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OncoTech Clínica Oncológica Integral en La Paz, Baja California Sur
Atención Multidisciplinaria para pacientes que viven con Cáncer
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Clínica especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer. Contamos con los siguientes servicios:

-Oncología médica (quimioterapia)
-Oncología quirúrgica
-Hematología de adultos y hematología pediátrica
-Nutrición y psicología
-Centro de infusión
-Farmacia especializada en oncológicos
-Pruebas de diagnóstico molecular

Único centro en el estado dedicado a la oncología. Médicos certificados expertos en el área. Cómodas instalaciones y atención personalizada. Contamos con Comité de Ética en Investigación y Comité de Investigación conformados por expertos en Oncología. Servicios de consultoría para start up de sitios de investigación y de comités.

¿EL CÁNCER DE “LOS RICOS”?   El cáncer de páncreas ha sido señalado como “el cáncer de los ricos”, una expresión que ref...
25/02/2026

¿EL CÁNCER DE “LOS RICOS”?


El cáncer de páncreas ha sido señalado como “el cáncer de los ricos”, una expresión que refleja más una percepción social antigua que una realidad médica comprobada. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, algunos médicos europeos observaron que ciertos diagnósticos de cáncer parecían presentarse con mayor frecuencia entre personas de clases acomodadas. Esta interpretación estaba influida por el contexto de la época: quienes tenían mayores recursos económicos eran también quienes podían acceder a médicos especializados y a estudios clínicos más detallados. Como resultado, los casos documentados y publicados solían corresponder a sectores privilegiados, lo que generó la impresión de que el cáncer, incluido el de páncreas, era una enfermedad propia de las élites.

Uno de los médicos que contribuyó a esta idea fue Alexander Haig, quien sostenía que el cáncer estaba relacionado con dietas ricas en carne y ciertos hábitos alimenticios asociados con la clase alta británica de su tiempo. En ese contexto histórico, el consumo frecuente de carne roja, alcohol y productos refinados era más común entre personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, la ciencia moderna ha demostrado que esas interpretaciones eran simplificaciones basadas en observaciones limitadas y no en estudios epidemiológicos rigurosos.

El cáncer de páncreas es una enfermedad que se origina cuando las células del páncreas comienzan a multiplicarse de manera descontrolada, formando un tumor maligno. El tipo más común es el adenocarcinoma ductal pancreático, que representa la mayoría de los casos diagnosticados. Este cáncer es particularmente agresivo porque suele desarrollarse sin síntomas claros en sus etapas iniciales. Cuando aparecen señales como dolor abdominal persistente, pérdida de peso inexplicable o ictericia, la enfermedad frecuentemente ya se encuentra en fases avanzadas, lo que dificulta el tratamiento y reduce las probabilidades de supervivencia. El National Cancer Institute explica que la detección temprana es uno de los principales desafíos clínicos en esta enfermedad.

En la actualidad, la comunidad médica descarta completamente la idea de que el cáncer de páncreas sea exclusivo de personas ricas. Los factores de riesgo identificados incluyen el tabaquismo, la obesidad, la diabetes tipo 2, la pancreatitis crónica y antecedentes familiares de cáncer pancreático. Muchos de estos factores no dependen del nivel socioeconómico. De hecho, el tabaquismo afecta a personas de todos los estratos sociales. La American Cancer Society señala que una proporción significativa de los casos está relacionada con el consumo de tabaco.

También es importante considerar que la percepción pública de una enfermedad puede verse influida por casos notorios. El fallecimiento de Steve Jobs en 2011 debido a un tumor neuroendocrino pancreático (un subtipo menos común) atrajo atención mundial hacia este tipo de cáncer. Al tratarse de una figura de gran poder económico y reconocimiento internacional, algunas personas reforzaron la idea de que se trataba de una enfermedad asociada a personas con altos recursos. Sin embargo, los datos epidemiológicos muestran que el cáncer de páncreas afecta a millones de personas en todo el mundo sin distinción de clase social.

En términos globales, el cáncer de páncreas es actualmente una de las principales causas de muerte por cáncer debido a su agresividad y diagnóstico tardío. Su incidencia aumenta con la edad, siendo más frecuente después de los 60 años, y presenta variaciones geográficas relacionadas con factores ambientales, hábitos de vida y acceso a sistemas de salud. No obstante, ninguna investigación científica respalda la idea de que sea una enfermedad determinada por la riqueza.

