Centro Vioss

Centro Vioss Centro terapéutico especializado en manejo de duelo por pérdida y/o separación

Envíanos un mensaje para conocer el temario y apartar tu lugar ‼️
03/03/2026

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Interesante análisis de la violencia de género y el narcisismo
02/03/2026

Interesante análisis de la violencia de género y el narcisismo

Si alguna vez te sentiste culpable por pedir para la comida, los zapatos o los útiles escolares, entiende esto: ese sentimiento fue fabricado por él. El narcisista usa la escasez como un método de tortura. Disfruta que le ruegues, disfruta que dependas de su "humor" para saber si ese mes habrá para la renta o no. Mientras él tiene para sus vicios o sus caprichos, a ti y a tus hijos los mantiene en un estado de mendicidad emocional y económica. 🥀

Así es como usa el dinero para asfixiarlos:

💰 La cuenta gota: Te da el dinero fraccionado, obligándote a pedirle permiso para cada gasto mínimo. Quiere que sientas que cada bocado que dan tus hijos es gracias a su "misericordia".

🧾 El castigo financiero: Si lo contradices o intentas poner un límite, lo primero que hace es cortar el flujo de dinero. Usa el bienestar de sus propios hijos como moneda de cambio para doblegar tu voluntad.

🎭 Lujo para afuera, miseria para adentro: Es el que invita las rondas de tragos a los amigos o presume un reloj caro, mientras tú estás haciendo malabares para que la comida rinda un día más. Su imagen pública vale más que la nutrición de sus hijos.

📉 Sabotaje a tu independencia: Te prohíbe trabajar o te hace la vida imposible para que no prosperes. Sabe que si tú tienes dinero propio, él pierde su único poder de retención: el miedo a la calle.

Un hombre que usa el hambre o las necesidades de sus hijos para castigar a su pareja no es un proveedor, es un extorsionador. No esperes que un día "se dé cuenta" de que los niños necesitan más; él lo sabe perfectamente, pero prefiere verlos carentes que verlos libres. La libertad financiera no es un lujo, es tu única salida de ese in****no. 🫂✨

Sígueme y ve al link de mi perfil. Ahí encuentras guías, herramientas y acompañamiento real para romper el vínculo narcisista, hacer tu propio cierre y volver a ti sin culpa.

Este sábado 7 en Centro Vioss  tendremos el primer curso del año de la formación de FACILITADORES EN MANEJO DE DUELO con...
02/03/2026

Este sábado 7 en Centro Vioss tendremos el primer curso del año de la formación de FACILITADORES EN MANEJO DE DUELO con el de DUELO INFANTIL pregunta por costos especiales para profesionales en salud mental y Tanatologos

*Neurodivergencias y el duelo materno*IntroducciónEl nacimiento de un hijo suele ir acompañado de un entramado de expect...
01/03/2026

*Neurodivergencias y el duelo materno*

Introducción

El nacimiento de un hijo suele ir acompañado de un entramado de expectativas, proyecciones y fantasías que configuran lo que en psicoanálisis se denomina el “hijo imaginario”. Cuando un niño es diagnosticado con alguna condición dentro del espectro de las neurodivergencias —como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o la dislexia— la madre puede experimentar un proceso de duelo complejo. No se trata del duelo por la muerte física, sino por la pérdida simbólica del hijo idealizado y del proyecto vital anticipado. Este capítulo, analiza, desde una perspectiva interdisciplinaria (psicología clínica, Análisis Existencial y estudios sobre discapacidad), la experiencia del duelo materno ante la neurodivergencia, problematizando tanto sus riesgos patologizantes como sus potencialidades transformadoras.

Neurodivergencia: marco conceptual

El concepto de neurodiversidad fue propuesto por Judy Singer en la década de 1990 para cuestionar la visión estrictamente medicalizada de ciertas condiciones neurológicas. Desde esta perspectiva, la neurodivergencia no es meramente un trastorno, sino una variación del funcionamiento cerebral dentro de la diversidad humana.

Condiciones como el Trastorno del Espectro Autista o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad son comprendidas no solo en términos de déficit, sino también de estilos cognitivos distintos.

Sin embargo, en el ámbito clínico y social, el diagnóstico suele irrumpir como una noticia que reconfigura profundamente la identidad familiar. Para muchas madres, el diagnóstico marca un antes y un después, activando emociones intensas: shock, negación, culpa, miedo, tristeza y, en algunos casos, vergüenza social.

