OncoTech

OncoTech Clínica Oncológica Integral en La Paz, Baja California Sur
Atención Multidisciplinaria para pacientes que viven con Cáncer
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Clínica especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer. Contamos con los siguientes servicios:

-Oncología médica (quimioterapia)
-Oncología quirúrgica
-Hematología de adultos y hematología pediátrica
-Nutrición y psicología
-Centro de infusión
-Farmacia especializada en oncológicos
-Pruebas de diagnóstico molecular

Único centro en el estado dedicado a la oncología. Médicos certificados expertos en el área. Cómodas instalaciones y atención personalizada. Contamos con Comité de Ética en Investigación y Comité de Investigación conformados por expertos en Oncología. Servicios de consultoría para start up de sitios de investigación y de comités.

La Organización Mundial de la Salud ha seleccionado el mes de enero como el de la concienciación sobre el problema que s...
02/01/2026

La Organización Mundial de la Salud ha seleccionado el mes de enero como el de la concienciación sobre el problema que supone el cáncer cervical y para ello emite una serie de hechos clave:

A escala global el cáncer cervical es el cuarto más frecuente en mujeres con unos 604.000 y 342.000 nuevos casos y fallecimientos en el año 2020, respectivamente.

La mayor cantidad de muertes se dan en países de de bajos recursos, debido a la falta de acceso a la vacunación, a los programas de cribado y a los tratamientos precoces y adecuados.

19/12/2025
RECIBÍ MI DIAGNÓSTICO, ESTOY EN ETAPA TERMINAL, ¿CUANTO ME QUEDADE VIDA?Ante el impacto de es noticia y el estado de pre...
18/12/2025

RECIBÍ MI DIAGNÓSTICO, ESTOY EN ETAPA TERMINAL, ¿CUANTO ME QUEDA
DE VIDA?

Ante el impacto de es noticia y el estado de preocupación que desata, no existe una
respuesta única: la supervivencia en cáncer terminal varía enormemente entre pacientes.
En términos médicos, “cáncer terminal” suele referirse a una enfermedad avanzada e
incurable en la cual el objetivo del tratamiento cambia de curar a aliviar síntomas y
mejorar la calidad de vida. Algunas personas viven sólo semanas, otras varios meses y,
en ciertos casos, más de un año.

Varios factores determinan cuánto tiempo puede vivir alguien con un cáncer avanzado.
Entre los más importantes están el tipo de cáncer (por ejemplo, páncreas y algunos
cánceres pulmonares suelen avanzar más rápido que algunos cánceres de próstata), la
extensión de las metástasis (qué órganos están afectados), el estado funcional del
paciente (su energía y capacidad para realizar actividades diarias) y la presencia de otras
enfermedades. La respuesta o disponibilidad de tratamientos paliativos y el acceso a
cuidados especializados también influyen en la supervivencia y en la calidad del tiempo
restante.

Como guía orientativa (no normativa), muchos estudios y guías clínicas usan rangos
generales: algunos pacientes en fase terminal viven menos de 3 meses, un grupo más
amplio vive entre 3 y 6 meses, y otros pueden sobrevivir un año o más, especialmente si
la progresión está más lenta o si responden bien a tratamientos paliativos o terapias
modernas. Esos rangos son medianas o estimaciones poblacionales: individualmente
pueden variar mucho.

Los equipos médicos no suelen dar “fechas exactas”, sino probabilidades y rangos. Para
estimar mejor la esperanza de vida se usan escalas clínicas (por ejemplo, Karnofsky o
ECOG) y herramientas pronósticas que combinan síntomas, rendimiento físico y pruebas de laboratorio; un empeoramiento marcado en estas métricas suele correlacionar con supervivencias más cortas. La dificultad para predecir tiempos precisos explica por qué
los médicos comunican un rango y revisan la estimación con el tiempo.