En conclusión, el llamado “cáncer de los ricos” es un término histórico que no refleja la realidad médica actual. Surgió en una época en que el acceso al diagnóstico estaba limitado y los registros clínicos no representaban a toda la población. Hoy sabemos que el cáncer de páncreas es una enfermedad compleja, multifactorial y global que puede afectar a cualquier persona. La mejor estrategia frente a este padecimiento es la prevención de factores de riesgo modificables, la atención médica oportuna y la investigación científica continua.

(Fuentes: https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/cancer-de-pancreas, https://www.cancer.org/es/cancer/tipos/cancer-de-pancreas/causas-riesgos-prevencion/factores-de-riesgo.html, https://en.wikipedia.org/wiki/Alexander_Haig_(physician) )

🧑🏻‍⚕️
25/02/2026

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Cordialmente invitad@s a nuestra primera reunión del año ☺️

Nunca está de más.
23/02/2026

Nunca está de más.

¿CÓMO PUEDE UN BEBÉ SUFRIR DE CÁNCER?  El cáncer es una enfermedad caracterizada por el crecimiento descontrolado de cél...
22/02/2026

¿CÓMO PUEDE UN BEBÉ SUFRIR DE CÁNCER?


El cáncer es una enfermedad caracterizada por el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo. Aunque se asocia principalmente con adultos, también puede presentarse en niños, incluso en recién nacidos. En estos casos, el cáncer no se “contrae” como una infección, sino que se origina a partir de alteraciones genéticas que ocurren antes o poco después del nacimiento.

Algunos bebés nacen con cambios genéticos heredados de sus padres que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer. Estas mutaciones están presentes desde la concepción y afectan genes encargados de controlar el crecimiento celular. Por ejemplo, alteraciones en el gen RB1 pueden provocar retinoblastoma en etapas muy tempranas de la vida. Sin embargo, los casos hereditarios representan una minoría de los cánceres infantiles.

La mayoría de los cánceres en recién nacidos no son heredados. Ocurren debido a mutaciones espontáneas que surgen mientras el bebé se desarrolla en el útero. Durante el embarazo, las células se dividen rápidamente para formar órganos y tejidos. En este proceso pueden producirse errores en la copia del ADN. Si estas alteraciones afectan genes que regulan la división celular, pueden originar tumores incluso antes del nacimiento.

Un ejemplo es el neuroblastoma, un tumor que se forma en células nerviosas inmaduras y que puede detectarse en algunos bebés desde el nacimiento.

En adultos, muchos cánceres están relacionados con exposiciones ambientales prolongadas. En recién nacidos, este tipo de exposición directa es improbable. Sin embargo, existen factores durante el embarazo, como exposición a radiación ionizante o algunas infecciones graves,que han sido estudiados como posibles riesgos, aunque la evidencia no es concluyente y estos casos son poco frecuentes.

Finalmente, un recién nacido, no adquiere cáncer por contagio. En la mayoría de los casos, el origen está relacionado con alteraciones genéticas que ocurren antes del nacimiento, ya sea por herencia o por errores espontáneos en el desarrollo celular. El cáncer neonatal es raro, pero su estudio ha permitido comprender mejor cómo comienzan ciertos procesos tumorales desde etapas muy tempranas de la vida.

(Fuentes https://www.cancer.gov/types/childhood-cancers/child-adolescent-cancers-fact-sheet,https://www.cancer.org/cancer/types/cancer-in-children/risk-factors-and-causes.html, https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cancer-in-children )

10 SEÑALES QUE PUEDEN SER EL PRINCIPIO DE CÁNCER DE PIEL  El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más frecuentes...
18/02/2026

10 SEÑALES QUE PUEDEN SER EL PRINCIPIO DE CÁNCER DE PIEL



El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más frecuentes, pero también uno de los más tratables cuando se detecta a tiempo. Instituciones como la American Cancer Society, los Centers for Disease Control and Prevention y la Mayo Clinic señalan la importancia de reconocer señales tempranas y acudir al médico ante cualquier cambio sospechoso. A continuación, se presentan diez puntos concretos para considerar consultar a un profesional de la salud ante un posible cáncer de piel:

Aparición de un lunar nuevo después de los 30 años.
La mayoría de los lunares aparecen en la infancia o juventud. Un lunar nuevo en la adultez debe evaluarse, especialmente si tiene características irregulares.