El duelo materno: dimensiones psicológicas

Siguiendo el modelo clásico de Elisabeth Kübler-Ross, pueden identificarse etapas emocionales —negación, ira, negociación, depresión y aceptación— aunque en la experiencia real estas no son lineales ni universales. En el caso del duelo por la neurodivergencia, la pérdida es ambigua: el hijo está presente, pero el hijo idealizado se desvanece.

Desde el psicoterapia humanista, este proceso puede entenderse como una fractura entre el hijo fantaseado y el hijo real. La madre se enfrenta a la tarea de reelaborar su narcisismo parental, es decir, la proyección de sus deseos y expectativas en el hijo. El duelo implica renunciar a ciertas representaciones para construir otras nuevas, más acordes con la singularidad del niño.

A nivel emocional, este proceso puede estar atravesado por:
-Culpa: especialmente en contextos donde persisten mitos etiológicos.
-Sobrecarga crónica: derivada de demandas terapéuticas y educativas.
-Aislamiento social: por incomprensión o estigmatización.
-Ansiedad anticipatoria: respecto al futuro del hijo.

Duelo y construcción social de la discapacidad

El modelo social de la discapacidad sostiene que la limitación no reside exclusivamente en la condición neurológica, sino en las barreras estructurales y culturales que impiden la participación plena. Desde esta óptica, parte del sufrimiento materno no proviene únicamente de la neurodivergencia en sí, sino de un entorno poco inclusivo.

En sociedades donde predomina una narrativa de rendimiento, éxito académico y normalidad conductual, la madre puede sentirse interpelada como responsable del “ajuste” del hijo. La presión por normalizar puede intensificar el duelo, al situar la diferencia como fracaso.
No obstante, cuando la madre logra transitar hacia una perspectiva de aceptación activa —reconociendo fortalezas, estilos cognitivos particulares y formas alternativas de desarrollo— el duelo puede transformarse en un proceso de resignificación.

De la pérdida a la reconfiguración del vínculo

El tránsito saludable del duelo no implica negar las dificultades reales que pueden acompañar a ciertas neurodivergencias, sino integrar la diferencia sin reducir la identidad del hijo al diagnóstico. Diversos estudios en psicología positiva familiar muestran que muchas madres desarrollan:

-Mayor empatía y sensibilidad emocional.
-Fortalecimiento del sentido de propósito.
-Redes de apoyo solidarias.
-Redefinición de valores vitales.

El duelo, entonces, se convierte en un proceso de maduración vincular. La madre no solo “acepta” al hijo, sino que reconstruye su propia identidad materna. En este sentido, la experiencia puede generar una ética del cuidado más consciente y crítica frente a los modelos normativos de desarrollo.
Riesgos clínicos y necesidad de acompañamiento
Es importante reconocer que no todas las madres transitan el duelo de manera adaptativa. La falta de apoyo profesional, la precariedad económica o la ausencia de redes familiares pueden favorecer la aparición de depresión, ansiedad o burnout parental. Por ello, el acompañamiento psicológico temprano y la psicoeducación son fundamentales.

La intervención clínica debe evitar reforzar narrativas de déficit absoluto y, en cambio, promover una comprensión integral que articule necesidades terapéuticas con reconocimiento de capacidades. Asimismo, incluir espacios grupales con otras madres puede disminuir el aislamiento y facilitar la elaboración simbólica del duelo.

Conclusión
El duelo materno ante la neurodivergencia del hijo no es un signo de rechazo, sino la expresión humana de una pérdida simbólica. Reconocer este proceso permite despatologizar la experiencia emocional de la madre y comprenderla como parte de una transición identitaria compleja.
Más que un final, el diagnóstico puede convertirse en el inicio de una nueva narrativa familiar. Allí donde se desvanece el hijo imaginado, emerge la posibilidad de conocer al hijo real en su singularidad irrepetible. El duelo, entonces, no es la negación del amor, sino su transformación: amar no lo que se esperaba, sino lo que es.

Centro Vioss
Pablo Lorenzo García

Yanis Rodríguez Brieva Estela Lozano
28/02/2026

Yanis Rodríguez Brieva Estela Lozano

El cordón de girasoles no es un accesorio.
No es moda.
No es algo decorativo.

Es una señal silenciosa.

El cordón de girasoles identifica a personas con discapacidades invisibles, como el autismo, TDAH, epilepsia, enfermedades crónicas, condiciones neurológicas y muchas otras situaciones que no siempre se notan a simple vista.

Muchas veces juzgamos lo que no entendemos.