El papel de los cuidados paliativos y del apoyo psicosocial es central: no sólo mejoran el
control de síntomas (dolor, náuseas, falta de aire), sino que en muchos casos permiten
una vida más larga y de mejor calidad. Los programas de hospicio y palliative care
ayudan a planear medidas, soporte emocional y decisiones sobre el final de la vida, y
pueden prolongar la estadía funcional y el bienestar.

Para pacientes y familias, lo más útil es mantener una comunicación abierta con el equipo médico: preguntar sobre objetivos realistas, opciones de control de síntomas, qué
cambios esperar en las semanas o meses siguientes, y los recursos de apoyo
(psicología, trabajo social, cuidados en domicilio). Cada caso es único; por eso las
decisiones deben personalizarse y revisarse conforme cambie la situación clínica.

(Fuentes: https://www.cancer.org/cancer/end-of-life-care/caregiving-at-end-of-life/what-to-
expect-when-someone-is-near-death.html, https://www.england.nhs.uk/eolc/,
https://www.mayoclinic.org/tests-procedures/palliative-care/about/pac-20384637 )

¿EXISTEN JUGUETES CAPACES DE GENERAR CÁNCER EN NIÑOS?Esta  pregunta, surge con frecuencia debido a recuerdos de producto...
15/12/2025

¿EXISTEN JUGUETES CAPACES DE GENERAR CÁNCER EN NIÑOS?

Esta pregunta, surge con frecuencia debido a recuerdos de productos antiguos, sustos mediáticos o casos aislados de sustancias tóxicas encontradas en juguetes sin regulación. Si bien no existe evidencia de juguetes modernos capaces de provocar cáncer, sí han existido, a lo largo del siglo XX, juguetes que contenían materiales potencialmente carcinógenos, lo que permite entender de dónde nace esta preocupación. Uno de los casos más emblemáticos fue el A.C. Gilbert U-238 Atomic Energy Lab, un kit científico lanzado en 1950 que incluía pequeñas muestras de uranio y polonio para experimentos de física nuclear. Aunque las cantidades de radiación eran relativamente bajas, el juguete sería considerado inaceptable según los estándares actuales, pues la exposición continua a radiación ionizante es un factor de riesgo reconocido para la formación de ciertos tipos de cáncer. Este episodio muestra cómo, en un contexto de fascinación por la energía atómica, se normalizaban riesgos hoy completamente prohibidos.

Otro tipo de peligro histórico provino de las pinturas con plomo, ampliamente usadas en juguetes hasta la década de 1970. El plomo, aunque no es un carcinógeno directo, sí está asociado a múltiples daños orgánicos y, en entornos industriales, a incrementos en riesgo de cáncer.

En juguetes representaba un riesgo porque los niños podían chuparlos o llevarse las piezas a la
boca. A esto se suman ciertos plásticos antiguos que contenían ftalatos y aditivos del PVC considerados posibles carcinógenos en exposiciones prolongadas. Aunque las dosis reales en juguetes solían ser bajas, la preocupación aumentó cuando estudios detectaron que algunos productos, sobre todo en mercados sin regulación, tenían concentraciones muy superiores a lo permitido. La presencia de sustancias fluorescentes radiactivas en algunos juguetes de mediados del siglo XX, como marcadores o mecanismos que brillaban en la oscuridad, también apareció como un riesgo potencial, pues en ocasiones se usaban materiales como el radio, un carcinógeno bien establecido.

En el contexto actual, la mayoría de estos riesgos han sido eliminados gracias a regulaciones estrictas en regiones como la Unión Europea, Estados Unidos y México, donde los juguetes deben cumplir normas de seguridad química, radiológica y toxicológica. Por ello, un juguete legal y moderno no debería representar peligro alguno. Sin embargo, los productos falsificados o de procedencia dudosa siguen siendo motivo de vigilancia, pues pueden contener pinturas clandestinas o plásticos reciclados contaminados. Estas situaciones no han demostrado generar cáncer en casos documentados, pero sí representan potenciales riesgos tóxicos que justifican la recomendación de comprar siempre productos regulados. En resumen, aunque hubo épocas en que ciertos juguetes incluían materiales que hoy se consideran peligrosos, no existe evidencia sólida de que hayan provocado cáncer en niños, y los estándares actuales permiten garantizar que la mayoría de los juguetes comerciales modernos son seguros para su uso cotidiano.

