07/03/2026
Y esto puede empezar en lo más cotidiano: cuando respetamos sus emociones, cuando tomamos en serio lo que piensan, cuando les enseñamos que pueden poner límites y que su “no” merece ser escuchado.
También es enseñarles que su cuerpo les pertenece, que no tienen que agradar a todo el mundo y que pueden ocupar espacio con libertad. Y con ello ampliar sus posibilidades para que sepan que pueden ser curiosas, fuertes, sensibles, líderes, creativas o lo que deseen ser, sin que su valor dependa de cumplir expectativas o estereotipos impuestos socialmente.
Y también es ayudarles a reconocer las injusticias con palabras que les cuiden, sin cargarles con miedo, sino con herramientas para confiar en sí mismas.
Y es ahí donde acompañarlas en el feminismo es, en el fondo, un acto profundo de amor y cuidado, para proteger su dignidad, fortalecer su voz y recordarles, una y otra vez, que merecen respeto simplemente por ser quienes son 💜💜💜