Un niño que se tapa los oídos.
Un adulto que evita el contacto visual.
Alguien que necesita más tiempo para responder.
Una persona que parece “normal” pero se siente abrumada por el ruido, la luz o las multitudes.

No todo se ve.

El girasol es un símbolo de que esa persona puede necesitar paciencia extra, comprensión o apoyo en determinados momentos.

No significa incapacidad.
No significa debilidad.
Significa que hay algo que no siempre es evidente… pero que es real.

Si ves un cordón de girasoles:

🌻 No juzgues.
🌻 No mires con desconfianza.
🌻 No minimices.
🌻 Ofrece respeto.
🌻 Ofrece empatía.

La inclusión no empieza en las leyes.
Empieza en la actitud.

Porque lo invisible también existe.
Y el respeto nunca estorba.

*Erotismo y espiritualidad desde la visión de la Sexología*IntroducciónLa relación entre erotismo y espiritualidad ha si...
26/02/2026

*Erotismo y espiritualidad desde la visión de la Sexología*

Introducción

La relación entre erotismo y espiritualidad ha sido, históricamente, un territorio de tensiones, silencios y malentendidos. En muchas tradiciones culturales, el erotismo ha sido escindido de lo sagrado, reducido a lo biológico o moralizado bajo categorías de culpa y pecado. Sin embargo, desde la perspectiva contemporánea de la Sexología —particularmente a partir de los aportes de Eusebio Rubio-Aurioles, Helen Singer Kaplan y Alfred Kinsey— el erotismo es comprendido como una dimensión constitutiva de la identidad humana, compleja, simbólica y profundamente relacional.
Este ensayo propone una articulación académica entre erotismo y espiritualidad desde la Sexología científica, entendiendo ambas como experiencias humanas que trascienden lo meramente fisiológico y se inscriben en la construcción del sentido, la identidad y la trascendencia.

1. Erotismo: más allá del instinto

En el marco de la Sexología moderna, el erotismo no se reduce al acto sexual ni al impulso biológico. Rubio-Aurioles lo integra dentro del modelo de los holones de la sexualidad humana, donde el erotismo constituye una dimensión diferenciada pero interrelacionada con la reproductividad, la vinculación afectiva y el género. El erotismo implica fantasía, simbolización, imaginación y significado.
A diferencia del impulso sexual puramente fisiológico, el erotismo es experiencia subjetiva: es el modo en que el deseo se reviste de sentido. Desde esta óptica, el erotismo es una narrativa corporal que comunica identidad, historia y búsqueda de conexión. Así, el cuerpo no es solo organismo, sino territorio simbólico.

2. Espiritualidad: experiencia de trascendencia encarnada

La espiritualidad, desde un enfoque fenomenológico, no se limita a la religiosidad institucional, sino que refiere a la vivencia de conexión profunda con uno mismo, con el otro o con una realidad trascendente. Diversos estudios en psicología humanista y transpersonal han mostrado que las experiencias de intimidad profunda pueden generar estados de expansión de conciencia, similares a experiencias místicas.
Desde la Sexología clínica, se reconoce que ciertos encuentros eróticos pueden producir sensaciones de unidad, disolución del yo, plenitud y comunión. Estos estados no son meramente neuroquímicos; están mediados por la significación subjetiva del vínculo.

3. Cuerpo, deseo y trascendencia: una integración necesaria

La tradición dualista occidental separó cuerpo y espíritu, asignando al primero lo instintivo y al segundo lo elevado. Sin embargo, la Sexología contemporánea propone una visión integradora: el cuerpo es el medio primario de experiencia del mundo y, por tanto, también de lo sagrado.
El erotismo, cuando es vivido con consentimiento, conciencia y reciprocidad, puede convertirse en un espacio de revelación identitaria. No se trata de sacralizar el acto sexual en sí, sino de reconocer que el deseo puede abrir preguntas existenciales: ¿quién soy en el encuentro con el otro? ¿Qué parte de mí se revela en la intimidad? ¿Qué significa entregarme?
En este sentido, erotismo y espiritualidad convergen en tres dimensiones:
Presencia plena: ambos requieren conciencia del aquí y ahora.
Vulnerabilidad: implican exposición auténtica.
Trascendencia del ego: posibilitan experiencias de unión o comunión.