Fuentes: https://www.cpsc.gov/Business--Manufacturing/Business-Education/Toy-Safety,
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK294452/, https://www.ifm.org/articles/low-level-lead-
exposure-implications-human-health

¿ES POSIBLE QUE ALGÚN GOLPE EN EL CUERPO DETONE UN “CÁNCER”?La idea de que un golpe puede “despertar”, detonar o provoca...
12/12/2025

¿ES POSIBLE QUE ALGÚN GOLPE EN EL CUERPO DETONE UN “CÁNCER”?

La idea de que un golpe puede “despertar”, detonar o provocar un cáncer es una creencia
extendida en muchas culturas y generaciones. Aunque la evidencia científica es clara en
que los traumatismos no causan cáncer, esta asociación persiste porque combina
observaciones cotidianas, coincidencias médicas y el funcionamiento psicológico
humano al buscar explicaciones ante una enfermedad compleja. Comprender por qué
esta creencia es tan común implica analizar cómo se desarrollan realmente los tumores
y cómo un golpe puede coincidir, sin ser causa, con su descubrimiento.

El cáncer suele desarrollarse durante meses o años antes de mostrar síntomas evidentes. Muchos tumores, especialmente los óseos, de tejidos blandos o superficiales, pueden crecer de manera silenciosa sin causar dolor. Es precisamente aquí dondeaparece la primera razón de la creencia: un golpe dirige la atención a una zona del cuerpo donde ya existía un tumor. Cuando alguien sufre una caída, un golpe deportivo o un impacto accidental, la inflamación, el dolor o el moretón hacen que la persona toque, observe o sienta una estructura anormal que antes no notaba. El individuo acude al médico y recibe un diagnóstico que ya estaba en proceso, pero como el golpe precedió
al descubrimiento, parece lógico asumir un vínculo causal.

Otra razón importante es que el trauma puede desencadenar síntomas en tejidos
previamente afectados por un tumor, aunque el golpe no lo haya originado. Por ejemplo,
un hueso debilitado por un cáncer primario o metastásico puede doler más después de
un impacto. La persona puede interpretar que el golpe “generó” la enfermedad, cuando
en realidad solo evidenció un cambio que ya existía. Esto ocurre con frecuencia en
tumores óseos como el osteosarcoma, donde el dolor inicial puede confundirse con lesiones deportivas.

La memoria selectiva también contribuye a la creencia. Las personas tienden a recordar
eventos significativos ocurridos poco antes de un diagnóstico grave. Si un golpe ocurrió
días o semanas antes, se convierte en un punto de referencia emocional, un evento
visible que parece conectar con la aparición de un problema invisible como el cáncer. La
mente humana busca patrones, aun cuando estos no existan, y encuentra en el golpe
una explicación más tangible que las mutaciones celulares acumuladas a lo largo del
tiempo.

Por otro lado, durante décadas hubo hipótesis científicas que exploraron si la inflamación
podría jugar un papel en el desarrollo tumoral. Aunque la inflamación crónica —no un
golpe aislado— sí puede aumentar el riesgo de algunos cánceres, ese conocimiento se
mezcló popularmente y dio origen a la creencia de que cualquier inflamación, incluida la
causada por un trauma, podría iniciar un tumor. La ciencia moderna ha descartado esa
idea, mostrando que los golpes no generan cambios genéticos duraderos y no pueden
iniciar el crecimiento de células malignas.
Finalmente, algunos cánceres aparecen justamente en zonas del cuerpo más expuestas
a traumatismos: piernas, brazos, costillas. Esta coincidencia espacial alimenta la
confusión. La proximidad entre golpe y diagnóstico crea una narrativa sencilla y
emocionalmente coherente, pese a que los estudios clínicos no encuentran relación
causal.