Cambios en un lunar existente.
Aplicar la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, color desigual, diámetro mayor a 6 mm y evolución (cualquier cambio en tamaño, forma, color o textura).


Herida o llaga que no cicatriza en cuatro semanas.
Las lesiones persistentes que sangran o forman costra repetidamente pueden ser sospechosas de carcinoma.


Mancha rojiza o zona escamosa persistente.
Si pica, duele o no desaparece con el tiempo, requiere valoración médica.


Crecimiento con apariencia perlada o brillante.
Especialmente en zonas expuestas al sol como cara, cuello u orejas.


Mancha oscura debajo de la uña sin antecedente de golpe.
Si no desaparece con el tiempo, debe revisarse para descartar melanoma subungueal.


Lunar que produce síntomas físicos.
Dolor, sensibilidad, picazón persistente o sangrado espontáneo no son normales en un lunar común.


Antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.
En estos casos, cualquier cambio debe evaluarse con mayor rapidez.


Historial de múltiples quemaduras solares severas.
Especialmente si ocurrieron en la infancia o adolescencia, ya que aumentan el riesgo futuro.


Cambios en zonas poco visibles del cuerpo.
Cuero cabelludo, espalda, plantas de los pies o entre los dedos también pueden desarrollar lesiones sospechosas y no deben ignorarse.
Hay que considerar que no todas las lesiones en la piel son cáncer, pero ante su aparición, no dude en ir a consulta. La evaluación médica oportuna puede incluir una revisión clínica, si es necesario, una biopsia sencilla puede confirmar o descartar el peligro. La detección temprana sigue siendo la herramienta más efectiva para mejorar el pronóstico.







Fuentes

https://www.cancer.org/cancer/types/skin-cancer/detection-diagnosis-staging/signs-and-symptoms.html, https://www.cdc.gov/cancer/skin/basic_info/symptoms.htm, https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/skin-cancer/symptoms-causes/syc-20377605

15/02/2026
CUANDO EL CÁNCER SE “CURA” SOLO  La regresión espontánea del cáncer, es un fenómeno dentro de la medicina muy poco frecu...
14/02/2026

CUANDO EL CÁNCER SE “CURA” SOLO



La regresión espontánea del cáncer, es un fenómeno dentro de la medicina muy poco frecuente en el donde un tumor maligno disminuye de tamaño o desaparece parcial o totalmente sin que exista un tratamiento oncológico eficaz que lo explique. Aunque a primera vista pueda parecer un mito o una exageración, este fenómeno ha sido documentado en la literatura científica desde el siglo XIX y continúa siendo objeto de estudio debido a lo excepcional y desconcertante de su naturaleza. La comunidad médica reconoce que se trata de un evento real, aunque extremadamente raro, que desafía muchas de las nociones tradicionales sobre el comportamiento del cáncer.

El término fue definido formalmente en la década de 1960 por los investigadores Everson y Cole, quienes describieron la regresión espontánea como la desaparición de un tumor maligno en ausencia de tratamiento adecuado o en presencia de terapias insuficientes para justificar una mejoría clínica. Desde entonces, se han recopilado cientos de reportes clínicos en distintas partes del mundo. Se estima que la regresión espontánea ocurre en aproximadamente uno de cada 60 000 a 100 000 casos de cáncer, aunque la cifra exacta es difícil de determinar debido a la falta de seguimiento sistemático y a la posibilidad de diagnósticos iniciales incompletos.

Este fenómeno no se presenta de manera uniforme en todos los tipos de cáncer. Algunos tumores parecen mostrar una mayor predisposición a la regresión espontánea, como el neuroblastoma infantil, el carcinoma de células renales, el melanoma maligno y ciertos tumores germinales. En particular, el neuroblastoma en bebés ha mostrado casos en los que el tumor desaparece sin intervención médica agresiva, lo que ha llevado a replantear estrategias terapéuticas en pacientes muy jóvenes.

A lo largo de los años se han documentado casos sorprendentes, incluso en cánceres avanzados con metástasis. Existen informes clínicos en los que lesiones tumorales en pulmón, hígado o hueso se redujeron o desaparecieron completamente sin quimioterapia, radioterapia o cirugía curativa. Estos casos suelen confirmarse mediante estudios de imagen, biopsias previas y seguimiento prolongado, lo que refuerza su validez científica y descarta errores diagnósticos simples.