4. Erotismo saludable y ética del cuidado

Desde la Sexología clínica, la integración entre erotismo y espiritualidad exige condiciones éticas claras: consentimiento informado, respeto, autonomía y ausencia de coerción. Sin estos elementos, lo que podría ser experiencia de expansión se convierte en violencia o manipulación.
Helen Singer Kaplan enfatizó la importancia de comprender la respuesta sexual humana como proceso biopsicosocial. Cuando la sexualidad se vive fragmentada —con culpa, represión o disociación— el erotismo pierde su potencial integrador y puede convertirse en fuente de conflicto intrapsíquico.
La espiritualidad, por su parte, puede ofrecer un marco de significado que resignifique la sexualidad, siempre que no la patologice ni la condene. El desafío contemporáneo consiste en evitar tanto la banalización del erotismo como su moralización extrema.

5. Implicaciones clínicas y educativas

En la práctica sexológica, integrar erotismo y espiritualidad implica:
Reconocer las creencias religiosas o filosóficas del consultante.
Trabajar la reconciliación entre deseo y valores personales.
Favorecer una sexualidad consciente y congruente con la identidad.
Abordar la culpa sexual desde una perspectiva psicoeducativa.
En educación sexual, esta integración promueve una visión holística de la persona, donde el placer no es opuesto al sentido, y donde el cuerpo no es enemigo del espíritu.

Conclusión
Desde la visión de la Sexología científica contemporánea, erotismo y espiritualidad no son polos opuestos, sino dimensiones potencialmente complementarias de la experiencia humana. El erotismo, entendido como construcción simbólica del deseo, puede convertirse en vía de autoconocimiento y trascendencia cuando se vive con conciencia ética y afectiva.
Lejos de reducir la espiritualidad a lo ascético o el erotismo a lo instintivo, la integración propuesta invita a comprender que el ser humano es, simultáneamente, cuerpo que siente y espíritu que busca sentido. En esa intersección —donde el deseo se vuelve lenguaje y la intimidad se convierte en revelación— emerge una comprensión más completa de la sexualidad como experiencia profundamente humana.
Centro Vioss
Pablo Lorenzo García

25/02/2026

*La Eutanasia y el Manejo del Duelo: Un Análisis Teórico-Ético y Psicológico*

Introducción

La eutanasia constituye uno de los debates bioéticos más complejos de la contemporaneidad, al situarse en la intersección entre la autonomía personal, el sufrimiento humano, la dignidad, el derecho a la vida y la responsabilidad médica. Su discusión no puede limitarse al plano jurídico o clínico; implica también una profunda reflexión antropológica y psicológica, particularmente en relación con el proceso de duelo que experimentan familiares, profesionales de la salud y comunidades.
Desde una perspectiva teórica, la eutanasia no solo interpela la ética del morir, sino también la manera en que los sobrevivientes elaboran la pérdida cuando la muerte ha sido deliberadamente anticipada o decidida. Este ensayo aborda la eutanasia desde los marcos bioéticos clásicos y contemporáneos, y analiza su impacto en el manejo del duelo, incorporando aportes de la psicología clínica y la tanatología.

1. Conceptualización y Marco Bioético de la Eutanasia

La eutanasia puede definirse como la acción u omisión destinada a provocar intencionalmente la muerte de una persona que padece un sufrimiento considerado insoportable, generalmente a solicitud expresa de esta. Se distinguen formas activa y pasiva, voluntaria e involuntaria, aunque estas categorías generan debates conceptuales y jurídicos.

En el ámbito bioético, los principios formulados por Tom L. Beauchamp y James F. Childress —autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia— ofrecen un marco de análisis fundamental:

Autonomía: El respeto a la autodeterminación del paciente.
Beneficencia: La obligación de actuar en favor del bienestar.
No maleficencia: Evitar causar daño.

Justicia: Distribución equitativa de recursos y decisiones.
El conflicto surge cuando la autonomía del paciente solicita la terminación de la vida, mientras que la no maleficencia tradicionalmente se interpreta como la prohibición de provocar la muerte.
Desde una perspectiva kantiana, inspirada en Immanuel Kant, la dignidad humana es intrínseca y no instrumentalizable, lo cual ha sido utilizado como argumento contra la eutanasia. En contraste, enfoques utilitaristas derivados de John Stuart Mill priorizan la reducción del sufrimiento como criterio moral relevante.

