29/01/2026
Si el Reiki no “cura”, ¿por qué muchas personas se restablecen?
Este artículo busca ofrecer una respuesta clara, coherente y responsable, alineada con la ciencia actual, la ética del cuidado y una comprensión profunda del ser humano.
1. El cuerpo humano no es una máquina: es un sistema vivo y autorregulado
La medicina moderna ha avanzado enormemente, pero hoy reconoce algo esencial: el cuerpo humano no funciona como un conjunto de piezas aisladas, sino como un sistema complejo, dinámico y adaptativo.
Muchos padecimientos —especialmente los funcionales, psicosomáticos o relacionados con el estrés— no aparecen por una sola causa, sino por la acumulación de factores como:
tensión sostenida,
estrés crónico,
desregulación emocional,
desconexión cuerpo-mente,
pérdida de equilibrio interno.
Cuando estas condiciones se prolongan, el cuerpo no pierde la capacidad de sanar, pero sí pierde la capacidad de autorregularse correctamente.
Aquí es donde comienza a entenderse el papel del Reiki.
2. El Reiki no impone una sanación: crea condiciones
Una afirmación clave, y profundamente honesta, es esta: El Reiki no obliga al cuerpo a sanar; crea las condiciones para que la sanación ocurra cuando es posible.
El Reiki no introduce una sustancia, no reemplaza un tratamiento médico, ni actúa como una intervención invasiva.
Su efecto principal se sitúa en otro nivel: retirar obstáculos internos.
Cuando una persona entra en un estado de:
calma profunda,
contención,
presencia consciente,
sensación de seguridad,
el organismo sale del modo de defensa constante y puede reactivar procesos naturales de regulación.
3. El sistema nervioso: el gran puente con la ciencia
Desde la neurociencia sabemos que el cuerpo vive en un equilibrio delicado entre dos grandes estados: el modo de alerta y defensa, y el modo de reposo, reparación y regeneración.
El estrés crónico mantiene activado el sistema de alerta. En ese estado, el cuerpo no prioriza la reparación, sino la supervivencia.
Durante una sesión de Reiki bien practicada: disminuye la percepción de amenaza, se activa el sistema parasimpático, el cuerpo entra en un estado fisiológico distinto.
No es una idea espiritual: es fisiología básica del estrés y la relajación.
En ese nuevo estado, el organismo:
regula mejor,
responde distinto,
y en algunos casos, comienza a restablecer funciones alteradas.
4. Muchos síntomas no son fallas: son defensas
Este punto cambia radicalmente la comprensión de la “sanación”.
Dolor, tensión, inflamación, fatiga o bloqueo emocional no siempre son errores del cuerpo.
Con frecuencia son respuestas adaptativas frente a un entorno interno o externo percibido como amenazante.
Cuando el contexto interno cambia —cuando hay calma, cuidado y presencia— el cuerpo ya no necesita sostener esas defensas con la misma intensidad. Y entonces: algunos síntomas disminuyen, otros se reorganizan, otros desaparecen.
Esto no ocurre por magia, sino porque la causa funcional que sostenía el síntoma deja de estar presente.
5. La conciencia sí influye en la salud (sin misticismo)
Hablar de conciencia no implica abandonar la ciencia.
Hoy existen campos consolidados como la psiconeuroinmunología y la medicina mente-cuerpo que estudian cómo:
la percepción,
el significado,
la experiencia subjetiva,
influyen en la fisiología, el sistema inmunológico y la regulación hormonal.
Cuando una persona: toma conciencia de sí, se siente acompañada, se escucha de otra manera, cambia su relación con el cuerpo. Y cuando cambia la relación, cambia la respuesta biológica.
El Reiki, entendido de forma responsable, favorece ese proceso de reconexión, no como dogma, sino como experiencia.
6. Por qué no siempre ocurre (y por qué decirlo es ético)
Un punto fundamental para evitar el discurso pseudocientífico es reconocer los límites.
El Reiki: no funciona en todos los casos, no revierte todos los padecimientos, no sustituye tratamientos médicos, no actúa igual en todas las personas. Las razones son múltiples: no todos los procesos son reversibles, no todos los cuerpos están en la misma etapa, no todas las personas pueden o desean soltar ciertos estados internos.
Reconocer esto no debilita al Reiki; lo dignifica.
7. Entonces, ¿qué es lo que realmente se restablece?
Cuando se observan mejorías reales asociadas al Reiki, lo que suele restablecerse no es “algo externo”, sino:
la coherencia interna,
la comunicación cuerpo-mente,
la capacidad de autorregulación,
el sentido de unidad del ser. Y cuando eso ocurre, el cuerpo hace lo que siempre ha sabido hacer, pero que había quedado bloqueado por estrés, desconexión o desorden interno.
Conclusión
El Reiki no necesita proclamarse ciencia para dialogar con la ciencia. Tampoco necesita prometer curas para ser valioso.
Su lugar, cuando se practica con ética y conciencia, está en: el cuidado, la regulación del estrés, la experiencia humana de la salud, y el acompañamiento profundo del proceso vital.
En un mundo donde la medicina avanza tecnológicamente, el Reiki recuerda algo esencial:
Sanar no siempre es eliminar una enfermedad; a veces es recuperar el equilibrio perdido.
Alfredo Aguilera Saldaña
Sistema Reiki CEAAN