En cuanto a las posibles explicaciones, no existe un mecanismo único que explique todos los casos de regresión espontánea. Sin embargo, la hipótesis más aceptada involucra al sistema inmunológico. Se cree que, en circunstancias excepcionales, el sistema inmune logra reconocer a las células cancerosas como una amenaza y m***a una respuesta lo suficientemente potente como para destruirlas. Este proceso podría activarse tras infecciones, episodios febriles intensos o inflamaciones que estimulan la respuesta inmunitaria de forma no habitual.

Otras teorías apuntan a cambios en el microambiente tumoral, como la interrupción del suministro sanguíneo al tumor, alteraciones hormonales o la activación de procesos de muerte celular programada, conocidos como apoptosis. También se han propuesto factores genéticos y epigenéticos que podrían hacer que ciertas células tumorales pierdan su capacidad de proliferación o supervivencia. En algunos casos, procedimientos médicos menores, como biopsias o cirugías incompletas, podrían desencadenar respuestas biológicas que contribuyen indirectamente a la regresión.

Aunque la regresión espontánea no puede considerarse una estrategia terapéutica ni una expectativa realista para los pacientes, su estudio ha tenido un impacto importante en la investigación oncológica moderna. En particular, ha impulsado el desarrollo de la inmunoterapia, una rama de la oncología que busca estimular o imitar las respuestas inmunológicas naturales del cuerpo contra el cáncer. Comprender por qué, en casos excepcionales, el organismo logra eliminar un tumor por sí solo podría abrir nuevas vías para tratamientos más efectivos y personalizados.

En conclusión, la regresión espontánea del cáncer es un fenómeno raro pero real que sigue desafiando el conocimiento médico. Lejos de ser una simple curiosidad, representa una oportunidad valiosa para entender mejor la interacción entre el cáncer y el cuerpo humano. Aunque aún quedan muchas preguntas sin respuesta, su estudio continúa ofreciendo pistas prometedoras para el futuro de la investigación y el tratamiento oncológico.

¿CADA CUÁNTO TIEMPO ES RECOMENDABLE CONSULTAR A UN ONCÓLOGO? La visita al oncólogo es un paso esencial en la prevención,...
11/02/2026

¿CADA CUÁNTO TIEMPO ES RECOMENDABLE CONSULTAR A UN ONCÓLOGO?

La visita al oncólogo es un paso esencial en la prevención, atención y seguimiento del cáncer, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y cuya detección y manejo oportunos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La oncología, como especialidad médica, se enfoca en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las neoplasias malignas, y el oncólogo juega un papel clave no solo durante el tratamiento activo, sino también antes y después de este. Conocer por qué es importante acudir al oncólogo y cada cuánto hacerlo es fundamental para cuidar de tu salud o apoyar a un ser querido en ese proceso.

La primera razón por la cual ir con el especialista, es la más obvia: la detección temprana del cáncer. Cuando un tumor se detecta en sus etapas iniciales, las posibilidades de un tratamiento exitoso aumentan considerablemente. La detección precoz permite aplicar tratamientos menos agresivos y con mejores resultados, reduciendo la mortalidad y la morbilidad asociada a la enfermedad. Esto ha sido enfatizado por expertos en salud pública: la participación en programas de cribado y diagnósticos tempranos mejora los resultados clínicos porque “cuanto antes se detecta el cáncer, antes se trata y mejores son los resultados” para los pacientes.

Además, el oncólogo no solo diagnostica el cáncer, sino que también guía el tratamiento. Esto incluye cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia u otras modalidades, dependiendo del tipo y etapa del cáncer. Cada caso es diferente y el especialista decide el plan más adecuado basado en las características específicas de cada paciente. El oncólogo también coordina con otros profesionales de la salud —como hematólogos, radioterapeutas y médicos de atención primaria— para ofrecer un enfoque integral.

Otra función esencial de la visita al oncólogo es monitorear la respuesta al tratamiento. Esto significa evaluar cómo el cuerpo está reaccionando a las terapias, ajustar dosis si es necesario y gestionar efectos secundarios. El seguimiento continuo permite detectar cambios o complicaciones de manera oportuna, lo que puede evitar que un pequeño problema se convierta en uno serio.

