24/04/2026
EL PRIMER ACCIDENTE NUCLEAR DE MÉXICO
En marzo de 1962, una familia común y corriente, se mudó a una casa en Ciudad de México: padre, madre embarazada, una abuela, una niña de 3 años y un niño de 10. Nadie podía ni remotamente pensar que en esa casa, alguien había dejado olvidada una pequeña cápsula metálica del tamaño de un grano de arroz, con un nivel mortal elevadamente mortal.
Esta pieza tenía etiquetas, no sonaba, no olía.
Era pues, un recipiente de cobalto-60: una fuente radiactiva usada en medicina, con una actividad altísima.
El niño la encontró jugando. Le pareció curiosa. Se la guardó en el bolsillo del pantalón y la trajo consigo durante varios días, como si fuera una canica o un tesoro. Sin saberlo, estaba recibiendo en su cuerpo una dosis de radiación que en un hospital se controla con muros de plomo y a distancia.
Días después, la madre vio la pieza y, para que no la perdiera, la guardó en un cajón de la cocina donde también tenían los vasos. Desde ese cajón, la cápsula siguió emitiendo radiación 24 horas al día. Los vasos de vidrio empezaron a ponerse oscuros. La familia pensó que era polvo o humedad. No imaginaron que era la radiación quemando el vidrio por dentro.
El niño fue el primero. Como llevó la fuente en el bolsillo, su abdomen y su zona escrotal recibieron la mayor dosis. A principios de abril le salió un eritema, una quemadura.
Fue al médico el 7 de abril. Murió a finales de ese mes por daño severo en la médula ósea e infecciones. Nadie relacionó su muerte con radiación.
La madre embarazada estuvo expuesta todo el tiempo que la cápsula estuvo en la cocina. En julio empezó con hemorragias y anemia grave. Murió poco después. Tampoco se supo la causa en ese momento. La niña de 3 años enfermó en mayo: urticaria, infección respiratoria, anemia severa. Falleció a mediados de agosto. Fue ahí, con la tercera muerte, cuando los médicos sospecharon de radiación. La abuela había llegado en abril para cuidar a su nieto. En agosto enfermó con anemia hipoplástica. La trasladaron al Centro Médico Nacional. Murió en octubre, ya con el diagnóstico confirmado: exposición a radiación. El padre sobrevivió. Presentó sólo anemia moderada y las uñas oscurecidas. La razón: trabajaba fuera de casa todo el día y estuvo menos expuesto.
Esta serie de eventos, sucedieron porque nadie sabía lo que era ese objeto. La cápsula no tenía símbolos de peligro o alerta. En 1962 México y muchos otros e, no contaba con una cultura de seguridad radiológica. Una fuente tan potente estaba “tirada” sin control. Además, la radiación no avisa. A diferencia del fuego o el veneno, no huele ni duele al inicio. La familia convivió semanas con ella. Para cuando hubo síntomas, el daño ya estaba hecho. Y por último, nunca hubo trazabilidad. Nadie supo de dónde salió la fuente ni quién la dejó ahí. Nunca se aclaró cómo llegó a esa casa.
Este accidente marcó un antes y un después. A partir de 1964, México comenzó a regular el uso de materiales radiactivos y se fortaleció la Comisión Nacional de Energía Nuclear, antecedente de la actual Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias. Hoy toda fuente de cobalto-60 debe estar registrada, tener blindaje, símbolos internacionales de peligro y sólo puede ser manejada por personal autorizado. También se implementaron los programas de localización de fuentes huérfanas, porque se entendió que una pieza perdida no es basura: es un riesgo latente. El caso de 1962 se estudia en facultades de ingeniería como ejemplo de lo que pasa cuando la tecnología avanza más rápido que la cultura de seguridad.
Este caso quedó registrado como el primer accidente radiológico grave en México. No hubo explosión ni central nuclear. Solo una pieza pequeña, del tamaño de una bala, que acabó con casi toda una familia porque nadie imaginó el peligro que guardaba. Hoy la lección es clara: el riesgo no siempre viene en grande. A veces cabe en un bolsillo. Y por eso la seguridad nuclear no es solo de ingenieros: empieza por saber que lo invisible también mata.
( Fuentes: SerNoticias. En 1962, un niño mexicano encontró una píldora radiactiva y se la llevó a casa. https://sernoticias.com.mx/2025/04/11/en-1962-un-nino-mexicano-encontro-una-pildora-radiactiva-y-se-la-llevo-a-casa/
Notinerd. El caso del niño mexicano que encontró una cápsula radioactiva, la guardó en su casa y acabó con toda su familia. https://notinerd.com/el-caso-del-nino-mexicano-que-encontro-una-capsula-radioactiva/
Google Sites. Sobreexposiciones Accidentales a Radiaciones Ionizantes - Accidentes de Gammagrafía industrial, México 1962. https://sites.google.com/site/accidentesderadiaciones/mexico-1962 )