15/11/2025
“Ningún hombre con una herida materna puede amar sin destruir.”
Hay hombres que no aman…
Buscan una madre.
Y cuando la consiguen, la castigan por no haber estado cuando más la necesitaron.
Su pareja no entiende por qué carga con tanto peso, por qué da, sostiene, calma y aún así recibe rechazo, indiferencia o rabia.
No es ella.
Es su herida.
Es ese niño interno que no fue visto, que no fue sostenido, que creció aprendiendo que amar duele y que recibir amor es peligroso.
Por eso, cuando una mujer intenta amar a un hombre con una herida materna sin sanar, se agota.
Él no quiere amor, quiere reparación.
Y ella termina intentando curar lo que no rompió.
El resultado siempre es el mismo:
Ella se vacía.
Él se justifica.
Y ambos terminan repitiendo la historia que juraron no repetir.
No puedes sanar la herida que no te pertenece.
Y ningún hombre puede sostenerte si todavía está buscando quién lo sostenga.
“No eres su madre, eres su espejo. Si él no se atreve a mirarse, no puedes salvarlo.”