Finalmente, más allá del tratamiento, las visitas regulares permiten vigilar posibles recaídas y los efectos tardíos de la terapia oncológica. El cáncer puede reaparecer incluso años después de haber terminado el tratamiento, y algunos tratamientos pueden conllevar efectos a largo plazo en órganos como el corazón o los huesos. Por ello, el oncólogo realiza controles periódicos para evaluar tu estado general y prevenir complicaciones.

La frecuencia de las visite al oncólogo depende del objetivo de la consulta y del momento en que te encuentres en el proceso de atención médica, por ejemplo, si sufre de síntomas sospechosos de cáncer o ha estado cercana a factores de riesgo significativos (antecedentes familiares, exposiciones ambientales, etc.), el primer paso es programar una consulta para evaluación inicial. En esta etapa, el oncólogo puede ordenar pruebas específicas, como biopsias, estudios de imagen y análisis de laboratorio, para confirmar o descartar la presencia de cáncer.

Durante etapas como la quimioterapia o radioterapia, es común que las visitas sean muy frecuentes, desde semanales hasta cada pocas semanas, dependiendo del protocolo terapéutico y la respuesta del paciente. Esto permite al equipo médico ajustar el tratamiento si es necesario, controlar los efectos secundarios y garantizar que el paciente pueda tolerar el régimen establecido.

Una de las inquietudes más comunes entre quienes han superado el tratamiento activo es: ¿con qué frecuencia debo ver al oncólogo? Las guías más habituales de seguimiento recomiendan lo siguiente:

Primeros 2 a 3 años después del tratamiento: visitas aproximadamente cada 3 a 4 meses.
Después de 3 a 5 años: las consultas pueden espaciarse cada 6 meses a una vez al año.
Estas recomendaciones pueden variar según el tipo de cáncer y las características individuales del paciente. Por ejemplo, en casos de cáncer de mama, algunas guías sugieren revisiones cada 3 a 6 meses durante los primeros cinco años y luego una vez al año, siempre acompañadas de las pruebas diagnósticas pertinentes como mamografías o análisis específicos.

Aunque tras varios años sin señales de cáncer muchas personas puedan sentir que sus visitas al oncólogo pueden espaciarse más, el seguimiento sigue siendo importante. Estas consultas aseguran que cualquier cambio sutil en la salud se detecte de inmediato, que los efectos tardíos del tratamiento sean manejados y que los pacientes puedan recibir apoyo emocional y sanitario integral.

Un plan de seguimiento bien estructurado también ayuda a reducir la ansiedad que muchos pacientes sienten después de terminar tratamiento, al ofrecer una red de seguridad médica y emocional. Además, la coordinación entre el oncólogo y otros profesionales, como médicos de atención primaria, nutriólogos o psicólogos, contribuye a una mejor calidad de vida a largo plazo.

Visitar al oncólogo no es únicamente una acción asociada al diagnóstico del cáncer, sino una estrategia clave de salud que abarca desde la prevención hasta el seguimiento post-tratamiento. La frecuencia de estas visitas cambia según la etapa en la que te encuentres —diagnóstico, tratamiento o seguimiento—, pero en todas ellas radica la oportunidad de cuidar tu salud de manera integral y proactiva. Consultar con un oncólogo a tiempo puede significar mejores resultados, mayor bienestar y una vigilancia constante que salva vidas.

¿SUFRO DE ESTE MAL? ¿CUANDO DEBO DE IR A QUE ME EVALÚE UN MÉDICO? ¿CUÁNTAS VECES AL AÑO?   Acudir al médico de manera op...
08/02/2026

¿SUFRO DE ESTE MAL? ¿CUANDO DEBO DE IR A QUE ME EVALÚE UN MÉDICO? ¿CUÁNTAS VECES AL AÑO?



Acudir al médico de manera oportuna es una de las decisiones más importantes para cuidar la salud y reducir al máximo cualquier posibilidad de cáncer. Aunque muchas personas asocian esta enfermedad con síntomas graves o etapas avanzadas, lo cierto es que el cáncer puede desarrollarse de forma silenciosa durante años. Por esta razón, reconocer cuándo es necesario buscar atención médica puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano y uno tardío, con implicaciones directas en el pronóstico y la calidad de vida.