En conjunto, la creencia de que un golpe “detona” un cáncer surge de la coincidencia
temporal, el descubrimiento fortuito de tumores ya existentes, la búsqueda humana de
explicaciones simples y la persistencia de ideas antiguas sobre inflamación y enfermedad. La evidencia médica es firme: los golpes no causan cáncer, pero pueden ser el evento que lleva a las personas a notar un tumor que llevaba mucho tiempo creciendo en silencio.

(Fuentes https://www.nrc.gov/docs/ml0716/ml071640135.pdf,
https://www.cancer.gov/types/breast/causes-risk-factors,
https://news.cancerresearchuk.org/shorthand_story/the-myth-of-the-battle/ )

¿ES PELIGROSO INGERIR CARNE DE UN ANIMAL CON CÁNCER?El consumo de carne proveniente de un animal que padecía cáncer es u...
07/12/2025

¿ES PELIGROSO INGERIR CARNE DE UN ANIMAL CON CÁNCER?

El consumo de carne proveniente de un animal que padecía cáncer es un tema que genera dudas frecuentes, sobre todo por la asociación inmediata entre la palabra “cáncer” y peligro. Sin embargo, desde el punto de vista biológico, médico y sanitario, este tipo de carne no transmite cáncer a los seres humanos, y no existe evidencia científica que indique lo contrario. El cáncer es un conjunto de enfermedades que resultan de mutaciones celulares que hacen que ciertas células se dividan de manera descontrolada, pero este proceso es estrictamente interno y específico de cada individuo. Por esta razón, no puede trasladarse de una especie a otra a través
de la ingestión.
Cuando una persona consume carne de cualquier tipo, incluyendo la de un animal enfermo, su sistema digestivo descompone por completo todas las células presentes: sanas, dañadas o tumorales. Las células cancerosas no tienen la capacidad de sobrevivir al ambiente ácido del estómago ni a las enzimas que degradan proteínas, lípidos y estructuras celulares. Incluso si hipotéticamente una célula tumoral permaneciera intacta, no podría implantarse en el tejido humano, porque el sistema inmunológico la identificaría como ajena y la destruiría de inmediato.

El cáncer no funciona como un virus, una bacteria o un prión; no es un agente infeccioso y, por lo tanto, no es contagioso a través de alimentos, contacto, saliva o aire.
A pesar de esto, la legislación sanitaria en la mayoría de los países prohíbe la venta de carne
proveniente de animales con tumores visibles. Esto no se debe a un riesgo de cáncer para el
consumidor, sino a razones de inocuidad alimentaria. La presencia de tumores puede indicar que el animal padecía enfermedades subyacentes, infecciones bacterianas, inflamación crónica o deterioro sistémico que compromete la calidad de la carne. Los tumores, además, pueden alterar la textura, el olor y la composición química del tejido, volviendo la carne menos adecuada para consumo. Las autoridades sanitarias prefieren descartar este tipo de productos para asegurar
estándares de higiene y evitar posibles intoxicaciones o enfermedades zoonóticas que sí pueden transmitirse por carne contaminada, como Salmonella, E. coli o Listeria.

Es importante distinguir entre cáncer y enfermedades infecciosas. Mientras que los
microorganismos patógenos pueden sobrevivir en ciertos tejidos animales y afectar al ser
humano si la carne no se cocina adecuadamente, las células cancerosas no tienen esa capacidad. La transmisión natural de cáncer solo se ha observado en casos muy excepcionales entre animales de la misma especie, como el cáncer facial transmisible del diablo de Tasmania, el tumor venéreo transmisible en perros y ciertos tipos de cáncer en mariscos. Ninguna de estas enfermedades puede infectar a un ser humano, ya que requieren compatibilidad genética, inmunológica y celular extremadamente específica. En más de cien años de investigación biomédica, jamás se ha documentado un caso de transmisión de cáncer por ingestión de carne
animal.

