20/01/2026
Ya casi acaba enero y con él las fiestas, las luces, las reuniones… y poco a poco todo vuelve a la rutina, a la cotidianidad. Y a veces ese regreso no se siente ligero: mueve, confronta, y no siempre como esperamos.
Hay días en los que la tristeza, el cansancio o la sensación de estar “bajoneadx” aparecen, y entonces llegan las frases antagónicas de siempre: “piensa positivo”, “échale ganas”, “agradece lo que sí tienes”. Pero hay momentos en los que la mente no necesita eso, solo quieren vivir tu emoción sin más.
Y entonces surge una pregunta que acomoda algo por dentro:
Si hoy esa persona que tanto quieres estuviera pasando por lo mismo que tú, ¿qué le dirías?, ¿cómo la acompañarías?
Tal vez te sentarías con ella, le ofrecerías un café, la escucharías sin juzgar. Le hablarías con ternura. Le recordarías que no está sola.
Entonces… ¿por qué no decirte eso mismo a ti?
Los días así también pueden enseñarnos a tratarnos como tratamos a quienes amamos:
a hablar, a sacar lo que pesa, a no cargarlo en silencio;
a preguntarnos qué necesitamos hoy para que el día sea un poco más llevadero.
Que tu diálogo interno también sea un espacio de cuidado, donde tus palabras hacia ti abracen y protejan.
Y si hoy el regreso a la rutina pesa, recuérda: mereces la misma compasión que regalas a los demás. 🤍