Existen señales generales que, si se presentan de manera persistente, deben ser evaluadas por un profesional de la salud. Entre ellas se encuentran la fatiga constante sin causa aparente, la pérdida de peso inexplicable, la aparición de bultos o zonas endurecidas en cualquier parte del cuerpo, cambios visibles en la piel, heridas que no cicatrizan, tos persistente o dificultad para respirar. También es importante prestar atención a modificaciones prolongadas en los hábitos intestinales o urinarios, dificultad para tragar, sangrados anormales y dolores que no desaparecen con el tiempo. Estos síntomas no significan necesariamente la presencia de cáncer, pero sí pueden ser indicadores de alteraciones que requieren estudio médico para descartar enfermedades graves, incluido el cáncer (Mayo Clinic).

Hay situaciones en las que la consulta médica no debe postergarse. La presencia de sangre en las heces, en la o***a o al toser, dolores intensos que empeoran progresivamente, dificultades marcadas para respirar o tragar, sangrados abundantes sin causa evidente o cambios neurológicos repentinos son motivos suficientes para buscar atención inmediata. Incluso si el diagnóstico final no es cáncer, estas manifestaciones pueden estar relacionadas con otras condiciones serias que requieren tratamiento urgente. Ignorar o minimizar estos signos puede retrasar un diagnóstico oportuno y complicar la evolución de cualquier enfermedad subyacente (Pace Hospital).

No sólo los síntomas deben motivar una visita al médico. Las personas con antecedentes familiares de cáncer, exposición prolongada a factores de riesgo como el tabaco, la radiación, sustancias químicas o ciertos virus, así como quienes padecen enfermedades hereditarias asociadas al cáncer, deberían consultar de manera regular aunque se sientan bien. En estos casos, el médico puede recomendar pruebas de detección temprana ajustadas a la edad, el s**o y el historial personal. La detección precoz permite identificar tumores en etapas iniciales o incluso lesiones precancerosas antes de que se transformen en cáncer invasivo (American Cancer Society).

La detección temprana es uno de los pilares fundamentales para reducir la mortalidad por cáncer. Estudios médicos han demostrado que los cánceres diagnosticados en etapas iniciales suelen ser más pequeños, menos agresivos y con mayores probabilidades de tratamiento exitoso. Pruebas como la mamografía, la colonoscopía, el Papanicolaou o ciertos análisis de sangre pueden detectar anomalías antes de que aparezcan síntomas claros. De esta manera, acudir al médico no sólo sirve para confirmar o descartar una enfermedad, sino también para prevenir su desarrollo o limitar su avance (Medanta).

Muchas personas retrasan la consulta médica por miedo, vergüenza o la creencia de que los síntomas desaparecerán por sí solos. Sin embargo, esta actitud puede permitir que una enfermedad progrese sin ser detectada. Ir al médico ante cualquier cambio persistente en el cuerpo no debe verse como una señal de alarma excesiva, sino como una acción responsable y preventiva. La tranquilidad que ofrece descartar un problema grave o detectarlo a tiempo supera ampliamente el temor inicial de acudir a consulta.

En conclusión, se debe acudir al médico para eliminar cualquier posibilidad de cáncer cuando existen síntomas persistentes, cambios inusuales en el cuerpo, antecedentes familiares relevantes o factores de riesgo conocidos, así como para cumplir con los programas de detección temprana recomendados. La prevención y la atención oportuna siguen siendo las herramientas más eficaces para enfrentar el cáncer y proteger la salud a largo plazo.

(Fuentes:https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/cancer/symptoms-causes/syc-20370588, https://www.cancer.org/cancer/screening/american-cancer-society-guidelines-for-the-early-detection-of-cancer.html,https://www.medanta.org/patient-education-blog/early-signs-of-cancer-you-shouldnt-ignore)

04/02/2026
PIEDRAS QUE MATAN El planeta que habitamos, además de ofrecer oportunidades óptimas para el desarrollo, bienestar y alim...
03/02/2026

PIEDRAS QUE MATAN

El planeta que habitamos, además de ofrecer oportunidades óptimas para el desarrollo, bienestar y alimentación del ser humano, también, entre sus componentes y estructura; esconde elementos con los que aparentemente inofensivos, daña feroz y silenciosamente a la vida misma.