Incluso en contextos más delicados, como los trasplantes de órganos, la transmisión de cáncer
es muy rara y solo ocurre cuando el tejido trasplantado proviene de un donante con células tumorales no detectadas y el receptor se encuentra bajo inmunosupresión intensa. Esto muestra que, aun con células vivas implantadas quirúrgicamente, el cáncer no se transmite fácilmente entre individuos, lo que refuerza la idea de que consumir carne cocida o cruda de un animal con un tumor no representa riesgo de cáncer para quien la ingiere.
En conclusión, comer carne de un animal que tenía cáncer no provoca cáncer en humanos y no
representa un riesgo biológico relacionado con tumores. La preocupación real no está en el
cáncer en sí, sino en la posible presencia de infecciones, toxinas o deterioro tisular que
comprometan la calidad del alimento. Por ello, las regulaciones sanitarias descartan este tipo de carne, garantizando que los productos que llegan al consumidor sean seguros, frescos y
saludables.

Fuentes:https://healthcare-in-europe.com/en/news/can-cancer-be-contagious.html,
https://www.fsis.usda.gov/policy/fsis-guidelines, https://www.cancer.org/cancer/risk-
prevention/understanding-cancer-risk/is-cancer-contagious.html,

EL RIESGO DE CÁNCER EN LA COCINA (SEGUNDA LARTE)Como mencionamos en publicaciones previas, no existe un solo producto qu...
02/12/2025

EL RIESGO DE CÁNCER EN LA COCINA (SEGUNDA LARTE)

Como mencionamos en publicaciones previas, no existe un solo producto que garantice
provocar cáncer por sí sólo, sin embargo, algunos alimentos, sustancias o prácticas culinarias pueden aumentar el riesgo cuando se consumen o usan de forma frecuente o en exceso. Aquí les presentamos a los más reconocidos por la evidencia científica:
Carnes procesadas (jamón, tocino, salchichas)
La OMS las clasifica como carcinógenos del Grupo 1, lo que significa que existe evidencia
sólida de que pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal.

Esto se debe a:

● Nitritos y nitratos añadidos
● Sustancias que se forman al cocinar a altas temperaturas
Carne roja cocinada a altas temperaturas
Cuando se fríe, asa o se cocina a la parrilla, se generan compuestos como:
● Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP)
● Aminas heterocíclicas (AHC)
Estos compuestos se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer.

Aceites reutilizados para freír.

El aceite quemado o recalentado muchas veces (por ejemplo, al hacer papas o empanizados)
genera:
● Radicales libres
● Acrilamida (dependiendo del alimento)
● Compuestos tóxicos por oxidación
Estos pueden producir inflamación crónica y aumentar el riesgo de cáncer.
Acrilamida en alimentos fritos u horneados
Se forma especialmente en:
● Papas fritas
● Pan tostado muy dorado
● Galletas y productos de panadería
La acrilamida es considerada potencialmente carcinogénica.

Alcohol
Aunque no es solo de cocina, muchas personas lo tienen en casa y lo usan para cocinar o
beber.
El alcohol es un carcinógeno confirmado asociado a:

● Cáncer de boca
● Hígado
● Mama
● Esófago
● Colon

Productos quemados o muy carbonizados
Cualquier alimento “tostado de más” contiene sustancias que aumentan el riesgo cancerígeno,
especialmente los HAP.

Utensilios dañados de teflón a altas temperaturas. Si el teflón está rayado y se calienta demasiado (por arriba de 260–300°C), puede liberar compuestos que no son saludables. Aunque la evidencia sobre cáncer no es concluyente, es recomendable evitar el teflón deteriorado.

¿Cómo reducir riesgos?
● Optar por cocciones suaves: v***r, hervido, estofado.
● Evitar freír con aceite reutilizado.
● Moderar las carnes procesadas.
● No quemar los alimentos.
● Usar sartenes de teflón solo si están en buen estado.
● Consumir más frutas, verduras y fibra.

