28/11/2025
👩🏻😥👦🏻 La MADRE que usa a un HIJO como confidente
lo convierte en su terapeuta emocional.
Y eso NO es amor, es CARGA.
Un hijo no debe sostener los conflictos, las frustraciones ni los vacíos que corresponden a la vida adulta (aunque el hijo ya sea joven).
Cuando una madre le cuenta todo a su hijo —sus peleas, sus miedos, sus deseos, su soledad— lo deja sin infancia o adolescencia.
Le roba la ligereza.
Le entrega una responsabilidad que él no puede sostener.
Ese hijo crece sintiendo que debe cuidar a los demás,
que amar es salvar,
que el silencio es obligación,
y que su propio dolor no importa mientras el otro esté bien. Y eso lo réplica en su vida cotidiana sin valorarse a sí mismo.
Al no haber tenido el amor, apoyo, abrazo y soporte de esa mujer (mamá) vive necesitándola y por ello en busca de mujeres que le den lo que no obtuvo en su infancia (incluso siendo infiel si ya tuviera una pareja) pues seguirá sintiendo que la mujer en turno no es suficiente...
Esa madre no es mala; está herida.
Vive en necesidad de contención y no la tiene. Y sin darse cuenta, se lo ha transferido a su hijo.
Sanar como mamá, es dejar de hacerlo (aunque crea que ya es tarde) y liberar a su hijo de ser el síntoma; como hijo, es romper ese pacto silencioso que no necesita y no le corresponde.
Es devolverle a cada quien lo que le pertenece.
El hijo necesita permiso para ser hijo,
no terapeuta de su madre y a la vez, permitirse ser pareja, consciente de que su mujer no tiene que ser como su madre.
SANAR es posible!
Darse cuenta es el principio...
Mtra. Adriana Rodriguez Argumedo
Psicoterapeuta
449 196 1346