Las piedras y minerales han sido fundamentales para el desarrollo de la civilización: se han utilizado en la construcción, la fabricación de herramientas, la decoración y la obtención de energía. Sin embargo, algunas de estas sustancias naturales pueden representar un riesgo para la salud humana cuando existe una exposición prolongada, especialmente por inhalación de polvo o por radiación natural. En particular, ciertos minerales y rocas han sido científicamente asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer bajo condiciones específicas.

Uno de los ejemplos más documentados es el asbesto, también conocido como amianto. Se trata de un grupo de minerales fibrosos de origen natural que fueron ampliamente utilizados durante el siglo XX en la industria de la construcción, el aislamiento térmico y la fabricación de productos resistentes al fuego. El peligro del asbesto radica en que, al romperse o degradarse, libera fibras microscópicas que pueden ser inhaladas. Estas fibras se alojan en los pulmones y en la pleura, provocando inflamación crónica y daños celulares que, con el tiempo, pueden derivar en enfermedades graves como el cáncer de pulmón y el mesotelioma. La Organización Mundial de la Salud considera al asbesto como un carcinógeno comprobado, sin un nivel seguro de exposición.

Otro grupo de piedras potencialmente peligrosas está relacionado con los minerales que contienen uranio. El uranio es un elemento radiactivo presente de forma natural en la corteza terrestre, especialmente en ciertos tipos de granito y en formaciones geológicas específicas. Aunque el contacto ocasional con estas rocas no suele representar un peligro significativo, la desintegración del uranio produce gas radón, una sustancia radiactiva invisible e inodora. Cuando el radón se acumula en espacios cerrados y mal ventilados, como sótanos o viviendas construidas sobre suelos ricos en uranio, puede ser inhalado de manera constante. La inhalación prolongada de radón es una de las principales causas de cáncer de pulmón en personas no fumadoras, según organismos internacionales de salud.

El granito, ampliamente utilizado en cocinas, pisos y monumentos, merece una mención particular. Aunque es una roca común y generalmente segura, puede liberar pequeñas cantidades de radón dependiendo de su composición mineral. En la mayoría de los casos, los niveles son bajos y no representan un riesgo significativo si existe una adecuada ventilación. No obstante, en ambientes cerrados y con exposición continua, este factor puede contribuir al riesgo acumulativo de cáncer pulmonar.

La sílice cristalina es otro componente natural presente en piedras como el cuarzo, la arena, la arenisca y diversos materiales de construcción. El problema surge cuando estas rocas son cortadas, trituradas o perforadas, generando polvo fino que puede ser inhalado. La exposición prolongada a la sílice cristalina respirable puede provocar silicosis, una enfermedad pulmonar crónica que incrementa considerablemente el riesgo de cáncer de pulmón. Este tipo de exposición es común en trabajadores de minas, canteras, construcción y fabricación de vidrio, más que en la población general.

Existen también minerales que contienen arsénico, como la arsenopirita, el realgar y el oropimente. El arsénico es un elemento altamente tóxico y cancerígeno, que puede afectar al organismo a través del aire, el suelo o el agua contaminada. La exposición crónica al arsénico se ha vinculado con cáncer de piel, pulmón, hígado y vejiga. En muchas regiones del mundo, el principal riesgo no proviene del contacto directo con las piedras, sino de la contaminación de fuentes de agua subterránea cercanas a yacimientos minerales.

Finalmente, algunas rocas ultramáficas contienen metales como níquel y cromo, que pueden resultar peligrosos cuando se inhalan en forma de partículas durante procesos industriales o mineros. Estos metales han sido asociados con cáncer de pulmón y de las vías respiratorias superiores en trabajadores expuestos durante largos periodos.

Es importante subrayar que la presencia de estas piedras en la naturaleza no implica un peligro inmediato para la mayoría de las personas. El factor determinante es el tipo, la duración y la vía de exposición. Tener una roca decorativa en casa o caminar sobre suelos naturales no equivale a un riesgo significativo. En cambio, la exposición laboral prolongada, la inhalación constante de polvo mineral o la acumulación de gases radiactivos en espacios cerrados sí pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer con el paso del tiempo. La prevención, la ventilación adecuada y el uso de medidas de protección son claves para reducir estos riesgos.

(Fuentes:https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/asbestos-elimination-of-asbestos-related-diseases,https://www.epa.gov/radon/health-risk-radon, https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk/substances/silica )

Ya es febrero y vamos   ́ncerinfantil
02/02/2026

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