03/01/2026
Para 2026 no te deseo salud, amor ni éxito.
No porque no importen.
Sino porque los deseos se piden cuando uno se siente pequeño, rebasado, sin agencia.
Y yo ya no quiero eso para mi gente.
Yo prefiero otra cosa.
Quiero proponerte anti-deseos:
No te propongo una relación perfecta.
Te propongo dejar de quedarte donde tienes que pedir migajas de dignidad.
No te propongo paz interior.
Te propongo decir la verdad antes de que el silencio se vuelva bomba.
No te propongo motivación.
Te propongo constancia emocional: hacer lo que te cuida incluso en los días en que no hay ganas.
No te propongo amor propio.
Te propongo dejar de firmar contratos invisibles con quien te empequeñece.
No te propongo suerte.
Te propongo elegir mejor, aunque eso te deje con menos gente, pero más tú.
Porque la vida no mejora por coleccionar buenos deseos.
Mejora por sostener decisiones.
Y las decisiones importantes no se toman el 1 de enero con luces.
Se toman en un martes cualquiera.
Cuando nadie mira.
Cuando no hay público.
Cuando solo hay verdad.
Si 2025 te enseñó algo, seguramente fue esto:
esperar a que cambien los demás es carísimo.
Y casi siempre llega tarde y en abonos.
Para 2026:
Menos promesas.
Más congruencia.
Menos “ojalá”.
Más “hasta aquí”.
Menos aguantar.
Más elegir.
Si quieres empezar el año con claridad, sin disfraces ni frases huecas…
yo en consulta trabajo justo eso: decisiones emocionales que se sostienen, que se entrenan, que se nombran y que se actúan.
Gracias por cada detalle, cada historia compartida, cada aprendizaje que me regalan en la vida.
Ustedes también restauran corazones.
Que 2026 nos encuentre más coherentes, más valientes y más honestos con lo que ya no nos queda.
Con cariño y firmeza,
Dr. Jesús Mario Mancillas Peñuelas
IICAPS