Fuentes: https://www.iarc.who.int/wp-content/uploads/2018/07/pr240_S.pdf,
https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-14292016000200028,
https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/alimentacion/hoja-
informativa-carne-cocinada,

Por todos los que lucharon, luchan y lucharán contra la ignorancia, segregación, el dolor y el miedo.
30/11/2025

Por todos los que lucharon, luchan y lucharán contra la ignorancia, segregación, el dolor y el miedo.

30/11/2025

Nos unimos a esta fecha para recordar la importancia de la prevención, la detección temprana y el acompañamiento entre pacientes, sobrevivientes y familias.

El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en los hombres, pero cuando se detecta a tiempo, las posibilidades de tratamiento y recuperación son muy altas.

Por eso, nuestra labor como grupo es seguir:
💙 Informando
💙 Acompañando
💙 Rompiendo el silencio
💙 Apoyando a quienes viven o han vivido esta enfermedad

Invitamos a todos los hombres a realizarse su revisión anual y a buscar ayuda cuando lo necesiten.
No están solos: la comunidad también es parte del tratamiento.

ENCONDROMATOSIS, MUCHAS BOLASLa encondromatosis es un grupo de trastornos caracterizados por la aparición demúltiples en...
28/11/2025

ENCONDROMATOSIS, MUCHAS BOLAS

La encondromatosis es un grupo de trastornos caracterizados por la aparición de
múltiples encondromas, es decir, tumores benignos formados por cartílago que se
desarrollan dentro del hueso. La forma no hereditaria más frecuente de encondromatosis
se conoce como enfermedad de Ollier; cuando a los encondromas se añaden malformaciones vasculares cutáneas (hemangiomas o linfangiomas) el cuadro se denomina síndrome de Maffucci.

Ambos trastornos suelen aparecer de forma esporádica (no hereditaria) y habitualmente
se manifiestan en la infancia. En años recientes se ha identificado que muchos casos son
causados por mutaciones somáticas en mosaico en los genes IDH1 o IDH2, encontradas
en las propias lesiones pero no siempre en las células sanguíneas del paciente; esto
explica la distribución asimétrica e irregular de las lesiones. Estas mutaciones alteran el
metabolismo celular y favorecen la formación de encondromas y, en Maffucci, de tumores
vasculares.

Los encondromas suelen localizarse en los huesos largos de las extremidades (manos,
pies, fémur, tibia) y producir asimetría en la talla, deformidades óseas, acortamiento de
un miembro y fracturas patológicas. En Maffucci, las lesiones vasculares cutáneas
(manchas rojizas o nódulos blandos) son una característica distintiva. Aunque los
encondromas son benignos, existe riesgo de transformación maligna a condrosarcoma;
ese riesgo es mayor en Maffucci que en Ollier, por lo que se recomienda vigilancia
prolongada.

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y estudios por imagen
(radiografías, TC, RMN) que muestran múltiples lesiones cartilaginosas dentro del hueso.
En casos dudosos o cuando se sospecha malignidad, se realiza biopsia para distinguir
encondroma de condrosarcoma. Dado el carácter mosaico de las mutaciones, las
pruebas genéticas sobre tejido tumoral pueden confirmar la presencia de variantes en
IDH1/IDH2.

No existe una cura médica que elimine la predisposición a formar encondromas; el
manejo es quirúrgico y sintomático: extracción de lesiones que causan dolor, corrección
de deformidades, estabilización ósea y tratamiento de las hemangiomas cuando lo
requieren. Debido al riesgo de malignización, se aconseja vigilancia periódica con imagen
y evaluación ortopédica/oncológica a largo plazo. En centros especializados pueden
considerarse estudios genéticos y seguimiento multidisciplinario.

El pronóstico depende de la extensión de las lesiones y de si ocurre transformación
maligna. Muchas personas con Ollier pueden llevar una vida relativamente estable con
intervenciones ortopédicas, mientras que en Maffucci el riesgo de cáncer secundario es
más alto, por lo que el seguimiento estricto es esencial.

(Fuentes : https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22057234/me , https://rarediseases.org/rare-
diseases/ollier-disease/, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34393643/ )

26/11/2025

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La Paz
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