2. Dimensión Psicológica del Morir Anticipado

La eutanasia introduce una particularidad en el proceso de muerte: la anticipación consciente y planificada. Esto transforma la experiencia del paciente y su entorno.
En la teoría clásica del duelo de Elisabeth Kübler-Ross, las fases de negación, ira, negociación, depresión y aceptación no constituyen un esquema lineal, pero ayudan a comprender las respuestas emocionales ante la muerte inminente. En contextos de eutanasia, estas fases pueden experimentar modificaciones:

-La negación suele reducirse debido a la explicitud del proceso.
-La negociación puede centrarse en el tiempo y las condiciones de la muerte.
-La aceptación puede intensificarse o, paradójicamente, fragmentarse en los familiares.

La anticipación puede favorecer un “duelo anticipado”, concepto desarrollado en la tanatología moderna, donde los familiares comienzan a procesar la pérdida antes de que ocurra el fallecimiento. Este fenómeno puede facilitar la adaptación posterior, aunque también puede generar ambivalencias morales.

3. Eutanasia y Duelo: Variables Psicológicas Relevantes

El manejo del duelo tras una eutanasia presenta características diferenciales:

a) Ambivalencia Moral
Algunos familiares experimentan alivio por el cese del sufrimiento del ser querido, coexistiendo con culpa por haber apoyado o no haber impedido la decisión. Esta ambivalencia puede derivar en duelos complejos si no es acompañada adecuadamente.

b) Sentido y Narrativa
La construcción de sentido es central en la teoría contemporánea del duelo. Cuando la muerte ocurre por eutanasia, la narrativa puede orientarse hacia la dignidad, la autonomía y el amor compasivo, lo que facilita procesos de resignificación positiva.
Sin embargo, en contextos culturales o religiosos que condenan la eutanasia, pueden surgir sentimientos de estigmatización y aislamiento social.

c) Rol del Equipo de Salud
Los profesionales sanitarios también pueden experimentar un tipo de duelo profesional o desgaste moral. El fenómeno del “estrés moral” se intensifica cuando existe tensión entre convicciones personales y decisiones clínicas.

4. Perspectiva Comparada: Cuidados Paliativos y Eutanasia

El debate contemporáneo incluye la comparación entre eutanasia y cuidados paliativos integrales. Mientras estos últimos buscan aliviar el sufrimiento sin acelerar la muerte, la eutanasia implica una intervención directa para finalizar la vida.
En países donde la eutanasia es legal bajo condiciones estrictas, se ha observado que la integración con cuidados paliativos adecuados reduce la incidencia de solicitudes impulsivas y favorece decisiones informadas.
El acompañamiento psicológico antes y después del procedimiento resulta crucial para prevenir duelos patológicos, depresión mayor o trastorno de duelo prolongado.

5. Dimensión Cultural y Religiosa

Las creencias religiosas influyen significativamente en el proceso de duelo. Tradiciones cristianas, inspiradas en la comprensión de la vida como don trascendente, tienden a rechazar la eutanasia, lo que puede generar conflictos internos en los sobrevivientes creyentes.
Por otro lado, cosmovisiones más secularizadas tienden a interpretar la eutanasia como una extensión de la libertad individual, facilitando procesos de aceptación narrativa.

6. Propuestas para el Manejo Clínico del Duelo en Contextos de Eutanasia

Desde una perspectiva interdisciplinaria, se proponen las siguientes estrategias:

-Evaluación psicológica previa del entorno familiar.
-Espacios de diálogo ético supervisados por comités hospitalarios.

-Acompañamiento tanatológico continuo antes y después del procedimiento.
-Intervenciones narrativas para resignificar la decisión.
-Seguimiento a mediano plazo para detectar duelos complicados.

El objetivo no es validar o invalidar la eutanasia, sino reconocer que toda muerte, incluso cuando es decidida, deja una huella emocional que requiere contención profesional.

Conclusión
La eutanasia no es únicamente un acto médico ni un debate jurídico; es una experiencia existencial que transforma la vivencia del morir y el proceso de duelo. Desde el punto de vista teórico, se sitúa en la tensión entre autonomía y sacralidad de la vida; desde el punto de vista psicológico, modifica las dinámicas del duelo anticipado, la culpa y la construcción de sentido.
El manejo del duelo en contextos de eutanasia exige un enfoque integrador que articule bioética, psicología clínica, cuidados paliativos y sensibilidad cultural. Solo así puede garantizarse que, más allá del debate ideológico, la dignidad humana permanezca en el centro de la reflexión y del acompañamiento terapéutico.

Centro Vioss
Pablo Lorenzo García

24/02/2026
Les compartimos el calendario de cursos de este 2026 para la formación de facilitadores en el manejo de duelo.
24/02/2026

Les compartimos el calendario de cursos de este 2026 para la formación de facilitadores en el manejo de duelo.

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