser débil no fuera la forma más sutil de invalidación.

Porque sí, eres fuerte. Lo sabes. Todos lo saben. Tu fuerza no es el problema—es exactamente por qué estás tan agotada. Tu fuerza es por qué todos asumen que puedes seguir aguantando infinitamente.

Tu fuerza es por qué nadie pregunta si estás bien. Tu fuerza es la prisión que te mantiene sola incluso cuando estás rodeada de personas.

Y lo que necesitas—lo que vienes buscando cuando finalmente te permites ser vulnerable—no es recordatorio de lo fuerte que eres. Es permiso de no serlo.

Es alguien diciendo "Puedes descansar aquí. Puedes ser débil aquí. Puedes derrumbarte y no voy a necesitar que te recompongas inmediatamente."

Necesitas alguien que sostenga tu quebranto sin miedo. Que te deje llorar sin apresurar tu sanación. Que simplemente esté ahí en tu desastre sin necesidad de arreglarte o recordarte lo "capaz" que eres.

Porque ser capaz no es lo que necesitas escuchar cuando estás vacía. Ser fuerte no es consuelo cuando estás agotada de ser fuerte. Saber que "vas a superarlo" no ayuda cuando lo que necesitas es alguien que entienda que no deberías tener que superarlo sola—otra vez.

Así que sí. Deja de recordarme lo fuerte que soy. Sé que soy fuerte. Esa es exactamente la razón por la que estoy aquí—porque necesito descanso de serlo.

No necesito cheerleader. Necesito testigo. No necesito motivación. Necesito compasión. No necesito recordatorio de mi resiliencia. Necesito permiso de finalmente romperme sin miedo de que me abandones por no ser inquebrantable.

Porque las personas fuertes también se rompen. Y merecen espacio seguro para hacerlo—sin tener que ser fuertes incluso en su quebranto.

Así que si alguien viene a ti siendo vulnerable—no les recuerdes su fuerza. Dales espacio para su debilidad.
Porque eso—eso es lo que realmente necesitan.

Sanar no siempre es un proceso silencioso ni ordenado. Muchas veces implica atravesar el caos emocional, el dolor profun...
21/01/2026

Sanar no siempre es un proceso silencioso ni ordenado. Muchas veces implica atravesar el caos emocional, el dolor profundo y el desgaste antes de llegar a la calma. Reconocer ese recorrido es parte de validar la experiencia humana y comprender que el amor propio y el perdón también se construyen con acompañamiento y tiempo.

Va a florecer, mamá (pero perdón por el abono)​Sé que ahora mismo leer "vas a florecer" te debe sonar casi como un insul...
11/01/2026

Va a florecer, mamá (pero perdón por el abono)
​Sé que ahora mismo leer "vas a florecer" te debe sonar casi como un insulto. Probablemente tengas los ojos hinchados de tanto llorar (o de no dormir, o de ambas), el pelo sucio en un moño mal hecho y una angustia en el pecho que pesa como una losa de hormigón.
​Sé que te sientes enterrada. Literalmente. Enterrada bajo diagnósticos, bajo miedos que te paralizan, bajo la culpa de "no estar haciendo suficiente", bajo la mirada de lástima de la gente que no entiende nada.
​Y vienes a decirme que voy a florecer. ¿En serio?
​Sí, mamá. En serio.
​Pero escúchame bien: esto no es un cuento de hadas de Instagram. No te estoy diciendo que mañana te levantarás, te pondrás un vestido de flores y de repente todo será fácil y bonito. No te estoy diciendo que tu hijo dejará de tener sus desafíos o que el dolor desaparecerá mágicamente. Eso sería mentirte, y tú ya no estás para mentiras.
​Lo que te digo es más crudo, más real y, al final, más esperanzador.
​Te digo que ahora mismo estás en la fase de la tierra oscura. Estás echando raíces en un terreno que jamás hubieras elegido, un terreno árido, lleno de piedras y espinas. Y duele. Joder si duele. Romperse para dejar salir las raíces es el proceso más doloroso que existe.
​Florecer, en tu caso, no va a ser ser la rosa perfecta del jardín.
Florecer será ese día en que, en medio del caos, te sorprendas soltando una carcajada genuina por una tontería que hizo tu hijo.
Florecer será el día en que una crisis no te tumbe tres días, sino solo tres horas, porque has aprendido a surfear la ola.
Florecer será cuando te mires al espejo y, detrás de las ojeras, veas a una tía más fuerte y resiliente de lo que jamás imaginaste ser.
​Tu floración va a ser imperfecta. Va a tener pétalos magullados, alguna hoja rota por el viento y quizás no sea la flor que tú habías soñado tener en tu jardín antes de ser madre. Pero será tuya. Y será increíblemente resistente porque ha nacido de la tormenta.
​Date permiso para estar en el barro ahora. Llora, grita, no te duches hoy si no puedes. No tengas prisa. Las raíces necesitan tiempo y oscuridad para agarrarse fuerte.
​Confía en el proceso, aunque ahora mismo solo veas negrura. No estás sola ahí abajo. Somos muchas en este mismo jardín extraño, esperando verte brotar.
​Va a florecer, mamá. Con cicatrices, pero va a florecer.

A veces duele cuando una puerta se cierra.Cuando no te llaman.Cuando no te eligen.Cuando algo que querías no se dio.Pero...
11/01/2026

A veces duele cuando una puerta se cierra.
Cuando no te llaman.
Cuando no te eligen.
Cuando algo que querías no se dio.

Pero con el tiempo, Dios te da la perspectiva correcta.
No fue rechazo.
Fue protección.

Hay lugares a los que no pertenecías.
Personas que no iban a honrar lo que Dios estaba formando en ti.
Procesos que, si hubieras entrado antes de tiempo, te habrían roto.

La Biblia dice:
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
— Jeremías 29:11

Dios no siempre explica, pero siempre cuida.
Lo que hoy parece una pérdida, mañana se revela como misericordia.
No todo lo que se fue era bendición,
y no todo lo que dolió fue castigo.

A veces Dios no te quita algo por falta de amor,
sino precisamente porque te ama demasiado como para dejarte ahí.

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